lunes, 30 de noviembre de 2009

Al vaivén de las coplas, llanto alegre

Palabras mayores en el Falla. Muchos quinquenios en lo alto, al compás de las olas y cobijo contra la tormenta, coplás del vaivén, el triunfo de la pena negra y las dos o tres caras del sur. Vino verde, verde luna, la gracia y desgracia de Andalucía. Los fados de Juan Santamaría, las habaneras de ida y vuelta, la solera de la orquesta y coros de Julio Pardo y la riqueza expresiva de la obra de Carlos Cano, eje del espectáculo de ayer y siempre, llenan el teatro de dulce melancolía. Dos horas memorables en color sepia. Carlos Cano decía que los fados parecen tangos a 45 revoluciones por minuto. En Juan Santamaría y el coro de Pardo, nada pertenece a nadie, todo fluye, se hermanan las músicas transoceánicas y hasta el dolor suena lindo y arrebatador. Carlos Cano, en el corazón.
"Tengo el corazón encogido", suelta una señora casi a los postres. Corazones descosidos, la rosa del tiempo que no volverá, los vientos a porfía y la violeta de arena y sal, recuerdos, cuchillo y rosal. Palmas y silencios. Santamaría canta al más puro estilo Cano, los influjos se antojan mutuos en esta historia. En busca de la senda perdida, pasteles en el convento de las Esclavas de Santa Rita, y en el fondo del mar interior, la raíz amarga de García Lorca. Dos poemas de Federico se asoman al mediodía, las gacelas y la casida del llanto. La alegría de morir. Y viceversa. Añoranzas de futuro. Cadencia de la decadencia, la puerta del agua pura y clara, el amor enemigo mío por el que clamaba Federico. "¡Eres único, Juan!" "¡Qué pedazo de coro, Julio!" Piropos al aire. "Arte de Cádiz y gracia de Ayamonte". Pa que vean que el arte de esta tierra no sólo se alimenta del chufleteo y que a nadie amarga un dulce ni una paradoja. La lluvia saca a relucir las glorias y miserias, cantar en el Falla es golpear las puertas del cielo. Viene gente de la frontera.
Amalia Rodrígues era María la Portuguesa para Carlos Cano, desvela Juan, discípulo de ella, aprendiz de él. Profundidad y misterio, la copla hace llorar a una señora de junto, corre el rimel del olvido, de la ausencia y quizá de la desazón. Saca el pañuelo, canta bajito, menos mal que nos queda Portugal, qué desespero de bolero. Ella tiene cara de bolero, la copla rezuma sabor de ultramar, atlántica y esdrújula, habaneras imposibles, prisioneras de Cádiz y su departamento mundial. Alguien se acuerda de Enrique Urquijo, diez años sin sus secretos a voces, el cantante de la oscuridad que tan bien cantó a Amalia la Portuguesa.
En un interludio muy personal, Juan Santamaría entona piezas de su repertorio, entre ellas la legendaria "Los ejes de mi carreta", de Atahualpa Yupanqui, milonga que suena hermosa. Por si la tristeza atrapa a la gente, el cantante se arranca por una marcha de San Antonio, alegría para el cuerpo, y la gente flipa en colores, un abuelete saca el bocadillo y una vecina de patio de butacas amenaza con una bolsa de plástico. Silencio. Vuelve García Lorca a cerrar su balcón a la pena, se nota que Juan Santamaría fue monje antes que cantante de fados, y que la selección del coro de Julio Pardo domina el Falla a la perfección. De categoría, oiga, las cuerdas tocan la fibra sensible del personal en magnífico instrumental a la gloria de Carlos Cano, Juan también se acuerda de la bella y antigua Lisboa, hasta que las patriotas Habaneras de Cádiz mandan la tristeza al mismo Caribe.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Un hermano, un riñón

Adiós a la diálisis. 500 días después. Leo tiene nuevo riñón, su hermano José Luis le ha regalado uno que le sobraba. Leo está más gordito y José Luis ha perdido unos cuantos kilos. La amistad cuesta un riñón, la hermandad de los días dorados vuelve por sus fueros. La burocracia bloqueó el proceso de trasplante hasta límites desesperantes. Leo supo esperar. Salud !!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Así cualquiera

Otra reforma laboral, la gente no respeta ni que estamos en Carnaval. Ya lo dijo el otro día Alfonso Guerra: "La crisis es un atraco de los ricos". Pronto, con las plantillas ya aliviadas, puta flexibilidad, malditos eufemismos, acabará la crisis de la mejor de las maneras para el honesto y fantástico empresariado españolito. El otro día alguien se olvidó cuarto y mitad de escrúpulos en un bar y nadie reclamó. Total.
Si mañana no suena el teléfono, al carajo el trabajo temporal. Antes de cada día uno, o cada quince días, la vida alegre y divertida depende de un telefonazo. Ella trabajó un año enterito, a base de contratos fantasmales, uno chungo y otro de seis meses. Luego, el vacío, el cinismo, el interés, la fullería, la mentira de los gobernantes y la poca vergüenza de los pobrecitos empleadores, tú les ayudas y ellos te putean, así cualquiera.
Trabajar es peor. Si te hacen un contrato, peor. Seis meses de espejismo, mil meses mirando de reojo al teléfono. Ahora ya no interesas, si acaso cuatro día de contrato, una sustitución cuando se encarte, pero no pidas más, tralará con la seguridad. Mañana, cuando la crisis diga adiós, o nos hagan creer que el paraíso existe de nuevo, el negocio será redondo. Y el tiempo, temporal. Otra reforma laboral, la cosa se pone criminal. El gran cobazo mundial. La película de la competitividad y su puñetera madre.
Mientras tanto, cuatro napolitanas a un euro, aproveche.

¿Por qué chillan los locos locutores?

Debe ser el ruido de fondo. Gritan para vencer al desatino, pa mí que nadie los escucha, pero los locos locutores, como el jartible de Canal Pluf, suben la voz, parecen histéricos, radian el partido en la tele, relatan lo evidente, comentan lo impresentable, se les ve el plumero merengue, no aprenden ni a tiros, imitan a los narradores argentinos, cual simuladores, sin el arte necesario. Carecen de talento, pero imponen su ley, claro, a base de tópicos en la tierra de reyes tuertos y vasallos ciegos de cubatas de la mañana a la noche. El partido del siglo que viene, enga ya ...
El partido del siglo se juega mañana, cuando callen estos mequetrefes y la realidad dispute el puto último derbi, dejen la pasión para el viernes santo, y las mentiras, pal telediario. No chilles, pisha.
Es curioso, hoy los jefes hacen de todo: hablan, actúan, limpian los cuartobaños, y sólo permiten comer migajas a los indios. El mismo locutor de esta tarde hablaba bajito hace unos años. Sintomático.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ay con el caray

Músicas de libertad. Bulerías inequívocas de Cádiz. "Con el ¡ay!/¡Caray! ¡Caray!/ mirusté qué fiesta va a haber en Cái./¿Luego? ... /la hambre que se va a pasar/¡ay!/¡Caray". Compases mayores de 1912, centenario de La Pepa, letra del pintor chiclanero Francisco De Llamé, al toque Juan Gandulla Habichuela, cantan "Los autómatas Magrín". Murga del siglo XX que giró por toda España durante una década, como Los Beatles del gran Enrique Villegas más de media centuria después. El investigador Javier Osuna, estudioso del flamenco y el carnaval entre otras muchas facetas, autor del libro "Cádiz, cuna de dos cantes", recuerda la existencia de dicha compañía de espectáculos, un híbrido del flamenco y las coplas que se estrenó en el cine Escudero. Osuna ha "mariscado" y seguido el rastro en la prensa de la época. Hasta Pericón, que contaba con once años, relataba con arte los números de la peculiar chirigota, que ya barruntaba el ruinazo posterior al Doce. Cuando los políticos iban por un lado y el pueblo por el otro. Hoy como ayer.
"En el Doce del siglo pasado, en Cádiz coincidían los mejores constructores de guitarras", apunta Osuna, un libro abierto. "Tal cantidad de maestros vivían aquí que causaba asombro entre propios y extraños", señala al estilo de los pregones de antaño. "La supremacía de los luthiers se traducía en dinastías como Guerra, Recio, Bonici o Pagés, cuyos instrumentos sitúan hoy a la vera de los Stradivarius. La escuela guitarrera de Cádiz no tenía rival". Pero sus ecos quedaron en el aire, en el limbo amnésico de la cuna de la libertad condicional. Osuna no entiende cómo Cádiz no alberga un espacio museístico donde se muestre la labor de los luthiers, se aprenda a construir guitarras o se difunda la música con mayúsculas. Por contra, en otros lugares, el ejemplo más cercano no va más allá de Sevilla, se compra una Santa Rufina de Velázquez para que el cuadro se quede en Sevilla. Aquí no se puja por las obras que nacieron en Cádiz". Aquí no se puja ni siquiera por la nostalgia del futuro. Del pasado ya veremos.
Al turrón. Como el Doce no sólo vivirá de fastos políticos, aprovechando que el río de la capitalidad cultural pasará por Cádiz, una y no más santo Tomás, Javier Osuna propone dos grandes museos, uno de ellos monográfico sobre el flamenco. "La relevancia del flamenco en el Cádiz de las Cortes se antoja fundamental. El diario El Conciso retrata las nuevas formas flamencas, la cachucha, la guaracha, el fandango, y tres días antes de la promulgación de la Constitución de Cádiz, el 16 de marzo, transcribe una cantiña popular que el redactor de turno escuchó por la calle, "aunque pongan en tu puerta cañones de artillería". Ramón Solís habla de las bombas del Trocadero a Santa María, hasta Camarón canta a la desgracia de esos días, "las letras son fedatarias de la época", cantes de tradición oral, que pasan de generación en generación. "El flamenco es como una magdalena en un café", ilustra Osuna. "El flamenco es la música más lista de la tierra, da picotazos por todos lados, de todas partes manga ideas, le vale todo, lo mete por vereda y lo hace suyo". Los tangos decimonónicos de Carnaval, procedentes de Cuba, se convierten así en tanguillos flamencos por derecho. "De las veinte granadas que Soult envía, se quedan diez y nueve en la Bahía, y la que llega, rompe vidrios y espanta a perros y viejas". Ya se sabe que los cañones de Napoleón carecían de la fuerza suficiente y las bombas que rimaban con tirabuzones y julandrones servían para hacerse unas mechas, extensiones o algo. De ahí el cachondeíto. "En caso contrario nos hubiéramos comido la historia con papas".
El segundo congreso que Osuna plantea se refiere a la reivindicación de Cádiz y los Puertos como motores del flamenco universal. Romances de transimisión instantánea, "de los que sabe tanto Luis Suárez", el esplendor de los luthiers, una escuela de toque ... Osuna sueña con un Doce que suene a Cádiz y a ultramar. Y pregunta en voz alta "¿qué pasaba en el Carnaval de 1812?". Otro congreso. "Tenemos una oportunidad única para descubrir, discutir, profundizar en los interrogantes de la época. Había bailes de máscaras, pero la prensa apenas contaba otros aspectos de la fiesta. Había bailes en las casas de la burguesía, pero podemos conocer mucho más. Y sentar las bases del conocimiento cultural". Y mostrar a los niños el camino.
A vueltas con el Museo del Carnaval, tantas veces proyectado y que sigue sin cristalizar, Osuna denuncia la torpeza y lentitud de la clase política gaditana. "No hay voluntad para sacar el proyecto adelante. La singularidad del Carnaval gaditano es patente. No hay un certamen musical en Europa con más de cien años de vida y con la duración y participación del concurso del Falla. No nos damos cuenta de lo que tenemos. Esa riqueza musical, la huella que ha dejado, la riqueza antropológica de los libretos ... "Suspira Osuna y recuerda que el director del Archivo Municipal, Javier Reina, fue el primero que propuso la creación del Museo del Carnaval, en el primer seminario celebrado en 1983. La idea ha dado más vueltas que un trompo. Valdivia y Martínez Ares la pusieron en marcha cuando desembarcaron en la asociación de autores. Pasó el viento.
Para el también periodista y productor de Canal Sur, experto en folklore y en pescaíto de la tierra, las posibilidades del Doce carecen de fronteras. Osuna se muestra, asimismo, optimista con respecto a la declaración del flamenco como patriomonio de la Humanidad, considera que Cádiz, aspirante al mismo título de Puertatierra adentro, vive sin vivir si no disfruta de un centro de documentación sobre flamenco y otros menesteres suyos tan particulares y culturales. Investigación, difusión. "Lo demás, un camelo". Aboga por el flamenco "entrando a saco" en la Universidad. "Si fascina al mundo, el mundo no debe estar equivocado". Recuerda que el el flamenco estuvo antes que el Carnaval, aunque valora, por ejemplo, el cuarto de siglo de congresos carnavalescos, que han ampliado miras y abierto caminos.
Allende los mares, en la América linda, no olvidan los cantes de ida y vuelta. Osuna remarca la influencia del tango gaditano en el tango argentino. "Más quisiera Cádiz tener las academias, los expertos, comités científicos y centros de divulgación con que cuenta el tango porteño, cuyo padre, Ángel Gregorio Villoldo, grabó una copla de Los Abanicos de 1897, de Antonio Rodríguez, Tío de la Tiza, precisamente el tango sobre la bicicleta". Canta Osuna parte de la copla e ironiza sobre el río de la Plata, "el tío la adaptó con arte, cambió el parque Genovés por Palermo, etc." Corrían vientos de ida y vuelta, la emigración, "embarcaban los ritmos, los tonos, los tiempos musicales y los acentos". Y los dimes y diretes. Por algo en Argentina mencionan a las pibas y en Cuba amenazan con "dar una mascá".
Pío Baroja, de vuelta a la madre patria, odiaba el flamenco pero moría por los tangos de Cádiz. Los menciona en el Árbol de la Ciencia. Cita al Tío de la Tiza. Osuna no pierde de vista que el 19 de agosto de 1912 nació el Tío de la Tiza, padre del Carnaval gaditano. Otro centenario. Otro congreso. Ya estamos liados. "Quiero montar unas jornadas sobre su figura, piedra angular de la fiesta". Osuna no para. Hasta que no encuentre a Los Mohosos no parará.
"El Doce se irá, hay que procurar que deje sedimento cultural. Hay tiempo". Osuna luchará por sus ideas. En el Carnaval del Doce "tendremos doceañistas metidos en vena, como nos hartamos de indios en el 92". De "los repertorios anestesiados", las botellonas, el fanatismo y otras cuestiones no quiere hablar. Pa qué. Prefiere recordar las coplas de los Liberales de 1800 o de Cañamaque sobre el retraso del monumento a las Cortes. ¿Retrasos en Cádiz? Anda ya ...

Noviembre 09, Diario de Cádiz

Carlos Cano, en la península de la memoria

No hay entradas. El teatro Falla acoge mañana un espectáculo único, el homenaje que brindan a Carlos Cano, figura irrepetible de la música española, el cantante de fados Juan Santamaría, el coro de Julio Pardo y la Orquesta Sinfónica del Aljarafe. Carlos Cano, por siempre, eterno, en la península de la memoria. "Una pequeña locura que me propuso Juan y que se plasmará en un disco precioso, Coplas del Vaivén", apuntó ayer Julio Pardo, excitado y emocionado, no en vano su agrupación acompañó al artista granadino, tan vinculado a Cádiz, durante más de tres lustros. Mañana, el tiempo frenará en seco y se detendrá en el extraordinario repertorio de Cano revisitado por tamaño elenco, amén de un par de poemas de García Lorca para completar la función. Una oportunidad para acercar Cádiz al "lejano" e incomensurable Portugal.
Será elegante y diferente. Julio Pardo anuncia una gala sin precedentes. "La sensacional y melancólica voz de Juan Santamaría, cuyo timbre de graves recuerda tanto a Cádiz, aportará calidad y estilo, su sentimiento se puede equiparar al de Carlos Cano. Se trata de un gran profesional que aportará una visión especial". Juan Santamaría, onubense de Ayamonte con quince años de carrera a sus espaldas, se estrenó en la televisión lusa precisamente con "María la Portuguesa", conquistó al público con la célebre copla de Cano y desde entonces no ha cesado. Para Pardo, el disco recién registrado "no será el típico álbum fugaz con dos o tres meses de vida, sino que quedará en la mente de la gente durante años". Portugal, Cádiz, Huelva, Sevilla, al sur del sur, al sol de la música y la poesía libres. Y en el Falla, "un sueño cumplido, el coliseo de los pelotazos", según Pardo, que elogia, cómo no, la acústica del teatro. Magia y precisión.
Juan Santamaría fue monje benedictino. "Estuve un año en el convento y así conocí mi verdadera vocación de cantante". El prior, que cantaba fado como los ángeles, mostró a Juan el camino y le presentó a la legendaria Amalia Rodríguez, la impulsora del fado, de quien Juan se considera discípulo aventajado. "No se puede cantar fado sin vivirlo interiormente", dijo ayer en Cádiz. "Practico la fusión entre Andalucía y Portugal, y para cantar vivo la tragedia que contiene cada poema. A veces me olvido que existo. El fado es un misterio que no tiene explicación, como el flamenco o el blues. Herencia de los árabes, en la Península compartimos ese quejío en la voz".
Enamorado de Cádiz y de su luz, Juan destaca que los gaditanos y andaluces conocen con mayor profundidad el fado, en parte gracias a la labor de difusión de Amalia Rodríguez y de los nuevos valores portugueses. "Ella me lanzó por todo el mundo, ella decía que somos ibéricos", en la frontera del tiempo quieto y el arte descomunal. El abuelo de Juan infundió sangre lusa a la familia, "Amalia pensaba que yo era gitano, quizá tenga alguna costilla". Juan consdiera un privilegio estrenar el espectáculo en el Falla, "un teatro de leyenda". Mañana sonarán "Luna de abril", "Sin ti no puedo vivir" o la misma "María la Portuguesa", entre otras piezas históricas de Carlos Cano, habrá un capítulo dedicado al fado y Santamaría cantará junto al coro gaditano y a la orquesta sevillana, en fusión de sentires y hechuras musicales.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

viernes, 27 de noviembre de 2009

Las notas justas

Quince personas, tres estrenos absolutos en La Lechera. Triste, pero significativo. Trino Zurita, joven maestro de la electroacústica y virtuoso del violonchello, aparece vestido de negro, un foco ilustra el vacío existencial, la energía fluye y suenan cuerdas, chasquidos, pasos, moscas, gritos, susurros, un ritmo doblegado, la velocidad y el miedo a la tormenta. Trino mira al cielo, como pidiendo una solución a la crisis aritmética abstracta, y el ordenador contesta con sonidos onomatopéyicos, la tecnología al servicio de la inspiración concreta. El músico malagueño rinde tributo a sus compositores de cabecera, Gabriel Brncic y Jesús Villa-Rojo, también estrena obras de Vadillo y Salandrigues. Quince personas en la sala, entre ellas una mujer y sus dos hijos, que primero juegan a la play y luego permanencen absortos ante tamaña demostración de música experimental, que no necesita de alucinógenos para ser devorada. Por la gloria de John Cage y Frank Zappa.
De aspecto místico, de por sí tímido y sin embargo altamente expresivo, Trino Zurita pelliza el cello, golpea el silencio, embauca al personal con una vorágine de sonidos pregrabados o interpretados en riguroso directo al mentón de la rutina y las cosas fáciles. A ras de suelo, dirige Trino el curioso jápenin a medio camino entre el placer y el dolor. Las composiciones suenan tan actuales como la mismísima recesión de valores. Trino practica la percusión corporal y la expresión global, basta con estudiar su cara para interpretar la partitura que el cellista lee y ejecuta con vehemencia o sutileza. Cuerdas a pulso, bytes respondones, atasco en la avenida, la música abre las puertas de la percepción, la sugestión, la imaginación y la obsesión. El sonido de la ciudad, del alma y de la máquina: el desencanto y los anhelos, las sombras del dinero y la mentira verdadera, las paradojas y las certezas, los vericuetos de la mente humana y los cables cruzados de la sociedad de la desinformación. Bien agitada la coctelera, agridulce sensación de arte accidental.
Acaso sin pretenderlo, Zurita muestra su evolución creativa a medida que presenta o estrena las composiciones de Eneko Vadillo, Rafael Díaz (cuya pieza sustituye a la anunciada de Jorge Sancho), Oriol Salandrigues, Villa-Rojo y otro pionero de la electroacústica, Gabriel Brncic. Tres generaciones presentes. Trino agradece la inspiración flamenca, toca las notas justas y necesarias, unas hasta límites insospechados, otras de manera escueta y sugerente. Parece una fiera domada, los cláxones de la calle participan de la fiesta sonora, del misterio. Chambao por la turmix, Syd Barret que estás en los cielos, "las inclinaciones hacia lo inestable" surgen inquietantes y caprichosas, de un momento a otro se va a producir un asesinato.
La electroacústica provoca agujetas. El cello dialoga con el ruido de fondo, admite la noche un toque espiritual, de puro recogimiento, mientras los niños se levantan, hay fútbol en la tele, y otro tipo se levanta, dice que se va al Falla, y Zurita pone mala cara -no, espérate-, pero sigue en sus trece, quince menos dos, trece, y alarga sus extremidades, un quejío electrónico sacude la escena, la bulla instrumental da paso a algo envolvente e inmaterial imposible de redefinir, ni siquiera en la wiji de las narices. Levitar o perecer en el intento. Paranoia o física cuántica. Un disparo final.
 
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Aminatou, vuelve a casa

Una vergüenza mundial, oiga. La activista saharaui Aminatou Haidar ha sido expulsada por Marruecos del Sáhara Occidental y enviada a España por la fuerza, sin pasaporte pero con la dignidad entera. España, tan solidaria y glamurosa, sigue el juego a la dictadura marroquí, que la propia Aminatou ha sufrido literalmente en sus carnes, y otorga en silencio; si acaso ofrece cínicamente refugio a esta mujer, a quien intentan anular sus derechos entre unos y otros. Ella, que se encuentra en Lanzarote mientras crece la ola de apoyo a su causa, la causa de su pueblo, cuenta que avisó al piloto del avión sobre la ilegalidad de su viaje y que éste recibió presiones y claudicó un par de horas más tarde. Monarquías amigas, una de carácter despótico y la otra barnizada de democracia, ambos reyes fueron designados por divinos caciques. Estados Unidos, siempre al lado de Marruecos por cuestiones estratégicas, reaccionó ayer pidiendo que se respeten los derechos de Aminatou. Escuché ayer en la radio a un par de artistas españoles despotricando contra Moratinos y Zapatero, eran actores amigos de Aminatou, hasta Bardem emitió un contundente comunicado. Pa que digan que el mundo cultural se alinea a la izquierda sin rechistar. No siempre. Aminatou ha de volver a casa ya.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Patxi Andión rompe su silencio: "La libertad está adelgazando"

"No son buenos tiempos para los cantautores. En realidad, nunca lo fueron. No se sabe qué época resultó más negra para nosotros, si el franquismo o la primera transición". Siempre en la llaga. Patxi Andión, que esta noche participa en la presentación del libro de García Gil sobre Brel, recuerda que en los albores de la presente etapa democrática "hubo gente a la que no le interesaba que siguiéramos protestando". Consenso o claudicación. "Un altísimo cargo del PSOE me dijo que no era el momento de tocarles los cojones. Seguramente tendría sus razones, pero ya ves, se hizo dejación. Ignorar es prohibir".
El artista madrileño, aunque con raíces vascas, de voz recia y dignidad no menos fortalecida por los gajes del oficio de vivir, sostiene que "los caminos de la libertad no son tan evidentes, y a veces debemos asumir daños colaterales. Los cantautores más beligerantes quedamos apartados, otros se acoplaron mejor al sistema y a las circunstancias, lo cual es una virtud". A lo largo de casi dos décadas de silencio discográfico, Andión ha escrito, compuesto, experimentado, investigado nuevas estructuras, "digamos que no era el momento de expresar, sino de trabajar puramente el aspecto creativo", sin exponerse al público. Pero "ha llegado el momento", el disco se llama "Porvenir", "se ha gestado en los últimos tres o cuatro años" y ofrece un complementario libro de 120 páginas a modo de ensayo, donde Patxi se toma su libertad al pie de la letra y divaga sobre la creación, el compromiso, el éxito, el lenguaje y la música. "El disco, que no es comparable a nada que haya hecho antes, contiene algunos pequeños secretos", remarca el autor, que volverá a las giras con banda. "Nunca abandoné los escenarios, estos años he actuado muy limitadamente en pequeños recintos y de forma muy especial, pero ahora me lanzaré de nuevo de forma ortodoxa, aunque yo siempre fui inconveniente. Las cosas que se aprenden sirven para disimular. Siempre fue un tipo fronterizo, por razones ideológicas, no por el mero capricho de ser diferente. Por mi formación marxista, creo en la teoría del conflicto. Si algo debe tener un artista es espíritu crítico. Nuncia fui un cantante decorativo".
A buenas horas se le ocurre reaparecer a Patxi Andión, el juglar que ejerció de rockero, luchador, galán de cine y rebelde impenitente. "Corren tiempos de preocupación por el sobrepeso", ironiza. "La libertad se ha puesto a régimen, ha adelgazado de veras. El hombre vota, pero un voto parece muy poco para tantas cosas, poca democracia hay si sólo se puede elegir entre Psoe y Pp, corrupción, prepotencia, no soplan buenos vientos para la libertad y sufrimos un tiempo de comunicación superlativa, no somos capaces de asimilar la información cotidiana, todo se antoja esquemático". "Hay que rebelarse". Andión pronuncia la frase en diversas ocasiones. Lo dice y lo practica.
Andión regresa a Cádiz, donde se recuerdan sus recitales en el Cortijo de los Rosales, merced a Jaques Brel, "una referencia ineludible para cualquier cantautor". El cantante elogia la "gran capacidad de convicción de Luis García Gil, a quien le tengo una enorme consideración, sobre todo por su libro en torno a Serrat". "Yo conocí a Brel en París; bueno, lo conocí supuestamente, pues me llevo a su casa y desapareció", rememora. "Brel sigue siendo un modelo, seguro que mis canciones se identifican con él de una u otra forma. Se juntó todo: Brel, García Gil y Cádiz".

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Los caminos de Brel, según García Gil

Otra muesca más. El incesante proceso creativo de Luis García Gil entrega un nuevo libro, en esta ocasión un análisis en torno a la vida y obra del influyente Jaques Brel. Esta noche se presenta en la Diputación, con la participación del legendario cantautor Patxi Andión, el periodista y escritor Juan José Téllez, el editor Javier de Castro y la pareja de baile Al & Cris Tango. Tras Serrat y Yupanqui, sin olvidar a Truffaut y el documental dedicado a su padre, el poeta gaditano investiga acerca del cantautor belga, y sin embargo icono de la canción francesa.
García Gil viajó el pasado verano a Bruselas, donde se halla la fundación Brel, y se empapó de documentación, vivencias y vestigios del artista para escribir un texto indispensable que sólo cuenta con un antecedente en este país, el libro editado por Juglares. Llega más allá el escritor gaditano, que ahonda en la relevancia de Brel como escritor y cantante, tan ligado a la música como a la poesía de Rimbaud o Baudelaire. Y confirma que "en España no amamos a nuestros artistas como ocurre en otros países. María del Mar Bonet, una de las más grandes, dice que este país no cuida a sus músicos, y es cierto, sufrimos la ignorancia musical impuesta por algunos medios de difusión masivos". Ya se sabe, la radio machaca con lo mismo, la tele recurre al play back, si acaso, y en la prensa tiene que morirse o algo, mejor matarse, para que aparezca un cantante.
El autor ha conocido in situ las raíces belgas de Brel, las claves de su infancia y adolescencia, en el texto se advierte el recorrido vivencial, la ruta Brel. García Gil conoció el restaurante que el artista frecuentaba cada noche, su tasca favorita, donde aún sirven la cerveza Muerte Súbita y los cñelebres mejillones al vapor. "Tildaban a Brel de antipatriota, la ultraderecha le acusaba de renegar de su país, pero no era cierto".
García Gil relata el tortuoso camino de Brel al éxito. "Fue perseverante, pese a la oposición familiar, rompe ataduras con su formación religiosa, con la burguesía flamenca, y marcha a París, donde ya se sabe que triunfó por todo lo alto con su estilo melancólico y desgarrador, tierno y contundente a la vez. "Ne me quite pas" está considerada la canción de amor y desamor del siglo XX, hasta los rockeros votan por ella en las encuestas. García Gil abunda también en la infliuencia de Brel en España: amén de Serrat, ahí están Sabina, Raphael, Amancio Prada o Patxi Andión, sin olvidar a Hilario Camacho, Aute, Mari Trini o el mismo Javier Krahe, que rinde pleitesía a los franceses, sobre todo a Brassens.
El libro desvela que Brel, en contra de lo que han apuntado algunos biógrafos, sí cantó en España, en el año 60 en Barcelona, aunque de un modo casi clandestino y exclusivo.
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

domingo, 22 de noviembre de 2009

Siete toros, dos heridos (Cádiz, plató de cine)

Extra, extra !!!! "Dos personas, cuya identidad ni edad no han trascendido por el momento, resultaron heridas de pronóstico leve tras ser embestidas por siete toros del rodaje de la película Knight & Day que se escaparon en las calles del centro histórico de Cádiz y desembocaron en la Playa de La Caleta. Pasadas las 13:30 horas de hoy, un toro se escapó por la calle Barrié seguido de otros seis. Durante el incidente dos mujeres resultaron heridas leves, una debido al susto y otra por uno de los animales. Según fuentes policiales, "los toros se escaparon por las calles céntricas de la ciudad sobre las 13:35 y en torno a las 14:15 fueron devueltos a su redil situado en el parking del Campo de Las Balas". El rodaje en Cádiz de la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz,se ha suspendido por el momento. El director de la productora Calle Cruzada, Jose Luis Escolar, ha expresado en rueda de prensa su malestar por el incidente aunque reconoció «no saber todavía las causas por las que los toros se han escapado». Ignacio Romaní, portavoz del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz, ha anunciado que el rodaje, cuyo inicio estaba previsto para mañana lunes, se ha suspendido y «no comenzará hasta que la productora presente un informe explicando lo sucedido». Además, Romaní ha hecho hincapié en que «no se grabará nada en Cádiz hasta que no tengamos un nuevo plan que garantice la seguridad de los gaditanos». Una primera fase del rodaje de la película se llevó a cabo en Sevilla durante seis días de esta semana, cuando el operativo movió cada día unos 300 vehículos en las 39 calles utilizadas y otras diez localizaciones".

Posdata: vaya plan, qué bonitos los anuncios en la prensa, "Cádiz, plató de cine". Garantizada la seguridad de los ciudadanos, anda que ... yo quería una tapita de carne al toro, no el toro entero, pisha. Y ahora, échenle la culpa al boogie, a Tom Cruz y a Camarón Díaz de la Isla, a los de la peli, a las Guarner Brothers y a su prestigiosa madre. Siete toros, siete. Yo no salgo más hasta que Jólibu no le haga un plan de seguridad a Cádiz, a ese lentísimo ayuntamiento que se apropia de lo bueno y se desmarca siempre de lo chungo. Si fuera al contrario, las cospedales saldrían a tropel denunciando que el enemigo no ha gestionado bien la crisis de los toros. Y menos mal que no hay plajatoro en Cádiz ... Sálvese quien pueda.

La foto es de Lourdes de Vicente

Requiebros de rocanrol

No puede parar. Wilko Johnson no sabe estarse quieto. Con el paso de los años, el peculiar y excelso guitarrista ha dulcificado su ritmo, acaso menos trepidante que en los 70, pero mantiene la furia interna, brinca de un lado a otro del escenario, inventa muecas imposibles, abre los ojos de par en par, parece un John Malkovich espídico, de riguroso negro y festivo rocanrol urgente. La Bomba contrastó la velocidad de ideas de este tipo que toca con las manos, sin púa, y que lo mismo aporrea que acaricia, grita y susurra, apela al baile como única salida.
No defraudó el músico que fuera líder de Dr Feelgood. Su guitarra Telecaster ejerció de catalizador de sensaciones, a modo de metralleta o como caja de música diabólica. Requiebros de rocanrol para cerrar el Open Provincia 2012.
Para mayor gloria de Muddy Waters, el guitarrista que rechazó una oferta de los Rolling Stones, que lo único que no agita en la escena es su flequillo imposible, ofreció una lección de ritmo y blues ante un público variopinto compuesto por rockeros gaditanos, vestigios humanos de finales de los setenta con camisetas alusivas (Damned, No Future), jóvenes ávidos de música anglosajona y todo un premio nacional de Literatura, Felipe Benítez Reyes. Para que digan que el rock no es cultura. El poeta, que además toca la guitarra eléctrica desde sus años mozos, acudía junto a Manuel Martín Arroyo, otro músico roteño, de La Hoguera. Wilko Johnson incendió La Bomba a base de temas propios y extraños. Destacaron piezas como "Back in the night", "Wolly Bully" o la sintomática "Don't let your daddy know". El fin de fiesta no pudo ser más apropiado, "Bye Bye Johnny", del mismísimo Chuck Berry. Sin aditivos ni colorantes.
Al punk se le cayó el pelo. Domesticaron el rocanrol. Los lolailos están por todas partes. Pero queda una esperanza. Una esperanza calva, al garete abrótanos machos, pero cierta y certera. Wilko, con su inseparable sección rítmica dirigida por el bajista Norman Watt Ray, se mostró complaciente con la energía y rotundo en los momentos álgidos, curiosa su forma de atacar el instrumento, poderoso su sentido del ritmo, macarrilla su voz y espectacular su puesta en escena personal. Hasta en la prueba de sonido, vista y no vista, este hombre no podía parar, y así hasta el fin, como un poseso, regateando al olvido, mirando de soslayo al tiempo, kilómetros de pasión ante el alucinado público. Y el blues grabado en el alma como vía de escape y senda del conocimiento mutuo. Viernes sincopado, pasó un huracán.
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

sábado, 21 de noviembre de 2009

Fuerzas vivas, otro Cádiz

El último bastón de Fermín Salvochea, fotos con Alberti, Quiñones, Garzón, la familia Real, Pérez Reverte, Rafael de Paula, el día que dejó el Ayuntamiento, una década con Carlos Díaz, otra década al frente del Ateneo, una caricatura de Rafael Parodi, dibujos de Venancio González, la Cruz al Mérito Naval, Alfonso Perales y la nostalgia del futuro impregnada en el despacho de Ignacio Moreno. Cánovas del Castillo. Este hombre parece de otra época. Educado, solemne, tocado por su habitual sombrero, rara avis en el salvaje Cádiz que camina azorado hacia el Doce. "La sociedad gaditana se ha vulgarizado", sentencia el hombre que ha modernizado el Ateneo, la entidad privada más activa de la ciudad más antigua y apalancada de Occidente. Criado políticamente en la transición, defensor del consenso y la pluralidad de ideas "desde el respeto a los demás", Moreno Aparicio reconoce que en Cádiz apenas quedan fuerzas vivas. Y del pasado no se vive. Ni de la historia del arte, la gracia y el ingenio.
"Ya hemos superado los 600 socios. Hemos logrado que la gente escuche, incluso en debates políticos. La educación y la convivencia no abundan en la política. Desde hace quince años, los enfrentamientos viscerales de los políticos y la falta de sintonía entre los partidos han perjudicado seriamente a la Bahía. Los ciudadanos hemos pagado los platos rotos del egoísmo político. Ahora vivimos un intento de acuerdo de cara al Doce, pero se han perdido nueve años. El Bicentenario era la oportunidad, la excusa perfecta para situar a Cádiz en el mapa de la competitividad. Desgraciadamente, vamos a llegar tarde". La impuntualidad de Cádiz, primera parte.
El Doce, además de obras, necesitaba, a juicio de Ignacio Moreno, de un cambio de mentalidades en Cádiz. Tantos siglos después, erre que erre con "el respeto a los jardines, la limpieza de las calles, la caca de los perros, las motos por calles peatonales, la defensa de monumentos y plazas, cuidar la ciudad como si fuera nuestra casa. Por desgracia, hace falta pedagogia en este aspecto, el nivel de educación de algunos indeseables, una mínima expresión de la ciudad, fastidia a todos". Y pone en entredicho las palabras rimbombantes.
El presidente del Ateneo recuerda la reivindicación de su colectivo acerca del área metropolitana, ente fantasmal para multitud de cuestiones en común. "Las vanidades personales de líderes de la Bahía han impedido alcanzar acuerdos en defensa de los intereses generales", denuncia, no sin antes subrayar, en primera persona gaditana: "Me duele Cádiz, que pide a gritos la regeneración política, social y económica". Moreno habla de la ampliación del muelle, de los proyectos ultramodernos para la Zona Franca, la remodelación del casco urbano, la creación de trabajo. "Todo ello tendría que haber llegado hace 25 años. Cádiz siempre llega tarde". Minutos, días y siglos. En busca del viento perdido.
Moreno argumenta su teoría acerca del tiempo gaditano: "Con el megapuerto que construyen en Tánger, que ofrecerá costos a la mitad, el muelle gaditano sólo se equiparará al de Algeciras y continuará la desventaja; el polígono de Las Aletas habría sido el soporte adecuado para el puerto y la zona franca hace muchos años, igual que el nuevo puente o el soterramiento y la alta velocidad del tren. No tenemos referentes políticos con suficiente peso y capacidad para conseguir estos avances". Suena el celular. Como si escuchase la conversación, Rafael Román tercia para preguntar sobre el homenaje de anoche a Carlos Díaz. Ignacio Moreno, quien fuera secretario del anterior alcalde, defiende a éste a muerte. "Políticamente puede ser discutido o discutible su labor, pero con la que está cayendo con tantos casos de corrupción generalizada, Carlos es un referente moral, nadie duda de su honestidad". Ni de las puñaladas traperas.
¿Fuerzas vivas en Cádiz? ¿Dónde? Moreno cita a la Asociación de la Prensa y al Ateneo, amén de la Uca. "Son las únicas que intentan remover las conciencias de la gente". Todo lo demás, Semana Santa, fútbol y Carnaval. "También tienen su fuerza, cada una en su campo", señala Moreno. El Ateneo, por cierto, premió a las Brigadas Amarillas por mor del ascenso a Primera, y mantiene tertulias deportivas y juveniles. También se implica su presidente en el Carnaval, a título orientativo. "La gracia, el arte y la ironía no dan de comer. El Carnaval podría ser una industria que brinde riqueza a la ciudad. Si la fuerza humana que Cádiz emplea en el Carnaval se pudiera reorientar en una industria, todos saldríamos ganando".
Moreno incide en "esa especie de maldición colectiva por la que no somos capaces de crear riqueza con nuestra creatividad. En Cádiz falta formación y ambición, y alejar el conformismo de este lugar tan privilegiado del mundo. Otro Cádiz es posible".
A propósito de "fuerzas vivas", doscientos años atrás, la escena depara la vorágine comercial con las Indias y las claves políticas. Varios miles de mercaderes se instalan en la ciudad al abrigo de la Casa de Contratación, con la vista y el bolsillo puestos en América. "Los gaditanos se limitan a ejercer de testaferros y comisionistas de quienes explotan el negocio. Eso sí, los italianos nos imprimen el gusto por el arte, y los franceses por el mundo de las ideas. Cádiz fue una circunstancia histórica, ojalá se afincasen hoy en esta isla miles de familias con posibles, invirtiendo en buenos colegios, teatros, periódicos, calidad de vida. Aquí estamos acostumbrados a aclimatarnos al que viene de fuera. Hace dos siglos, las fuerzas vivas fueron extranjeras. Tanto tiempo después, Cádiz carece de emprendedores, seguimos esperando que alguien ofrezca trabajo, se dispara con pólvora del Rey".
En el Cádiz de las Cortes, Moreno cita a tres jóvenes promesas como Alcalá Galiano, Mendizábal y Javier Istúriz, algunas tertulias caso de Frasquita Larrea, gaditanos de postín como Bohl de Faber o Vargas Ponce, y pocas, por no decir ninguna, fuerza viva. "Cádiz pierde entonces normalidad social y se convierte en un mundo de intrigas y polémicas protagonizado por los refugiados políticos de la época. Los gaditanos viven a su aire mientras miles de foráneos pertenecen a otro mundo aparte". Cafés, tertulias, grandes bibliotecas y pinacotecas, conventos, órdenes religiosas casi en cada esquina. Moreno cuenta hasta 947 religiosos, entre curas y monjas, localizados en el Cádiz de las Cortes. De ahí la santificación de las calles gaditanas. Sin olvidar el contrapoder de la Inquisición. Sociedad extremadamente conservadora, no vayamos a engañarnos. Un freno.
Crítico pero optimista, viajado y concienciado, Moreno sueña con el Doce imposible, con el tiempo perdido y con los horizontes que señalaban los libros, los gráficos y las palabras de otro tiempo. Moreno parece de otro tiempo. En su despacho guarda con mimo algunas de las publicaciones gaditanas, posee hasta dos mil libros sobre Cádiz. Los Diarios de las Cortes encuadernados por Galván cantan por sí solos. Por no hablar del edicto del 19 de noviembre de 1813 por el que "se prohíbe la corrección de azotes" en los colegios. Hoy los niños pegan fuerte. Y Moreno se adhiere a los regeneracionistas del 98, Cádiz le duele, suena música romántica en su despacho, pero al Moreno clásico le ha salido un hijo "jevi", por así decirlo. Jaime, que estudia Organización de Empresas en Roma, lidera un grupo de rock duro.

Noviembre 09, Diario de Cádiz

viernes, 20 de noviembre de 2009

Wilko Johnson, el mito de la electricidad

El hombre que convulsionó el rock británico, y devolvió a la escena musical el espíritu perdido de los sesenta y el amor por las raíces del blues eléctrico, en época funesta discotequera, toca esta noche en La Bomba. John Wilkinson, a la sazón Wilko Johnson, recala en Cádiz cargado de mitos y leyendas, no en vano hay quienes lo consideran como uno de los guitarristas de rock & roll más excelsos de todos los tiempos, con permiso de Chuck Berry, el negro a quien los blancos robaron a mano armada la marca registrada de la música para el demonio. El impar inglés, procedente del condado de Essex, que compartiera liderazgo de Dr Feelgood con Lee Brilleaux, camina solo desde hace décadas, huyó del éxito fugaz y retornó a la caverna. He aquí su huella. Lllamen a los bomberos, Wilko en La Bomba. Eléctrica de Cádiz, atentos a la jugada.
Wilko Johnson, zurdo que toca con la postura de un diestro, multiplica sus efectos como si pulsara varias guitarras a la par. Toca sin púa, sus riffs poderosos y electrizantes levantan a un cadáver. Nadie ha olvidado su catálogo de convulsiones, brincos, movimientos robóticos y pavoneo de piernas sobre las tablas, así como sus correrías a lo largo y ancho del ritmo y blues. Tras regresar de unos meses de meditación en la India, el joven Wilko engrosó las filas de Doctor Feelgood en 1971, donde pasó seis años inolvidables, pasando de actuar en el circuito de pubs británico a los escenarios internacionales, de rescatar los viejos blues americanos cada noche a telonear a los Ramones, de beber de las fuentes clásicas a reinventar un sonido que dio paso, entre pitos y flautas, al punk rock que revolucionó el patio del rock. A los Feelgood les sobrevino el éxito masivo, todo un número uno en UK cuando se vendían discos, merced a uno de los álbumes en directo más celebrados de la historia, "Stupidity", pura adrenalina, botón de muestra de lo que era capaz Wilko, a fuego vivo, con su Fender Telecaster. Pero la magia se desvaneció en abril del 77, Wilko cogió la puerta y el Doctor no volvió a ser el mismo, jamás recuperaron los supervivientes esos conciertos demoledores y la manera de atacar el blues moderno. No obstante, se sitúa la banda entre las elegidas de aquella efeverscente y trascendental etapa que deparó grandes emociones y figuras rutilantes, desde Brinsley Schwarz a Graham Parker, pasando por Nick Lowe, Elvis Costello, los Stranglers o el mismísimo Ian Dury, quien acogió en el seno de sus Blockheads a Wilko tras su marcha de los Feelgood. Precisamente, Johnson incorpora como bajista en su propia banda, a un blockhead de postín, Norman Watt-Ray. El guitarrista aportó calidad y generosidad al grupo del genial Dury, a quien pocos le atribuyen la autoría de la célebre expresión "sexo, drogas y rocanrol". Fue él quien la empleó por vez primera. Y Wilko la ejecutó en escena con vehemencia y una técnica insuperable, energía a raudales y un toque maestro del guitarrista que estudió Filología inglesa antes de hallar su verdadera vocación: agitador de cuerpos eléctricos. Esta noche, el síncope.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

jueves, 19 de noviembre de 2009

Manuel Carrasco y Cádiz, amores correspondidos

Fuera prejuicios. En primera línea del Falla, escotes kilométricos, minifaldas mínimas, pantalones de leopardo, perfumes aloha, madres e hijas tó apretás, niñas pizpiretas a punto de explotar, y no sólo jovencitas estilo fashion glamour. Tras la oscuridad del teatro gaditano, una voz de hombre exclama: "¡Guapo!" Canciones de igualdad. Otra historia de amor correspondido, Carrasco y Cádiz, Manuel y la luna plateada que anteanoche pintaba la cara al mar. Noche de encantamiento, localidades agotadas, ambiente de excepción, palmas de postín, canto unánime y suspiros por doquier. Emociones al por mayor y la confirmación del salto creativo del artista onubense, que se lleva a la gente de calle con su timidez y punto canalla. Tiene poder este chico, hace lo que quiere con el público. Y viceversa, pues el influjo del Falla, que impone tanto respeto a propios y extraños, carece de límites. Carrasco lo sabe y prepara un par de sorpresas para abrir y cerrar el espectáculo: el pasodoble de Antonio Martín donde porfían el Levante desafiante y el Poniente correspondiente, con Cádiz de telón de fondo, y "Para llevarte a vivir", de Javier Ruibal. Vientos de pregoneros. "Qué arte, hijo".
"No podía empezar de otra manera", confiesa Carrasco tras acariciar su guitarra, como quien golpea un mostrador con los nudillos al tres por cuatro, y entonar la pieza del maestro Martín. Otro cantante con alma de comparsista. Otro artista encantado de conocer a Cádiz. Una lección de humildad para quien se mira el ombligo y no valora lo que tiene. Carrasco, que guarda más colores en su voz, pisa fuerte con botas de cuero español, y se rinde del tirón a Cádiz. Los temas de su nuevo disco aparecen uno tras otro como una metáfora de amor a Cádiz. "Con tu sonrisa me quedo". El autor reconoce que se enfrenta a "un día diferente. Anoche me costó conciliar el sueño, este concierto es muy importante para mí por el cariño que tengo a Cádiz y a sus Carnavales", y habla del sello, la personalidad, la raíz y el arte. "Cádiz, vengo a cantarte, a entregarte todo lo que tengo, a darte todo lo que soy". Cielo ganado, gallinero conquistado.
La rebeldía, la libertad, la lucha, la vida amnésica, la voz de la gente, los resquemores y los amores, la niña llamada Cádiz y el éxtasis total en el teatro cuando Manuel pasa de un disco a otro, hay quien interpreta los temas desde su butaca, luego el cantante suena a corazón partío, algunas chicas de la primera fila se alzan para bailar y el juglar recurre al socorrido "sin ti no soy nada", romances de larga tradición oral, transmisión milagrosa que alcanza momentos álgidos merced a la magia del instante, la voz y el estilo de Carrasco y el pundonor del personal. Suena de categoría la maqueta "Voy", así como la pieza dedicada a una inmigrante, "una de las canciones más especiales que he escrito. Apareció una tarde, en un día de esos en que no salen las cosas. Bajé a tomar un café y la camarera me pidió un autógrafo para su hija, que vivía lejos". Sensibilidad a prueba de lagrimitas, piel de gallina en el Falla.
Ya con el público en pie, Carrasco se pone una mijita rockero, en el bar de los pesares y el teatro parece un volcán en erupción. La gente se pone chirigotera, nadie calla, "Que nadie" pilla por sorpresa incluso a Manuel, la banda cobra vida nueva, "nadie es dueño de nadie" y Carrasco dedica otra copla a los "sin techo", bonito detalle, camino del Falla se conocen varios casos de joven-perro-manta. Surgen pancartas de improviso, Manuel arroja la pandereta al público y da las gracias a Cádiz "por una noche tan bonita". Los mendas de seguridad controlan la primera fila, como si hubiera peligro de amor a primera vista, y Carrasco remata la faena por "alguien a quien admiro mucho, de El Puerto de Santa María", el gran Ruibal, cuya poesía al sur de la quimera se antoja perfecta para no dar los besos y los versos por perdidos y para rubricar el buen gusto del cantante onubense, que desgrana la versión con limpieza, sin arabescos, con respeto al autor, fidelidad al mapa del tesoro, cariños de ida y vuelta. Carrasco pone de manifiesto su evolución imparable, soltando lastre. Fuera prejuicios.
 
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Muy suya, extraordinaria Rickie Lee Jones en La Bomba

Suave, pero incisiva. Voz de niña mala. Si ahora se estila la mujer a solas con sus canciones desnudas, el folk con aristas y las historias aparentemente sencillas, aquí está la chica salvaje para quebrar un par de esquemas más. Rickie Lee Jones, muy suya en La Bomba, aulario del silencio imposible y de las lindas paradojas. "Está muy feliz en Cádiz", confiesa ella en tercera persona de singular cantante, como si hablase de otra para iniciar su gira hispana. Único concierto gratuito, por cierto. No se llena el patio ni con invitaciones, pero acuden buenos aficionados de toda clase y condición. Hay gente, no obstante, que no lo agradece, gente sin respeto, ya talludita y con presunta cultura, que cuchichea durante todo el concierto. Parlotea de espaldas al escenario y luego aplaude. Ella se mosquea y mira fijamente a la cara al hombre del desprecio. Armónicas, contrabajo eléctrico, teclados, la guitarra para matar al olvido, un blues para ir tirando y esa encantadora pose despreocupada y libre que mantiene la artista a treinta años vista de su debut. Acostumbrada al "fly away" desde jovencita, Rickie sube y baja, apura la tensión dramática del recital, da instrucciones a los músicos, se indigna con algunas cuestiones, tiñe de osucro su voz, juega con las palabras, se le entiende todo, canta una pieza de su padre, del 55. Habla de sus padres, gran familia de artistas, también muy suya, y de su hija, aficionada a la música de baile. Habla del mundo, recita cositas contra Bush, canta como distante o distraída, se acerca y se separa del micro como quien lo hace de la vida rutinaria, todo muy improvisado y muy estudiado a la par. Viejos trucos de artista beatnik. El trío improvisa y se deja mecer por los tiempos, los músicos siguen a su jefa como pueden, con notable destreza, mientras la diva de Chicago canta despacito, suave, con un punto mágico al alcance de quienes ponen atención y prestan su interés. Los charlatanes, que se equivocaron de función y de señora, no se enteran. Rickie Lee recuerda a Joni Mitchell o Neil Young en algunos pasajes, e incluso a los primeros discos de Bruce Springsteen, cuando lucía banda multicolor. Pero también se advierten en el repertorio de la dama bohemia su influjo sobre cantantes contemporáneas, tales como Sam Phillips o Rosie Thomas. Pionera, revolucionaria de veras, una figura con genio. Corre el riesgo de sumir en el sopor a los menos despiertos, pero cuando agarra la inspiración no la suelta e hipnotiza literalmente al personal. Casi dos horas de música americana en bruto, ahora preciosa, ahora un poquito árida, luego resplandeciente, siempre cautivadora e intensa, con multitud de matices que en otro recinto, un Falla o un Pay Pay, tomarían otros derroteros. Rickie no cae en las garras de su propio mito, ni se recrea en sus discos más celebrados, y desgrana casi enterito su último álbum, destacando "Moon is made of gold", "Bonfire" y "Old enough". Preciosos temas, en la tradición del folk rock norteamericano, aunque con la marca registrada de la cantante, única en su especialidad. Ella interpreta cuatro piezas de su primer disco, de cuando tenía 25 años. "Young blood" alimenta de energía a la audiencia, por ejemplo. No faltan detalles poco conocidos de su discografía, como "Scary chinese movie" o "Nobody knows my name", de discos más recientes. Brillan joyas como "It takes you there", "Running from mercy" y "Tigers", y del archiconocido "Pirates" sólo suenan "Living it up" y "We belong together". Emociones minimalistas, caos ordenado, libre albedrío, una profundidad misteriosa sin límites, lección magistral en noche agradable exenta de humedad y de fantasmas. Rickie, que a veces se mosquea con los músicos, algunos fotógrafos ocasionales, los que nunca debieron salir de casa y el mundo errado, no llega a explotar.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 17 de noviembre de 2009

Manuel Carrasco, en un mar de inercia

Cádiz sabe mucho de la inercia, del viento y de las horas muertas. Manuel Carrasco sabe de Carnaval, no en vano dirigió numerosas agrupaciones en su Isla Cristina natal y "muere" por las coplas gaditanas. Esta noche, el cantante onubense se enfrenta al paraíso del Falla en excelente estado de forma, dorado por discos de éxitos, encumbrado por una variopinta afición y acaso huyendo despavorido de los perniciosos efectos de la susodicha operación del fracaso. Bastante tiene el cantautor con soportar a los mercachifles de la mercadotecnia, que siguen exprimiendo su talento. Vuela Carrasco mientras configura su particular estilo, emparentado con las baladas de Alejandro Sanz, el color de Manolo García y el "sonido de la sonrisa" que tanto recuerda a Triana. Pero Carrasco ha dado un paso adelante con "Inercia", su disco más reciente, donde flirtea con otras influencias, acaso el rock de los setenta y el folk intimista, y se muestra más guitarrero, enérgico y fresco. "Que nadie te calle", la pieza que se escucha cada día en las emisoras y los parlantes de los coches a escape libre, admite varias interpretaciones y camina por el lado salvaje del amor y la droga, amén de convertirse en canto de esperanza y lucha. El cantante aún no se ha desprendido de todo el lastre, pero camina firme hacia su propia libertad musical, navega hacia mar abierto este hijo predilecto de su pueblo marinero que se rifan en el azaroso mundo del dueto: si grabó uno con Malú, ahora lo hace con Pastora Soler. Esta noche, en el Falla, Carrasco, que fue pintor de rodillo antes que compositor de paisajes sentimentales, se cita con sus incondicionales y con la gente que acaba de descubrir su elegante sencillez. Qué importa su origen y el destino, lo importante es el camino.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

lunes, 16 de noviembre de 2009

Rickie Lee Jones, dama libre en Cádiz

Cádiz recibe hoy a la diva de la bohemia americana por excelencia, que precisamente emprende gira española en el Aulario La Bomba y presenta nuevo disco a modo de bálsamo para estos tiempos salvajes. Vive para cantarlo. Viene de la generación marcada por los descubrimientos, cuando los evangelios hablaban de sexo, drogas y rock. Ella, Rickie Lee Jones, quebró barreras y prejuicios, no se encorsetó siquiera en el bando de los cantautores, flirteó con el jazz y con Tom Waits, llegó al infierno en autostop y firmó varios discos sensacionales, hace treinta años que causó conmoción con su peculiar estilo libre. Ahora retorna a los escenarios con su voz de fuego y cristal, navega con un álbum saludado por la crítica, "Balm in gilead", donde rinde tributo a sus padres, a su hija y a una época de cambios decisiva, la que consagró a hippies, negros, mujeres y demás gentes otrora desplazadas del centro de la escena. Rickie Lee Jones se enfrenta de nuevo a los focos con sus últimas canciones, que ella misma define como "canciones accesibles que no por sencillas dejan de ser bellas, a diferencia de discos previos, más exigentes para el oído", dijo a El País. La adolescente que se fugó de casa tantas veces como fue necesario, perteneciente a una familia de artistas con raíces galesas y gitanas, propietaria de diversos tonos de voz, capaz de luchar cara a cara contra la dictadura de Bush o las centrales nucleares, hermanada con el sublime arte de Joni Mitchell, aprendió en la radio a combinar géneros y hechuras musicales. Hoy emplea el blues, el ritmo imperecedero del rock, el alma del soul o el country en defensa propia del mundo único y ajeno. En su nuevo disco participa el impar Ben Harper. Ella muestra un poderío extraordinario. A sus 55 años, alejada del mundanal ruido de la mercadotecnia y el miedo, sigue haciendo lo que le da la gana para pagar sus facturas. Con dos grammys en su haber, y un prestigio innegable en los círculos de cantautores, jazzistas y rockeros, todo un honor al alcance de pocos, Rickie Lee Jones regresa a la primera línea, y lo hace en Cádiz, esta noche a partir de las nueve, con motivo del Open Provincia 2012. Luego viajará a Madrid, Bilbao, Cartagena y Barcelona.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Orozco industrial

"Venimos a Cadizfornia, ha valido la pena este viaje", espeta Antonio Orozco a sus incondicionales, que llenan la sala Anfiteatro para echarse un cantecito. Karaoke mundial. Sonido industrial. Una ráfaga de Morente y aparece el artista catalán con el "aire en las espaldas", arremete del tirón "Renovatio", el reciente y flamante disco de oro. La gente se sabe de memoria hasta la última, y comienza a gozar de pleno merced a "Llevátelo", la pieza favorita de los visitantes de la web de Orozco. Suena rotunda, como si tuviera años de vida, Antonio trata a la noche sin contemplaciones, sudará casi dos horas de recital, ritual, fiesta total.
Cerveza caliente a tres euros. Cámaras y celulares trabajando en la oscuridad. Para la posteridad. "Ese Cádiz bueno", anima Antonio, de fútbol mejor ni hablar. Orozco voltea la estructura del concierto, desordena el caos y presenta a "uno de los mejores cantaores que he escuchado en mi vida, y que además prestó su voz para mí", un pedacito de ti, que luego entonará en solitario. Salta Arcángel a la escena y borda un dueto sencillo y arrebatador con Antonio, qué bonito, hijo, momento cuasi comparsista, Antonio, como su admirado Manolo García, parece tener alma de comparsista, de ahí tal vez el predicamento de ambos en Cádiz. La gente se apropia debidamente del tiempo quieto, baila, canta y enciende la pasión. Orozco basa su repertorio en sus trabajos más cercanos, aunque a la postre entrega algunos temas añejos y regala el consiguiente "Devuélveme la vida", la locura de ida y vuelta, el cantante logra cautivar y el público obtiene su merecido. No es que el sonido brille como un diamante en bruto, qué va, se antoja industrial, más fuerza que maña, más percusión que cuerdas, más metal que madera, pero la noche también se asoma dura, cielo rojo y humedad, Antonio ataca, golpea, currela en la construcción, apenas concede respiros pero deja cantar, qué remedio, la gente se lo canta todo. Las condiciones del local favorecen el contacto directo. Antonio saluda a colegas gaditanos presentes, como Miguel Nández, Lucas sin Andy o Pepito el Caja. Mainstream de la Tacita. Mucha calor. Un chispazo vocal a lo Police, modelitos de postín entre la mayoría femenina, se beben los mares por Orozco, qué guay, tía, y entre el quejío inconfundible del cantante, nacido de la cultura charnega, y la desbordante emoción del momento, la vela se apaga. No sin antes lamentar un rancio "esto es Cádiz y aquí hay que ..." Antonio se vuelve loco por imperativo del guión, se arranca a capella, pide perdón por las osadías, se debate entre el ser o no ser, querer o no querer, y convence a los suyos.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

domingo, 15 de noviembre de 2009

Sabina, el martes, por fin

Cuatro años después, habemus disco de Sabina, don Joaquín. Aquí está la portada de Vinagre y Rosas, que se publica el próximo martes.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Las mentiras carnavalescas del Doce

Un virus estomacal mantiene en vilo a Barroso, entre sus quehaceres diarios y el cuarto de baño. Episodios diarreicos, aquarius, arroz blanco, subidón del ácido úrico, comer y evacuar. Suena el teléfono celular del alcalde de Puerto Real, politono de La Internacional, "la comunista". Apocalipsis 2012. El veterano político e impenitente rebelde reivindica el papel de la Bahía en el Bicentenario y denuncia, de primeras, que "sólo un lerdo o una lerda incapaces de interpretar la historia pueden pensar que Cádiz y San Fernando eran una especie de cápsula". Y modula el tono de voz para enfatizar: "Los franceses llegan a Puerto Real a principios de 2010, destruyen el 80% de los caseríos, expolian las haciendas, incendian las cosechas, arrasan la ciudad y provocan la diáspora que deja prácticamente deshabitada la localidad. Si se puede hablar de una ciudad mártir, fue Puerto Real la que sufrió los efectos más lamentables de la ocupación militar". Por un lapsus de fechas, Barroso anuncia otra invasión para el Diez, el futuro ya es pasado, pero retorna al Bicentenario, que tanto le recuerda a "los fastos del 92". Sálvese quien pueda. Barroso ya se mostró insumiso al Quinto Centenario, ahora critica a derecha e izquierda, aun admitiendo que los socialistas "han tenido más sensibilidad con el Doce, pues cuando gobernaba el PP en Madrid ni siquiera contaron con San Fernando y lo dejaron todo en manos de Cádiz". Sospecha el alcalde que la conmemoración se dedicará casi en exclusiva a la "construcción de hitos que mantengan vivo el recuerdo de quienes los propiciaron, más que en un intento de conocer la historia y buscar identidades comunes. Sólo piensan en lograr fondos para rehabilitar edificios o mejorar algunas condiciones de la ciudad, lo cual me parece bien, pero habría que llegar más allá". Más allá de las mentes diminutas, como el célebre disco de Cai. A Barroso le parece asistir a "la reproducción del fenómeno de la Cartuja en Sevilla", si bien reconoce que el 92 tuvo efectos en la Sevilla metropolitana, del mismo modo que aboga por un Doce de Bahía. "La inmensa mayoría de la gente de la Bahía no sabe lo que pasó, la subcultura piconera y salinera nos conduce a la ignorancia". Y pone el dedo en la llaga: "Cádiz fue bombardeada desde diversos puntos de Puerto Real, pero fueron muy pocas las bombas que cayeron, lo de las bombas y los fanfarrones es otra falacia. La gente sufría y moría de hambre en Puerto Real mientras la flota inglesa mantenía al pueblo gaditano".
Traza imaginarias líneas Barroso en los planos del Doce, asienta al ejército francés en el actual campus universitario y en el cortijo de guerra, subraya que los franceses "nunca pasaron el puente Zuazo", algo así como el Missisipi de las películas de "combois da pejeta", y el alcalde puertorrealeño destaca el papel fundamental jugado por los salineros que repelieron la intentona franchute. Marismas convertidas en salinas, en defensa propia. Y muchos cuentos orientales. "Puerta Tierra es otra mentira, todo es una historia, si me apuras, carnavalesca. El decisivo ataque a las tropas francesas se produjo en el arsenal de la Carraca, entonces en el término municipal de Puerto Real, por no hablar del Trocadero, un hito en la historia de España, Inglaterra y Francia cuyo proyecto de recuperación sigue en fase de estudio. Qué gran oportunidad para recuperar la estructura militar defensiva de la época, y no sólo el Castillo de San Sebastián. Pues el Trocadero está hecho una porquería, mientras en París o Londres existen vestigios claros y magníficos de la batalla del 23, ¿qué respeto tienen los españoles por la historia?", pregunta en voz alta, no sin antes musitar: "Una aberración".
Otra paradoja del Doce: llamarán La Pepa al nuevo puente de acceso a Cádiz y no llegará a tiempo la rehabilitación del Puente Zuazo. "Es un escándalo", critica el alcalde Barroso, que defiende a San Fernando y también a Chiclana, "donde se puso fin a la ocupación francesa". "Sin embargo, agrega, tenemos que ir de pedigüeños para conseguir inversiones y seguimos sin participar en el Consorcio. Todo suena a controversia política interesada y a fastos que tienen más que ver con la Sección Femenina que con la verdadera investigación de la historia y el reconocimiento del papel de sus protagonistas. Conviene recordar que la dignidad de la patria, el límite de la ocupación francesa, se llamaba Puerto Real, ya fuera por el Puente Zuazo o por la fachada marítima. El caño de Cortadura, en calidad de fractura del teritorio para contener el avance francés, lo hicieron los puertorrealeños con sus propias manos". De ahí que Barroso reclame "el papel de los humildes, de los no ilustrados", en esta historia. "Ya estarán diciendo algunos, ya está Barroso, tendrá ganas de trincar pa su ciudad, como en el 92", se tercia a sí mismo. Y concluye que "quieren hacer del 2012 un cúmulo de exposiciones, bailes y actos alegóricos, como si estuviéramos en la Arcadia feliz y esta zona hubiera recibido a los invasores como a libertadores. Aquí hubo hambre, llanto, muerte y desgracia, se está cometiendo una clara agresión a la historia y una falta de respeto a quienes dieron su vida. El Ayuntamiento de Cádiz podrá quedar muy bien ante sus ciudadanos, pero no va a quedar bien ante la historia". Barroso repite dos veces la misma frase, acaso para remarcar. Y se lanza en picado: Habla de "pretensión cateta de interpretar la historia de forma absolutamente excluyente", y de "intoxicación mediática y gran capacidad de apropiarse de todo". Pasado y presente. "Sólo una mínima parte del nuevo puente tocará Cádiz, el resto se desarrollará en Puerto Real o permanecerá sobre el agua". "Pero aquí todos bailan el agua a la señora Martínez, que es un invento del Psoe", y recuerda el desembarco de Teófila en la política local a través del pacto entre populares y socialistas que arrebató la alcaldía de El Puerto al comunista Gómez Ojeda, octubre del 86, Teófila era morena, "no era una política avezada pero le dieron Urbanismo de la noche a la mañana". Barroso participó en el legendario pleno de aquella moción de censura, ofreció un vehemente discurso desde lo alto de un taburete. Tantos años después, continúa largando fiestas. "En el 92 casi me liquidan, pero decía lo mismo que ahora: que sirvan estos fastos para conocer la verdadera historia". Y se marcha al cuarto-baño, a dar rienda suelta a su virus, que tiene más peligro que un troyano. Arde Troya en el Doce de Barroso. Puerto Real también existe. La Pepa viaja en tren de cercanías.

Noviembre 09, Diario de Cádiz

viernes, 13 de noviembre de 2009

Gente que canta, cuchillo en la garganta

Qué ratito más bueno para futboleros y pendencieros. Pocas manifestaciones de la vida moderna ofrecen tanta emoción como un derbi entre hermanos a la gresca. ¿Quién dijo miedo? Efervescencia grupal, que diría un psiquiatra de masas antes de pegarse un tiro en la sién. Cien disparos al aire por cada golpe de aliento. Lucha de clases en las gradas del circo romano, espuma blanca en la cresta de la ola, clima de alta tensión en el fondo del mar, la secta del mal, lo peorcito de cada casa, más mequetrefes hay en tribuna pero no chillan. Por una vez, el Sur lleva la voz cantante.
La labor del tío del megáfono no parece baladí. Lanza al aire consignas a viva voz, pone en guardia al personal para entonar algún himno guerrero, admite sugerencias si se tercia y, aunque parezca lo contrario, ordena el caos con cierta destreza y hasta serena los ánimos en un momento dado. Sus directrices, captadas al vuelo en medio de la vorágine, son seguidas casi al unísono por los brigadistas de Fondo Sur, que esta tarde se asoman a la puerta del gol sin el banderón del Che pero con el orgullo reforzado. "¡Fascistas fuera del estadio!" La consigna viene al pelo, algunos niñatos béticos lucen símbolos nazis, una bandera de la España franquista, prohibida pero consentida, y otros signos de provocación. La tarde promete. Al fondo a la izquierda, casi nada es lo que parece, los gestos, las palabras y los silencios cortan el aire. De cómo la gente salva un punto en el último instante.
Hay partidos sin principio ni final, y partidos que no necesitan descanso. Sin apenas respiro, el psicodrama del Cádiz-Betis ofrece varios nudos y un montón de desenlaces posibles, se amontonan los dimes y diretes, arde la sangre y el Sur se retuerce de placer y de dolor, habla por la herida e incluso obra el milagro. Acuerdo Norte-Sur en lo mejor del querer. Los cánticos de las Brigadas Amarillas rebotan en el corazón propio y el Norte los hace suyos hasta completar una escena memorable. Ocurre antes de lo previsto, cuando las rimas aún no han subido de tono. Ocurre en la cúspide del gol de la victoria fugaz. Y resucita en los postres, con todo perdido. La aparición de signos pretéritos, emblemas odiosos y proclamas con guasa sevillana encienden la mecha. El público local echa un ojo al juego y otro al adversario ubicado a tiro de piedra. Las miradas matan cualquier atisbo de compasión. Caza de fachas desde el Fondo Sur. No conviene elevar una voz a la categoría de anécdota, ni mucho menos de noticia, pero se escucha de todo. Desde el clásico "¡míralos, míralos, ya se han mosqueao!", que evoca días de colegio, hasta el grito común contra los "fachas", para los más radicales "españoles", que invade a ratos las gradas. Hay quien se lo toma en serio y cita a sus rivales en la calle. "Luego, luego nos vemos", con profusión de expresiones callejeras la mar de curiosas. Más de uno/a amaneció ronco/a el lunes por la mañana. De todos modos, la expresión "fascista" parece ahora más acorde a una situación mental que a un lugar político. Pero más político que religioso. El fútbol, como ocio del pueblo y religión de este tiempo, retrata a la gente. En las Brigadas Amarillas, heterogéneo grupo crecido al amparo de los otrora temibles ultras, hoy respetables aunque cadistas hasta la médula padres de familia, no encajan los "fachas". Del grito antifascista se extrae un sentimiento de clase obrera, se pueden adivinar historias familiares y personales, años en el dique, la crisis industrial, el desencanto y otros factores. No entienden los brigadas cómo se puede ser de ultraderecha viniendo de un barrio pobre, de ahí la feroz respuesta del domingo. Los gritos racistas encontraron su respuesta.
La hinchada amarilla marca estrechamente a los fanáticos verdiblanos, el resto de aficionados vecinos comparte la tarde con su anfitriones sin problema alguno. Y en el centro de la tormenta de ideas, tampoco llega la sangre al río. Ellos vienen de Primera, nosotros de Segunda B. En el momento crítico del choque, el Sur fuerza el empate. Ya pasó en Primera, cuando la afición cadista salvó algunas victorias en casa, no mienten quienes a veces atribuyen empates o victorias al empuje del público. Desde dentro, se siente la marea, se escuchan rumores de alta mar, se intuye el porvenir inmediato, alguien canta el gol como un pálpito, el ritmo del canto del sur del estadio mantiene el partido vivo. Al repertorio habitual, que el tío del megáfono marca según el interés de cada pasaje, se añaden grandes pamplinas, bastinazos en do mayor, frases sin sentido, contiagioso ánimo en ritual dominical ya ancestral, hasta la igualada final. Ya se sabe, en estos casos brilla el lado oscuro y florecen rencores y maldiciones mutuas, aunque también se advierte cierto respeto, se acuerdan de los muertos de ambos bandos, que es como dar recuerdos a la familia, y las madres pagan el pato. También se la lleva un mortal un gordo, el gordo, siempre hay un gordo al que disparar ocurrencias. Suenan canciones y golpes de efecto de toda consideración, alguno de ellos provoca cierta vergüenza propia, el "aquí hay que mamar", por ejemplo, pero otros suenan a gloria. El Sur teatraliza el partido como si le fuera la vida. El gol que da la vida. Dos tantos como soles ha celebrado el Sur este año, el resto cayó en el Norte, como la lluvia de agua y dinero.
Saltan chispas y brota el humor negro y el ataque verbal a la yugular, donde más duele, los santos. Riman a la Virgen de Triana con una mujer de la cale, y al Cristo del Gran Poder con una mujer a secas. Piden a Lopera que se quede. La cosa se pone criminal, venas saltás y caritas desencajás, y alguien deja caer lo de "suporter que canta, cuchillo en la garganta". Ufff. Nos vemos en la calle. Tampoco es pa ponerse así. Al menos, la gente está viva. Y se comporta con la misma agresividad que un político, un negociante, un soldado, un poeta. Efervescencia grupal. Voces como cuchillos. Fascistas, terroristas, banderas españolas, andaluzas, vascas. En el descanso, que nunca debió llegar, canta La Hoguera la copla del 2012, pero sólo el estribillo, había tiempo para escucharla entera. Tiempo de goles. En el Sur, los goles unen tanto, la imagen se mueve loca, se abrazan en trance los ocupantes de filas distantes, nadie sabe cómo recompone luego la figura la grada, tras tamaño terremoto de alegría. La alegría dura un rato suficiente y vuelve al final. Una joven, que no ha tenido bastante, irrumpe en el silencio final con el peor insulto de la tarde: "¡Sevillanooooooooo!"
Diego estuvo tristón. Ogbeche mostró el torso, regaló la camiseta. Nadie lloró. Fue un desahogo.
Noviembre 09, Deportes, Diario de Cádiz

Antonio Orozco: "Cádiz es necesaria"

"Últimamente no me pierdo una final del Carnaval de Cádiz, procuro ir a todas, pero a la mitad del espectáculo ya no sé dónde estoy, en el ambigú, en el palco, en el paraíso ..." Bonita metáfora. Antonio Orozco, que mañana retorna a Cadizfornia con nuevo disco, admite de primeras que la fiesta gaditana "es lo más grande", subraya que las agrupaciones "cantan verdades como puños entre alegría e ironía", recuerda la alusión a su canción "Tres corazones" que hizo el cuarteto de Gago ("¿tres corazones? po harte donante, pisha", imita el artista) y sentencia: "Cuando uno aparece en una letra de Carnaval ya sabe que cuando muera lo sacarán en el telediario". Aprobada ya con creces la asignatura gadita, Orozco matiza: "Que no me interpreten mal, lo que quiero decir es que admiro de verdad el ingenio de esa tierra, por algo tengo una casa en Cádiz, cerquita del teatro Falla". ¿Cerca del Falla? "Al lado. Me compré una casita por allí. Para mí, Cádiz es necesaria". Pura medicina.
Remarca Antonio sus orígenes, tan vinculados a su música: "Soy hijo de sevillanos. Mi familia, hace 37 años, se marchó a Barcelona a buscarse la vida, lo típico. Fui educado como un catalán andaluz. Desde chico, en casa se ha escuchado mucho a Morente, Paco de Lucía, Habichuela ... es lo que he escuchado siempre. Aprendí a tocar la guitarra flamenco, no toco ni la acústica ni la eléctrica. Orozco pretende ser fiel a sus inspiradores, no oculta su amor a la música de "Jesús de la Rosa o Manolo García". Confiesa que la influencia de Triana parece infinita, "iban por delante de su tiempo, como Enrique Morente, que nos lleva cinco mil años de ventaja. Nos toca aprender de él y pegarnos a la rueda. Tenemos la gran suerte de disfrutar de su genio en vida".
"Renovatio" o morir. El nuevo álbum de Orozco llama a la búsqueda, "a través de un sonido nuevo, con más guitarras españolas, más nuestro, pero con acercamiento a otras sonoridades. Como dijo Bécquer, hay que tener unos horizontes saludables, sin acomodarse, pa qué, con lo aburrido que es. La rutina aburrida es", enfatiza entre bromas y veras. "Renovatio, tomada del latín, admite todo tipo de acepciones, en este caso positivas y lindas, refleja una época de cambios, yo canto a la renovación", a la mutación, los ciclos existen. Y en estos tiempos, cuando "caen chuzos de punta", ilustra el cantante de Hospitalet, "tenemos la oportunidad de poderlo contar, el mcro y la pluma para expresarnos, es nuestra obligación". Compromiso, talento y acción que no se ven recompensadas, en el caso de la música popular como manifestación cultural, en los medios de comunicación masivos, las televisiones, que desprecian a la música. No hay un mísero programa de divulgación musical. "Quizá sea fruto de la saturación bestial que ha sufrido la música en la tele, de tal modo que parece no resultar atractiva para el medio. Hay que sanearlo todo, hacer cosas bien hechas, volver a empezar. Me consta que van a venir buenas cosas, interesantes proyectos televisivos que no puedo desvelar". Para Antonio, aunque no lo mencione explícitamente, el hastío en la tele llegó con los concursos. "Se han pasado a todas horas, todos cantan, todos tocan, todos actúan ... una fórmula quemada".
Orozco aprovecha los canales actuales de difusión, que a su juicio "elevan el nivel de audiencia, ofrecen bastantes posibilidades, son ya prioritarios", y menciona su antonioorozco punto com, donde los admiradores pueden elegir el repertorio de la gira, que mañana pasa por la sala Anfiteatro en lo que será la tercera visita del cantante a Cádiz. Y optan a un curioso premio: Antonio ofrecerá un concierto privado en casa de quien envíe a su web el mejor video alrededor de su canción "Llévatelo". Literal, se lo pueden llevar a casa. Mañana por la noche, Orozco se encajará a la vera del mar de Cádiz con la banda al completo. "Traeremos hasta la cabra".
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

miércoles, 11 de noviembre de 2009

"Los tontos de Rafael", Alberti mágico

"Yo nací, respetadme, con el cine ..." Así parte "Los tontos de Rafael", la obra teatral, a la sazón espectáculo multidisciplinar que ha creado Luis Alberto Cuesta basándose en textos, imágenes y sueños del poeta. Por el guión del promotor cultural, que trabajó durante muchos años en El Puerto de Santa María, desfilan "personajes de carne y magia" y comulgan elementos diversos: poesía, música, teatro, danza, la voz, la imagen, el color, el cine mudo y el humor. Puro Alberti, pero también "el Rafael Alberti que nadie imagina, luminoso y gráfico".
Con el apoyo institucional de la Fundación Rafael Alberti, aunque sin subvenciones públicas previas, el proyecto se estrenará en Puerto Real, en fecha aún determinada. Cuesta espera respuesta del Ayuntamiento de El Puerto para escenificar "Los tontos de Rafael" en su tierra, a diez años de la muerte del universal artista portuense.
La obra, que sorprende y atrapa de primeras, se inspira en poemas de "Yo era un tonto", "Sobre los ángeles", "Poemas escénicos", "El enamorado y le muerte" y "La Arboleda Perdida". El Poeta, Charlot, Buster Keaton, Harold Lloyd y la Oca (Vaca, Mujer o Toro) y otros personajes inesperados, magos y payasos, se entrecruzan en escena, suena algo de jazz y flamenco, así como el elogio de Shakespaeare al vino de Jerez, y se barrunta un final taurino por bulerías.
Participan en el elenco Carolina Calema, Gladys Guzmán, Aitor Miguens, Fernando Gallego y Germán Torres, así como el músico italiano Renato Di Prizio y la productora Kristina Rastrilla, sin olvidar a Rafael Álvarez "El Brujo", que aporta la voz en off.
La pasión de Alberti por el cine se gestó en la Residencia de Estudiantes, al socaire de la surreal cofradía de poetas llamada la Orden de Toledo, formada por Luis Buñuel, García Lorca, Dalí y María Teresa León, entre otros muchos. Rafael llegó a pensar en una versión cinematográfica de "Sobre los ángeles". Él, que tanto había escrito sobre las primeras figuras del cine mudo, se sorprendió años después al conocer, de la mano de Geraldine Chaplin, que a su padre, Charlot, le gustaba mucho su poesía.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 10 de noviembre de 2009

Irán, mujer, lapidación

Mensaje urgente de Amnistía Internacional:
"Nos tememos que Kobra Babai podría ser lapidada en cualquier momento. Su marido, Rahim Mohammadi, estaba acusado del mismo crimen que ella y fue ejecutado el 5 de octubre. El crimen no es otro que “adulterio estando casados”. La pareja estuvo mucho tiempo sin trabajo y, desesperada, recurrió a la prostitución para ganarse el sustento. Los jueces iraníes sentenciaron al matrimonio a ser apedreados hasta causarles la muerte. Finalmente, Rahim fue ahorcado.La condena a muerte por lapidación es una de las formas más crueles de morir y, al sentenciarla, las autoridades iraníes exhiben un total desprecio por los derechos humanos. Por eso te pido que, como activista de Amnistía Internacional, te movilices en contra. Necesitamos ser muchas personas para que se escuchen nuestras voces de condena a estas terribles sentencias a muerte. Firma ahora para exigir al gobierno de Irán que no ejecute a Kobra y que elimine la lapidación como forma de castigo como primer paso para la abolición total de la pena de muerte.Necesitamos también que reenvíes esta petición a toda la gente que conozcas. Por favor, hazlo ahora. Sólo te llevará dos minutos. No sería la primera vez que, gracias a la presión internacional, se anula una condena de lapidación".
Comunicado firmado por Esteban Beltrán, director de AI en España.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Santiago y cierra Cádiz

Pasa el tiempo. Para Fernando Santiago, "carece de interés" la discusión en torno a los orígenes del nuevo Doce. Fue él, en su condición de concejal opositor implacable pero constructivo, quien introdujo por vez primera, en el Ayuntamiento, hace once años, un proyecto relacionado con La Pepa. "Teófila lo vio bien y la propuesta se aprobó en el 99, ahí están las actas. Ya entonces decían que faltaba mucho tiempo. Hoy podemos hacer una lista de las infraestructuras que no llegarán al Doce, y otras que llegarán a lo justo". Santiago, otrora edil izquierdista, hoy presidente de la Asociación de la Prensa y controvertido columnista, se lamenta del tiempo perdido. Pasó el tiempo volando. "Tardaron años en crear la comisión nacional y el consorcio, me da pena, ya no estarán a tiempo el Hospital, la Ciudad de la Justicia, el puente Zuazo, el hotel de Valcárcel, y el Castillo de San Sebastián, a lo justo. De todos modos, mejor no poner el acento en lo negativo". Ni en la crisis. "Ahora llamas para plantear proyectos y no se ponen al teléfono. Antes había dinero para todo, llegaron las apreturas, a la par que la improvisación y las prisas de última hora, de acuerdo con la rancia tradición española". Tiempo al tiempo.
"El Bicentenario es una oportunidad que ofrece el calendario, y no nace fruto del empeño colectivo, sino de las manías del mundo occidental por celebrar efemérides, así que el azar nos brinda la ocasión de mejorar los equipamientos de Cádiz y la Bahía y de divulgar los valores de la Constitución de 1812", sostiene Santiago, quien recuerda que "no sólo los políticos se abandonaron al tiempo que quedaba por delante, también los ciudadanos, que no forzaron la marcha en el momento en que había que elaborar proyectos, discutir sus contenidos, buscar rercursos económicos y agilizar inversiones comprometidas". Aun así, remarca, "el Bicentenario será mucho mejor que el Centenario. La Asociación de la Prensa se involucró también en la tarea de 1912, se enviaron comisiones rogatorias a Madrid, pero todo fue mucho más endeble. España vivía la crisis de la pérdida de las colonias, ahora posee otro papel en el mundo. El Centenario trajo muchas placas para el Oratorio y comenzaron las obras del monumento a Las Cortes. Poco más. No tuvo la repercusión que parece que va a gozar el Bicentenario, que será relevante pero más reducido de lo que soñábamos hace una década".
Santiago rebobina sueños pretéritos. "Pensábamos en el Trece de Cádiz, una ciudad ahora vinculada al humor, la ciudad que sonríe, en lugar de convertirse en la ciudad de la libertad, concepto unido a América y Europa por siempre". No en vano, diez años atrás, Santiago encabezó "la vuelta a Cádiz en 80 mundos", un viaje documental por las ciudades del planeta relacionadas con Cádiz desde hace siglos, incluidas las Cádiz de otros continentes. "Satisface que ahora los políticos quieran perder un poco de caspa y comprueben que hay vida inteligente más allá de Puertatierra, como dice el gran Téllez. Cádiz, que siempre había sido una ciudad abierta al mundo, se había cerrado en sí misma. Me revientan las tonterías antigaditanas. No hay nada más gaditano que un apellido genovés, escocés o bretón. Detesto el punto cateto que lo reduce casi todo a una bufanda del Cádiz en un crucero. Añoro la ciudad cosmopolita que tenía periódicos y teatros, donde se hablaba en tres o cuatro idiomas, la ciudad de O'Higgins, Rivadavia, Alberti, Falla, Cabeza de Vaca y tantos otros".
Más tiempo, menos tiempo. Entiende el periodista gaditano que en la etapa crucial para organizar el Bicentenario "no hubo arrestos para cerrar el círculo, cien capillitas bloquearon el proyecto fundamental del Oratorio de San Felipe, que iba a ser el gran dentro de las libertades, una significativa y potente herramienta para el futuro, podrían haber convivido el colegio, el museo, como tiene Málaga un Museo a Picasso, y la actividad religiosa, el auditorio y otros elementos". Santiago también se muestra crítico con el proyecto del Castillo de San Sebastián. "Si de mí dependiera, en lugar de utilizar el Castillo como eje de la conmemoración, alquilaría o pondría en marcha quince o veinte palacios para transformarlos en pabellones, de tal forma que el casco histórico fuera el núcleo del Bicentenario, más interesante que irse al otro extremo de la ciudad a través de una obra en el Castillo más compleja que útil. Veo muy complicado lo del muelle, la ampliación de los accesos y hasta los usos del Castillo tras el Doce".
De vuelta a Cádiz por el mundo, Fernando recuerda con orgullo: "He llevado cartas de Teófila a lugares de América que ahora se hermanan con Cádiz". Mira tú qué cosa más curiosa, el rebelde impenitente llevando cartas de su majestad la señora de los mares. La vida te da sorpresas, la vida de Santiago encierra otros asuntos poco conocidos. Santiago fue directivo del Cádiz, perteneció al Consejo de Administración en el 93, funesta época por cierto para el Submarino, cuando el Ayuntamiento tomó las riendas del club a pique de un repique. "Sí, la etapa de Garófano, cuando bajó a Segunda". Carne picá para el anónimo criticón. "Me alegro de las victorias del Cádiz, pero no soy capillita, ni cadista, me pone enfermo el fanatismo que va contra el espíritu de Cádiz, siempre corrosivo, escéptico. Así era Cádiz. Con la Semana Santa y el fútbol entró el fanatismo. Y también con el Carnaval". Con el triángulo gadita hemos topado. Y con el derrotismo que Santiago, casi siempre en contramano, defiende como arma defensiva. "Cádiz vivió de pleno el romanticismo, el modernismo, y el poso cultural daba distancia, el derrotismo es una forma de escepticismo compatible con la actividad diaria. La coherencia tiene un punto hitleriano temible". La duda es bella. Santiago, que se presentó en dos ocasiones a la Alcaldía, y que admite que fue "excesivamente cruel con Carlos Díaz", rebobina para denunciar que los fondos de Andalucía 92, inversiones en barbecho que aún duermen el sueño de los injustos, aún afectan al Museo del Mar y a la Ciudad del Mar. Ná de ná.
El irónico, feroz y atribulado columnista se asoma a la esquina del tiempo con el tiempo justo para expresar: "Escribo lo que pienso, no me detengo a contemporizar porque no tengo que pedir el voto a nadie. Digo lo que quiero, evitando querellas y que no me partan la cabeza, si acaso. Bueno, a veces casi me la parten. recuerdo el percance de Delphi. No me arrepiento. Ni de los artículos sobre Jerez, hace tiempo que no me paso por la hermosa ciudad vecina, me da igual lo que piensen o digan, la presidenta de la Prensa de Jerez sí que entiende el punto provocador de mis textos y nos reímos mucho. Yo procuro divertirme e intento que el lector lo pase bien o se interese por el artículo". Algunos se mosquean mucho, "hay gente que se escandaliza de forma muy fácil". Entre ellos, los daminficados o cabreados por los columnazos de Santiago, pertenecen a la categoría de "haciendo amigos". El tiempo pasa.
Noviembre 09, Diario de Cádiz
La foto es de Julio González

viernes, 6 de noviembre de 2009

Estrofalario, el bautismo de doce poetas jóvenes en Cádiz

Ahí va la previa de Tamara García en Diario de Cádiz acerca de la presentación de Estrofalario.
"Son doce. Bonito número. Como los apóstoles, como los caballeros de la mesa redonda, como los signos del zodiaco, como los meses. Doce. Doce poetas. Savia nueva que renace, que se bautiza en Estrofalario, su río Jordan hecho de papel y tinta. Un libro colectivo, una interesante radiografía del panorama creativo gaditano, que se presenta esta noche, a las nueve y media, en el jazz club Cambalache. El nacimiento de Estrofalario contiene dos ingredientes que suelen acompañar a los proyectos más sólidos. Inquietud y compromiso. Y es que, como recuerda una de las poetas participantes y, "en cierta manera", coordinadora del proyecto, Rosario Troncoso, "en Cádiz no falta materia prima pero sí medios".Por eso, la escritora cogió la palabra "de una conversación entre amigos" y empezó a convocar en su casa a una serie de compinches literarios "para recitar, cenar y pasarlo bien, en definitiva". "De ahí surgieron muchas ideas y muchas quedadas más", prosigue la poeta que unió en estas veladas "a todos los amigos que nos gustaba escribir y que nos conocíamos desde la facultad porque queríamos sellar esta amistad poniendo de manifiesto algo tan bonito como echar al mundo un proyecto basado en nuestras inquietudes comunes", defiende.Así, Juan Jesús Payán (Cádiz, 1978), José Aurelio Martín (Madrid, 1976), Eugenio Fernández Aguilar (Sevilla, 1976), Eduardo Flores (Cádiz, 1981) y Fernando (1979) e Ignacio Lobo (1985), compañeros de Rosario Troncoso (Cádiz, 1978), avisaron a Valero Cortadura (Cádiz, 1979) Israel Alonso (Cádiz, 1981) Macarena Jiménez Quevedo (Cádiz, 1978), Jose Simonet (Melilla, 1978) y Manuel Álvarez (Cádiz, 1978) para formar, finalmente, un poemario con una serie de voces diferentes pero con un eco común, "las inquietudes poéticas y artísticas, la misma quinta, que todos somos o residimos en Cádiz, y que estamos algo locos", bromea. "Además, en el I Encuentro Cultural Metropolitano de Los Toruños, tuvimos la oportunidad de recitar juntos y parece que tuvo éxito", asegura.En principio, el libro apuntaba a "la autopublicación" pero moviendo el proyecto de aquí para allá consiguieron "una subvención por parte del Bicentenario" y que Quorum se editara la obra."También estamos muy contentos porque tenemos como prologuista a José Manuel Benítez Ariza", se enorgullece Troncoso con la misma sinceridad que devuelve el escritor. "Me hace muchísima ilusión", dice Benítez Ariza para el que "es inevitable" recordar "que ya veintitantos años que seis jóvenes escritores, entre los que me encontraba, le pedimos a Fernando Quiñones un prólogo para una antología poética", rememora con nostalgia el articulista de Diario de Cádiz. "Es una obra que merece la pena", resume".