lunes 6 de septiembre de 2010

Alejandro Sanz: "Me llevo Alcalá conmigo"

"¿Dónde estoy? ¡No es Washington, no es Nueva York, estoy en Alcalá!" Buscando un cuelo en el cielo, llueven estrellas del mastodóntico escenario y Alejandro Sanz, en la tierra de su madre, provoca la excitación general y se encienden todos los celulares, todos los deseos digitales. Un montón de horas antes, camino del concierto, arriba los corazones, el pueblo vive un ambientazo de categoría mientras los más ansiosos guardan kilométrica cola pegados a la pared, el bar de junto del estadio hace las américas y uno de los voluntarios de los aparcamientos habilitados para la ocasión justifica el precio, los tres euros "van para una Cofradía". En la urbe, más allá de nuestras mentes diminutas, los sablazos también duelen, como el placer. ¿Qué pensaban, que el paraíso era gratis?
Una feria, oiga, Afuera, la gente se avitualla en los chiringos, nada caros. La gente lo vive, lo bebe, y luego lo cantará y lo bailará todo, conjugará los mejores verbos. Un grandes éxitos del verano serrano. Al carajo la crisis. Y como suele ocurrir en este tipo de finales, más emoción que buen juego. Alejandro entra en el estadio a las 18,50, alaridos de pasión, "qué guapo", y una chica medio loca muestra a todos la foto, su ídolo conduciendo un pedazo de mono-volumen, ya la habrá colgado en el "caralibro" para envidia del planeta. A los cinco minutos, el artista prueba sonido y la mayoría absoluta femenina abre la sesión de karaoke desde la calle. Matones de tres al cuarto, picoletos de todas las hechuras, el cuerpo de bomberos al rescate. Apenas queda cobertura, si no hay wifi nos vamos, y Alejandro Sanz farfulla el "Cuando nadie me ve", una especie de homenaje a la TDT de las narices, la tele tartamuda, mientras entran los vips de medio lao. Hay quien dice que ha visto a Bibiana, hay quien asegura haber conocido ayer a Shakira en la playa de Zahara. Hay quien dice que Cádiz no tiene fiestas. A las ocho abren las puertas, salvo para los molestos reporteros, que entran al final, por nones, tratados sin compasión. Peor aún, conminan a los molestos fotógrafos profesionales a disparar desde la torreta central y mesa de sonido, a excesiva distancia para trabajar en condiciones. Al tiempo, los aficionados hacen fotos a tropel desde todos los costados del universo. "Si tú me lo pides no me caso", reza una pancarta. El estadio no presenta, ni por asomo, el lleno absoluto que auguran los pregoneros de localidades agotadas, si acaso un poco más de media entrada en el césped artificial, miles de personas, pero no calculen ocho mil. Misterios, enigmas de la vida alegre y divertida. Los políticos se arrejuntan y se apretujan y se arremolinan en el cielo vip, aunque esta vez parecen cómodos lejos de los flashes, de ahí que la canalla se ubique a la distancia del olvido. Cuentan que alguien ha pagado doscientos euros por una zona paraíso. Canta la telonera, Sara, la hermana de Paz Vega, con su corazón de luna llena, lolailo, alejandrado, sin comentarios. Abajo, tres euros por un vaso de cerveza, diez euros la maceta, a cara de perro. El grito en el heaven. El viento de Levante impide desplegar las pantallas de efecto 3D, tres palmos de narices, el espectáculo se resiente por esta circunstancia. Y ahí es donde Alejandro pregunta: "¿Dónde estoy?"
Peter Punk no suena mal, a lo largo del concierto algunos temas salen mal parados, pero en general se entienden hasta las letras desde el fondo del estadio, todo un lujo en este tipo de recitales al aire libre. Alejandro se confiesa de primeras al pueblo donde se crió, parte de su repertorio cobra nueva vida. "Lo que fui es lo que soy", algo así como "somos lo que comemos". Y el cantante, harto elocuente con los suyos, como si fuera la última vez, abre su corazón: "No hace falta que diga lo importante que es esta noche para mí. La mitad del público me puede ver gratis en la reunión de Navidad", bromea en torno a su amplia familia que asiste en pleno al espectáculo. "Aquí empezó todo, entre este bendito Alcalá y Algeciras", guiña a las raíces materna y paterna, no sin antes subrayar: "Igual es nuestro concierto más grande y hermoso de la historia, éste es el concierto, se lo digo de corazón. Va por ustedes". Por eso se emplea a fondo, pugnando contra las condiciones especiales del recinto, a la postre el concierto más humilde de la gira se come al más mediático, ni ni leches, pura pasión a raudales. Aunque hay quien se queda con ganas de "algo" más que no sabe explicar. La gente de la gran ciudad, que es muy exigente. Por cierto, cinco "moniatos" un bocata, el doble que los "pepitos" en zona terrenal. Será el iva del paraíso.
Alejandro alterna nuevos y viejos temas, alarga algunos de ellos quizá en exceso, y la banda se muestra poderosa, incluido su guitarrista con ínfulas rockeras. Surge "Corazón partío" a la tercera de cambio, sin anestesia, la gente entrega entonces todas sus emociones por adelantado, baila una rubia de Protección Civil y salta a la escena Manuel Carrasco, que borda el susodicho "Cuando nadie me ve", toma del frasco, la cosa se pone un poquito "españoles en el mundo", riman la brisa y la sonrisa, el cantante rinde tributo a las mujeres valientes, luego convida a David de María, ambos comparten su gusto por el estilo baladístico italiano, la quiero a morir, que tanto encandila por estos lares, ahora las riman casan atrevimiento con sentimiento, el tercer invitado especial se llama Junior, gran rapero sevillano, que parte la pana y trianiza el reggae "Mala". Alejandro canta con intensidad, con los años modula y vocaliza mejor, y quizá se sienta más embargado por la emoción que su entregado público, aunque no más que la madre que le parió, la verdadera vip de la noche.
No es lo mismo. Bandera andaluza al aire. Alejandro exclama, en lo mejor del querer: "¡Me llevo Alcalá conmigo, donde quiera que vaya!", y la gente se retuerce, oiga, un mar de brazos, un "bueno, vale", bailoteo a tutiplén, un lindo piano dominicano y más cháchara: "Estoy escribiendo una chirigota, pero no la voy a acabar", suelta Alejandro antes de ofrecer su particular homenaje a los Yesterday de Juan Carlos Aragón. "Ayer me di una vuelta por Alcalá, por la noche, y visité la Virgen de los Santos. Está bonito Alcalá, eh?" División de opiniones. "Pues yo lo veo muy bonito, ustedes sí que saben de paraísos". Y suena el paraíso, claro, sin Alicia Teclas. A veces se confunde el buen sonido con la estridencia. A las doce, los bises. Hasta las dos horas de concierto, popurrí de remate, éxtasis colectivo y fatiguita final, atasco en el paraíso, ¿no lo sabe ya? Las cosas que trae la gente de la gran ciudad. Por una vez, colapso feliz en lo alto de la gloria. A la salida, churros con chocolate y las curvas de la presunta felicidad, el cielo abierto por Paterna. Ya cantó el niño.
Septiembre, Cultura, Diario de Cádiz

Una joya de la oscuridad

La historia de Darkness on the Edge of the Town, la joya oscura, lúcida y rabiosa de Bruce Springsteen, a escena. La edición especial aparecerá el 16 de noviembre, bajo el título de The Promise, conteniendo 21 temas inéditos, más de dos horas de rock & roll, material audiovisual de primera mano sobre la gestación del mítico álbum del 78, la continuación imposible de Born to Run. El Boss estuvo un par de año enfrascado en litigios con su representante, así que destila furia a borbotones en esta colección de grandes canciones, de la que salió la sensacional Because the Night, el regalo de Bruce a Patti Smith que la musa supo aprovechar. Springsteen confirmaba su ascensión a los altares del rock precisamente con úno de sus obras más personales y rotundas: baladas de larga duración y plena intensidad dramática, piezas históricas, diamantes en bruto y nada de relleno.
Badlands, tema esencial en la iconografía del artista. Adán y Caín a porfía rockera, incendiarios solos de guitarra, luego juegos peligrosos cen la habitación de Candy, carreras callejeras en Racin in the streets o la historia de su padre en Factory. La tierra prometida, calles de fuego, la noche como vía de escape y al fin, la oscuridad al borde de la ciudad.
Miami Van Zandt se encontraba en plenas facultades, así como el resto de la extraordinaria E Street Band, pura dinamita en directo. Por entonces, Bruce inauguraba sus visitas a España con una noche inolvidable en Barcelona, ciudad a la que mostraría su apego emocional con los años.

domingo 5 de septiembre de 2010

Una calle para Hilario Camacho

A cuatro años de la muerte de Hilario Camacho, cantautor madrileño de enorme influencia más allá de los años de transición, un grupo de seguidores del artista ha promovido en internet una campaña para pedir al Ayuntamiento de la capital que rotule una calle de la ciudad con el nombre del cantante. La iniciativa partió de la red social Facebook, como otras tantas cuestiones, y se ha convertido en noticia relevante en medios de comunicación convencionales. No es la primera vez que ocurre tal circunstancia, ni que admiradores de un músico hayan empleado la herramiento cibernética para rescatar del olvido o "hacer justicia" con alguien. Laura Martín, una de las promotoras de la idea, considera que "se debe hacer justicia" con la memoria y el legado de Hilario Cmamacho, fallecido el 16 de agosto de 2006. Dejó una carta de despedida. Ahora, escritores, músicos y aficionados de toda clase y condición, españoles y latinoamericanos, firman estos días un manifiesto que será entregado al Consistorio madrileño a finales de año.
Se trata de rendir tributo a uno de los compositores más prolíficos y brillantes de este país, que captó numerosos fieles entre mediados de los setenta y la siguiente década, pero cayó en desgracia, el olvido en vida, a medida que avanzaba su carrera y el artista peinaba canas. Hilario, nacido en el barrio de Chamberí, firmó extraordinarias canciones y discos redondos, versionó a poetas de la Piel de Toro, se adaptó a los tiempos cuando fue menester, pero a la postre se sumió en un pozo de melancolía al comprobar que los jóvenes no conocían su obra o no mostraban interés por su trabajo; no pudo soportarlo. Tampoco se sentía cómodo con el ritmo de vida actual. La melancolía siempre acompañó a Camacho, incluso en sus años de fertilidad creativa.
Internet ha resultado muy eficaz para casos similares en torno a otros artistas hispanos. La web Popes80, dedicada a la música en castellano vinculada a la edad de oro del pop español, ha visto cómo fructificaba su propuesta de consagrar una calle madrileña a la figura de Enrique Urquijo, quien fuera líder de Los Secretos, escritor de un rico cancionero que permanece vigente diez años después de su lamentable desaparición en una casapuerta de Malasaña, víctima de la heroína También en Malasaña, cerca del bar Pentagrama que el propio autor citaba en la célebre "La chica de ayer", Antonio Vega dispondrá de una calle en Madrid, aunque apoyan iniciativas parecidas en otros lugares del país, caso de La Coruña. Al contrario que a Hilario Camacho, por pertenecer tal vez a otra generación y por el calado diferente de su obra, a Antonio Vega no se le olvida fácilmente. Como Urquijo, murió y resucitó varias veces en vida.
De igual modo, el foro Hijos del Agobio se vio recompensado en mayo pasado del refrendo municipal de su campaña, y el grupo Triana, santo y seña del rock andaluz, acaso el grupo de rock español que ha despachado más discos en la historia fonográfica, ya cuenta con la medalla de oro de Sevilla. Su cantante, el recordado Jesús de la Rosa, fallecido en accidente de coche en 1983, ya fue designado hijo predilecto y se rotuló una plaza con su nombre, a título póstumo, en la ciudad hispalense.
Septiembre, Cultura, Diario de Cádiz

sábado 4 de septiembre de 2010

Llena el otoño de rock


La Supersonic trae a figuras americanas como Jetboy, Eric Sardinas, Super 400, Prima Donna y Rhino Bucket
 
Temporada rockera de otoño/invierno en la sala Supersonic. Volverán las oscuras golondrinas y los pelos largos, las chupas de cuero, el glam, el rocanrol de toda la vida, guitarristas por un tubo, veteranos de guerra, gente mayormente de mal vivir y buen tocar, decibelios de pasión para las noches del lunes, del martes y consecutivos. Vaya festival, de septiembre a febrero al menos siete conciertos espectaculares de otras tantas bandas anglosajonas de rock por derecho. Rock duro, rock & roll a secas, rock 6 roll actitud. De los prometedores Super 400 a los consagrados y legendarios Eric Sardinas y Jet Boy, todo un plantel de gente que en su día metió los dedos en un enchufe o se colgó de una torreta de alta tensión.
Los neoyorquinos Super 400 abrirán fuego el 14 de septiembre con su particular rock duro en gira europea, un trío de dos mozalbetes y una piba de rompe y rasga que funcionan juntos desde mediados de los años noventa, cuentan con cinco discos en su haber y dan miedo cuando se ponen furiosos. Otros rockeros de pro, ataviados con la típica parafernalia del glam rock ambiguo y poderoso, Prima Donna, actuarán el 13 de octubre, procedentes de Los Ángeles. El grupo de Kevin Preston, que acaba de girar por medio mundo con Green Day, también han corrido aventuras con los suecos Backyard Babies, el guitarrista, de hecho, mantiene algunos proyectos paralelos, entre el rock clásico y el punk. Curiosamente, de un tiempo a esta parte los rockeros americanos carecen de prejucios y admiten influencias dispares, ya se sabe que los extremeños se tocan, la vehemencia y la energía y la rebeldía no pertenecen en exclusiva a jevis, macarras, punkies o demás especies de la fauna rockera. Hoy, cualquier grupo que se precie confiesa sus influencias en sus espacios cibernéticos sin cortarse un pelo. Desde los rockeros antiguos a los que hoy meten más ruido, de los jipis a los folkies, todo vale si se sabe condimentar en condiciones, la cuestión es parecer auténtico, o similar. Los belgas Experimental Tropic Blues Band, que tocarán el 19 de octubre, conocen la esquizofrenia musical, seguramente conocen al diablo en persona, practican el exhibicionismo rockero, han tenido problemas con la justicia por su exceso de expresividad, por así decirlo, y navegan entre el blues acelerado de Bo Diddley y los vampiros del nuevo siglo. Pa echarles de comer aparte.
En noviembre, dos platos fuertes, tres nombres de postín. El día 15, Al & the Black Cats escenificarán, acaso a toda velocidad, su estilo rockabilly punk, y el día 22, sesión continua de rock duro, por un lado los legendarios Jetboy, dicen que llegaron quince minutos tarde a la gloria, y el inefable Eric Sardinas, guitarrista de postín con historial de categoría. Los californianos Jetboy combinan también el hard y el glam con brillantez y carisma, aunque tal vez no han cumplido su sueño no tan metafórico, expresado en el tema del mismo título, de hacerse millonarios hasta las trancas. Veinticinco años en la carretera contemplan a la banda de San Francisco. Su primer bajista murió en la habitación de hotel del guitarrista Slash, de Guns & Roses, y eso viste mucho. Billy Rowe y demás supervivientes han sabido comerse este cuarto de siglo y de mantener el peinado intacto. O no.
De pesca, con la caña del país de las barras libres y las estrellas, Eric Sardinas, guitarrista de Florida, experto en blues, rock y lo que se tercie. Compartirá cartel con Jetboy este músico zurdo que toca como si fuera diestro, traidor de primera mano, como el maestro Hendrix, a quien tanto debe, pero sin invertir el instrumento. Sardinas utiliza la guitarra dobro, o guitarra resofónica, para acentuar. Ha tocado con gente tan puntera como Steve Vai.
Por su parte, los Rhino Bucket, que llegará a Cádiz el 22 de febrero, también yanquis, de Los Ángeles, trabajan juntos desde el 88, han registrado ocho discos, huyen de etiquetas fijas y se bandean entre Hanoi Rocks o Lords of the New Church, esto es, entre el rock duro y el punk de penúltima generación, siniestros de franquicia y de rara belleza ornamental. El batería del grupo, sin ir más lejos, aporta un pedigrí de mírame y no me toques. Simon Whrigt ha militado en bandas como AC/DC, Dio, Ufo o Michael Schenker. Un golpeador nato.

Mariló Rico, en La Canela

La cantante gaditana Mariló Rico vuelve esta noche a los escenarios de su ciudad con un concierto extraordinario que ofrecerá en la sala La Canela junto a dos prestigiosos músicos de jazz, acaso de lo más granado de la tierra, que ya la han acompañado en otros episodios de su trayectoria artística: Luis Balaguer a la guitarra y Pedro Cortejosa al saxo. Mariló Rico siempre ha logrado con ellos una suerte de fusión entre jazz y bossa nova, standards de toda la vida y nuevos caminos por explorar. Profunda conocedora de los ritmos y sones brasileiros, que ha investigado sobre el terreno en el país carioca, Rico también posee una voz privilegiada para la copla y las baladas, aunque desde hace años se dedica por vocación a la bossa nova, en mayor medida. La cantante gaditana ha compartido tablas con los mejores músicos de la tierra. Balaguer y Cortejosa, por ejemplo, la conocen desde los tiempos del Persígueme, y otros locales donde las cuerdas vocales de la Rico han adornado sus noches de arte y ensayo.

Alejandro vuelve al pueblo

Romería en 3D, pelotazo mediático en tierra de conquistadores, cónclave general en el feudo socialista por antonomasia, la cuna de bibianas y pizarros, reino de la carne en salsa, picacho de sensaciones dispares en el árbol genealógico Janda-Miami Beach, septiembre opta por el turismo rural y el artista antes llamado Alejandro Magno se deja querer por su gente. Esta noche, en el estadio de fútbol de Alcalá de los Gazules, el Paraíso Tour frena en seco. Nostalgia de futuro asegurada. Ya vino a Villaluenga, pero lo que aguarda hoy trasciende más allá de un concierto al uso. La patria, la familia, el honor y el orgullo de ser de alguna parte. Ya se sabe que Alejandro Sanz se siente gaditano, cadista y libre. Pero hoy lo tomarán preso en su casa. Dulce condena.
La penúltima vez, Alejandro recibió una réplica del Trofeo Carranza de manos de Teófila Martínez, cuando el Submarino Amarillo aún no tenía cien años y la playa quedaba la mar de cerquita. La primera vez, en el teatro Andalucía, Alejandro Sánchez Pizarro se hacía llamar Alejandro Magno y lucía una horrorosa chaqueta torera en la portada de su disco de debut, felizmente retirado del mercado por su compañía. "Los chulos son pa cuidarlos", se titulaba el álbum. Un Alejandro loailo-nuevo romántico no había encontrado todavía su sitio, lo hizo ya en los noventa viviendo deprisa y pisando fuerte y captando fieles cada noche. Tantos años después, su tío Paco acompaña a diario a Alejandro en su morada de Miami. Otro Pizarro, que cuida, hace la comida y ejerce de confesor en los momentos cenicientos del cantante. Alejandro no puede vivir sin la conexión alcalaína, la familia tira mucho desde la distancia, que hoy se acorta de aquella manera hasta quedar en nada.
En su momento más internacional, optimista y pinturero, alejados los fantasmas del pasado y justo cuando se atreve a invocar el paraíso en inglés, Alejandro vuelve a su pueblo. Mejor dicho, al pueblo de su infancia. Y lo hace para cantar ante 8.500 personas en una localidad con 5.800 habitantes. El niño del 68, criado más tarde en Moratalaz, anunciaba ayer a través de su twitter que le quedaban diez horas de autobús, ante la expectación de sus 900.000 seguidores cibernéticos. Alejandro confirmaba que en su concierto madrileño intervendrán Bisbal y Dani Martín como invitados especiales. Esta noche la sorpresa podría llevar el nombre de Manuel Carrasco o David de María.
La huella gaditana de Sanz se pone de manifiesto hasta en logotipos y marcas registradas, en los cariños y en las casualidades. Sanz ha bautizado su productora como Gazul Producciones, que fija su dirección administrativa en la calle El Puerto de Santa María de Madrid. Alejandro suele comentar que presume de gaditanismo y de cadismo sin cortarse un pelo, que "obliga" a escuchar a las visitas las últimas obras de Antonio Martín, el legendario comparsista, el más laureado de la historia del Carnaval que el cantante madrileño pero alcalaíno pregonó una noche de febrero en la plaza de San Antonio. El artista, ni que decir tiene que expresa también su admiración por su colega Juan Carlos Aragón, de quien suele interpretar un par de pasodoble enchampelaos y adaptados al espectáculo, ecos de los extraordinarios Yesterdays, la última gran chirigota del siglo pasado, el penúltimo pelotazo del concurso del Falla. Hasta en sus entrevistas más recientes, cuando habla de la liberación de la mujer y de su lucha por la dignidad, Alejandro echa mano de los versos de Aragón y suspira por "esa dama golfa y valiente" de la que escribió el coplero gaditano. Así que tendremos momento carnavalesco, momento cadista, momento pizarril, quién sabe si momento bibianesco. El paraíso que tantos mencionan ahora, el infierno para hallar aparcamiento, el purgatorio de vanidades en la imposible zona vip de un hermoso rincón de Andalucía, adonde llegará el ave cuando se le rompan los frenos.
Nueve músicos de postín acompañan a Alejandro en la escena, durante la prolongada gira de presentación de su octavo disco. Escenario dinámico, 28 motores accionando cada escenografía, cien mil vatios de luz, 140 metros cuadrados de pantallas, efectos ópticos de tres dimensiones, más de dos horas de espectáculo a cargo de uno de los pocos artistas hispanos que siguen vendiendo discos como rosquillas, junto a Joaquín Sabina y Fito y Fitipaldis. Veinticinco millones de copias a lo largo de su carrera y un montón de grammys y demás galardones. Pese a la eterna crisis, Sanz agota localidades, como es el caso de hoy, y despacha discos a las variopintas generaciones que se dan cita en torno a su repertorio. Doce años después del gran pelotazo, el "Corazón partío" que encumbró al artista a la cúspide de compositores e intérpretes hispanos. Luego se sucedieron algunos pasos en falso, no es fácil mantener el pabellón tan alto, y el artista probó sonidos y hechuras musicales, nuevos colores y estructuras, con discos más o menos afortunados que la afición espera siempre. Alejandro e transparente parece ahora más alegre que en anteriores trabajos, aunque seguramente topará con quienes aseguran que la melancolía y los palos de la vida inspiran más que un golpe de suerte. Qué sabe nadie.
No obstante, pese a los lujos en Miami y su consideración de estrella ritulante con alma de bohemio, el cantante no olvida su lado más generoso y solidario y en esta gira promociona a Médicos sin Fronteras y alienta a los espectadores a entregarse a la causa, el mundo los necesita, con la que está cayendo.

Septiembre, Cultura, Diario de Cádiz

Requisito: ser campeón del mundo

Hay una ley de extranjería que no descansa en los papeles. Leyes del embudo, leyes del más fuerte, normas nunca escritas e incluso requisitos para acceder a un empleo público que causan vergüenza. Requisito: ser español o pertenecer a un país de la UE. Que es como decir "ser campeón del mundo o semifinalista de la Eurocopa, con un poco de suerte". Así limitan derechos elementales a personas establecidas desde hace años en esta tierra, casadas o arrejuntadas, en permanente búsqueda de trabajo, a la espera si acaso de la nacionalidad española, desesperadas de tanto aguardar o en manos de cualquier contrato chungo, temporal, de días, de horas mal contadas. ¿No parece un escándalo? ¿En qué mundo vivimos? Volvamos a la ley del silencio.
Por cierto, observe este enlace, las preguntas peregrinas de un juez canario a los aspirantes a la nacionalidad española ...
http://www.publico.es/espana/331713/nombre/torero/requisito/espanol

jueves 2 de septiembre de 2010

8 monos de Dylan

Los ocho primeros álbumes de Dylan, en mono. Mono de Bob Dylan, chiste fácil. Especial coleccionistas, nuevo sablazo, los japoneses no duermen. La caja sale el 19 de octubre con cuadernillo, notas de Greil Marcus, fotos, lo típico. Ochenta eurazos al cambio en los amazones, manda webs. También se publicarán en vinilo. Bob Dylan, The Freewheelin', The Times They Are a Changin', Another Side of Bob Dylan, Bringing it all bak home, Highway 61 Revisited, Blonde on Blonde y John Wesley Harding. Folk, rock, blues, country, la revolución de la música popular, del jovencito juglar al hombre casado y retirado tras el accidente del 66. Del cantautor contestatario e iluminado al sonido mercuriano de cantos rodados, atrapados en los blues de Memphis, desde la atalaya. Los caminos de Dylan son inescrutables. Al tiempo, se espera la novena entrega de Bootleg Series, centrada en la etapa del 62 al 64, Wittmark Sessions, otro sablazo. Y se habla, se comenta, se rumorea, como le gusta al bardo, marear la perdiz, que la canción Bronswille Girl, la única salvable del disco Knocked Out Loaded, en plena confusión de mediados de los ochenta, podría convertirse en película ... de vaqueros. Qué sabe nadie.

Kind of Cai: Luis Balaguer, por Miles Davis

Camarón y Miles Davis se hacen los encontradizos en un rincón de la memoria imposible. Dicen que la idea brotó en un restaurante de Tánger. El periodista Xabier Rekalde ha soñado/recordado el mano a mano frustrado entre el cantaor de La Isla y el trompetista de Illinois, genios irrepetibles y revolucionarios del flamenco y el jazz, de la música contemporánea en general. Luis Balaguer, que esta noche reinventa y gaditaniza la obra maestra de Davis, "Kind of blue", en la sala Milwaukee de El Puerto, siempre ha dicho que el flamenco y el jazz "están condenados a entenderse". El susodicho álbum, que el músico algecireño reinterpreta como "Kind of Cai", se grabó en dos sesiones de improvisación. "Flamenco Sketches" brotó a la primera. Davis aconsejó a su banda que acudiera al estudio sin apenas ensayar, pa que saliera el sol por Antequera. Resultado, el disco de jazz más vendido de la historia, una joya artesanal en la que participan John Coltrane, Bill Evans, Paul Chambers y Julian Cannonball Adderley, entre otros. Medio siglo ya. Camarón y Davis no pudieron unir sus talentos, aunque en el fondo lo hicieron, y lo siguen haciendo, desde distancias remotas. Condenados a entenderse.
Luis Balaguer aparece en algunas biografías como "el guitarrista payo de jazz y flamenco, conocido mundialmente" como Luis Balaguer -no, espérate-. Conocidos son sus pinitos con Parrila de Jerez, su amor por el toque de Toti Soler o Diego el del Gastor, sus estudios superiores en Cñordoba y su perfeccionamiento jazzístico en el prestigioso Taller de Músicos de Barcelona. Pocos recuerdan, eso sí, su bautismo en el grupo Inopio, en los efervescentes años ochenta y posteriores, junto al inefable Melchor Campuzano.. Poseedor de un lenguaje particular y de una técnica extraordinaria, Balaguer "muere" por Paco de Lucía y West Montgomery, como su colega Carlos Villoslada se pirra por Paco Toronjo y Charlie Parker. Dulces condenas entre ritmos errantes y transparentes. También saben mucho de tal circunstancia Cortejosa y Rubem Dantas, la Sonora Big Band y tantos otros. El polifacético Balaguer los conoce de primera mano, con ellos ha recorrido mil escalas, como un crucero en alta mar.

Septiembre, Cultura, Diario de Cádiz

miércoles 1 de septiembre de 2010

El viejo amanecer

Lo de "Nuevo amanecer", el lema que se han sacado de la manga los yanquis para seguir (disimulando) en Irak, suena a chufla, suena a viejo, a secta peligrosa, a otra mentirijilla piadosa. Going, going, gone. Dicen que se van, pero se quedan para seguir "echando un cable", aro, aro, la democracia, la libertad, el negocio de la destrucción y posterior reconstrucción, las tareas de vigilancia a las que nos someten de continuo los señores de la guerra, ahora llamada misión humanitaria, la leche en vinagre. Causa risa, por no decir otra cosa, que Rajoy pida explicaciones sobre la presencia de España en estas guerritas tan rentables. Esta gente se ha creído que somos lelos o que hemos perdido la memoria, ambas cosas o más detalles insignificantes de los de antes, desayuno con diamantes, rimas calamarianas en su tinta. Por cierto, nada que ver, o tal vez sí, pero vaya coba con la tdt, en? La mitad de los canales no se ve con una mijita de viento, y el resto tartamudea. Se han lucido, o quizá se haya forrao alguno, como las empresas de Dick Cheney en las mencionadas guerritas.
Oh, no, han vuelto. Prendes la tele y aparecen todos morenitos en el telediario, los portavoces de la confusión, la oposición chuterrosa, el gobierno torpe y difuso, las fullerías por doquier, las carajotás previas del corazón. Oh, no, han vuelto la Cospedal y la Pajín, la política del corazón visceral y lo peorcito de cada clase viajando en primera. Por cierto, vaya tela los rótulos propagandísticos de los socialistas madrileños: "Trini puede". Una mezcla de Obama y Operación Triunfo realmente asquerosa, pa mí que los asesores mercadotécnicos de ahora padecen alguna enfermedad grave, tontería, idiotez o quizá sean analfabetos funcionales de la época de Beckhan y su prestigiosa madre. Anda que ... lo malo es que la gente imita a estos estúpidos por la calle y emplea parecido lenguaje, ahora exento de matices, de artículos, de sentido común. Señora atareada murmura a su partenaire: "Aligera, que llegamos tarde a Plaza España". No hay tontería en lo alto ... no hemos aprendido ni de las victorias, ni muchísimo menos de las derrotas. Hasta el empate final ... Ya nadie dice "no" a la guerra. Por algo será. Hasta la próxima moda pacifista, hasta el próximo pelotazo mediático, hacen falta lady dis, madelaines, alguna desaparecida jovencita, algún matrimonio a la gresca, algún alcalde sin vergüenza, pero no molesten con asuntos importantes, por favor, que la gente está muy ocupada en aparentar, aquí ya no exigimos transparencia ni honradez ni zarandajas: sólo queremos que nos solucionen algunos problemas, nos recojan la basura, nos lleven y nos traigan, por un módico precio, la dignidad más iva ...

lunes 30 de agosto de 2010

Maqueón y la familia bluesera

El virtuoso Scott McKeon y los ardientes Right Ons se lucen en la encrucijada de guitarras voladoras del festival Isla del Blues
 
Sebastiana González, la abuela gaditana del guitarrista de los Right Ons, gobierna el ambiente del Baluarte de Candelaria. Su nieto, Rafa Fernández, lleva catorce horas sin apenas dormir, tan sólo un cabezazo viniendo de Santiago de Compostela, donde el quinteto compartió honores con Muse en el Monte del Gozo. Hoy toca volar con la guitarra Flying y mostrar las credenciales, la etiqueta negra. "¡Un saludo a la familia bluesera de Rafael Fernández!", exclama el vocalista en claro guiño de complicidad a la gran madre, los tíos, los primos y la patulea que se reúne alrededor del festival Isla de Blues. Los músicos sienten "la conexión del Atlántico" con el blues y derivados, salen en tromba, apabullan con un sonido demoledor y trazan un concierto exuberante, a velocidad endiablada, a veces suicida, otras directa al estómago de los presentes, con el ritmo incrustado en las costillas de esta esquina del océano esdrújulo. Antes, la valiente Susan Santos evidencia buenas maneras pese a los problemas técnicos, y el británico Scott McKeon, cabeza de cartel, se luce en las distancias cortas y deja un grato sabor de boca, y cierto fresquito en el aire. No muy lejos, escenifican el blues de la caballa en las últimas del presunto verano infinito.
Mujer, zurda, guitarrista, rockera. Todas las papeletas, Susan Santos posee todas las virtudes que nadie exige en tiempos de chicas pop, chicas folkies, chicas franquicia, chicas no tan osadas como la extremeña, que abre la noche al frente de su trío de rock clásico, funk, jazz y demás ingredientes de música negra. Más guitarrista que cantante, ella sufre la avería de un amplificador Marshall, se repone con rabia, tocando con cuello de botella, aplicando acero y seda ante un público comprensivo, mayormente mayorcito, entendido y respetuoso con las circunstancias y los artistas. Tal vez, los asistentes con más quinquenios en lo alto reclamen con razón unas sillitas, pero el blues eléctrico se impone, al pie del cañón, y mantiene en vilo a la gente. Los Right Ons aportan tal cantidad de energía que suda hasta la luna ante tamaña vehemencia de repertorio y actitud. El quinteto arrasa con temas propios y un toque a Freddie King, puro soul, rock & roll de verdad, diversión a raudales y una intensidad que se agradece, la familia "bluesera" de Rafa Fernández se lo pasa de garabatillo, el guitarrista se emplea a fondo, vuela alto con su Flying en uve, una pieza de coleccionistas en manos de un tipo con patillas largas y notable cultura musical. Sus compañeros no andan a la zaga. Confirman el excelente estado de forma y la ascensión internacional de los Right Ons.
El jovencito maqueón, que viene del aeropuerto gibraltareño con gorrita oscura y cara de niño, se aleja de sus discos en la escena gaditana, se preocupa por el sonido de primeras, otros estrellones veteranos hubieran subido a las tablas a última hora, aquí me las den todas, pero Scott quiere sonar bien, lo logra de veras, dirige un trío compacto, sin fisuras, y habla a la gente con la guitarra. Nada que ver con su obra editada. McKeon exhibe su técnica y pasión guitarrera, acaso obtenga más aplausos en los momentos reposados que a través de la fiera que lleva dentro este chico blanquito y educado. La versión de Robert Johnsson, la célebre "Crossroads", que el artista combina con detalles sueltos de otras piezas como la inesperada "Miss you" de los Stones, quizá explique el momento que atraviesa el músico inglés. La encrucijada entre la carrera convencional de un guitarrista compositor que ronda la categoría de niño prodigio y las ansias de partir la pana en un escenario y de quemarlo tó y de perder los papeles en el sentido más amplio del término. Scott pide unas cervezas, bromea con las primeras filas, domina los tempos del espectáculo, a veces parece un trueno, luego un virtuoso del macramé, agita la guita que llora, acaricia el paño o se abandona en una nota imposible.
Si no fuera por La Isla del Blues, esta tierra no conocería a músicos tan dispares como brillantes. Y escandalosos, oiga, a tenor del festival decibélico, que mueve a una señora a conminar a su maromo a coger una puerta, "vámonos que tengo la cabeza loca", parece murmurar ella. Matrimonios con coches de capota, treintañeros hambrientos de rock en directo, agradecidos prejubilados del sol en do mayor, algún despistado, muchos aficionados del siglo pasado, amigos históricos, visitantes asiduos del cuarto-baño, y la familia "bluesera" cierran el estío a la hora convenida por la autoridad. La abuela más enrollada del planeta gadita se marcha con una sonrisa y la satisfacción del deber cumplido. Cualquiera le dice algo. Su nieto es un hacha.

Agosto, Verano, Diario de Cádiz

El cobazo del siglo y la libertad de impresión

¿Qué fue del cobazo del siglo? Nada más se supo de la gripe A, se forraron las farmacéuticas de turno y apareció la tal Margarita Chan Tarata Cha, de la Organización Mundial del Constipao Múltiple, y nos dejó más tranquilos. Nos han robao por la cara pero seguimos más o menos vivos. Y gozamos de la presunta libertad de acordarnos de las familias de estos mequetrefes, la libertad de impresión, porque de la otra carece medio mundo, aunque parezca mentira, aunque los telediarios y los mandamases del planeta apliquen varas de medir distintas a cada dictadura postica. Por ejemplo: China, dictadura; Marruecos, dictadura amiga; Cuba, dictadura eterna, y así hasta casi el infinito. Los peperos, que no recuerdan habernos enviado a Afganistán ni haber pringao la costa gallega de chapapote ni otras lindezas de las que ahora acusan al adversario, exigen firmeza, jaja, firmeza estilo Peregil, pa echarle cohone a los moros. Por cierto, ¿Hassan no era amigo íntimo de Juancarlo? También enternece ver a Zapatiesto vendiendo el pescao en la dictadura china, ay, ay, lo que se ha perdío Shangai. Luego vendrán a darnos lecciones de democracia. Demos gracias al señó. Por cierto, sobran mascarillas, huele que te cagas a excedente de honradez y de vacunas contra la mentira global. ¿Alguien tiene un poco de dignidad? Los muertos del aire acondicionao.

¡Viven!

Ay, Chile, el sur del mundo, alto y delgaducho, grande y hermoso, único y diferente. En Chile todo se hace a lo grande, hasta el drama supera a la ficción de otros lugares remotos. De qué manera. Chile, que se protege a sí mismo gracias a sus peculiaridades geográficas, alejado del mundanal ruido, ostenta el título mundial de terremotos y, ahora, de derrumbes mineros con consecuencias imprevisibles. No conviene olvidar la truculenta desaparición de aquellos jugadores de rugby en la cordillera andina, que llegó a los cines y tocó la fibra sensible del planeta. Ocurre lo mismo, anque en mayor medida merced a la sobredosis de información y desinformación. Los 33 mineros chilenos mantienen a la gente pendiente, las historias paralelas que ofrece la noticia no tienen parangón: historias humanas, detalles técnicos, olvidos políticos y empresariales, un show poco pudoroso en las teles de medio mundo, la sobrexposición de tantas familias humildes a los focos, mala cosa. Un poco de cautela, piden por favor algunas familias afectadas, pero se desató el imperio mediático para absorberlo y luego tirarlo todo por la borda. Cuidado. Por supuesto, hay periodismo del bueno que relata los sucesos con rigor y honestidad, ahí va un enlace
http://www.elpais.com/articulo/internacional/cuidar/33/hombres/varios/meses/tierra/depriman/elpepuint/20100826elpepuint_11/Tes
pero me repatean esos presuntos reporteros a pie de mina, los cánticos de Inti Illimani, parece mentira que se hayan prestado a actuar sobre el terreno de la incertidumbre inmediata. No hay caso: allá donde se enciende una cámara aparecen las moscas y se activa cierto mecanismo humano indecente y exhibicionista, pura sociología de masas. Más respeto a los mineros y a los delicados trabajos de salvamento. Y denunciemos a los empresarios y políticos que han causado tanto mal al no aplicar las medidas de seguridad pertinentes y al no controlarlas como es debido. Con unas escaleras de salida nos hubiéramos ahorrado el espectáculo y la desazón, este siniestro gran hermano bajo tierra.

sábado 28 de agosto de 2010

The Right Ons: "La cultura musical lleva varias generaciones de retraso en este país"

Rafa Fernández, guitarrista de Right Ons, satisfecho con la proyección internacional del grupo e ilusionado por ver a su abuela, tíos y primos gaditanos en el concierto de esta noche
  
"Mi abuela nació en la calle Pelota, tengo familia en Loreto, en la barriada de La Paz, en Puerta Tierra. De chico, todos los años pasaba los tres meses de verano en Cádiz. Mi padre nació en Conil, también tenemos parientes en Bornos y en Alcalá del Valle. Mi abuelo trabajó como remolcador en el muelle. Dicho ésto, mi corazón está en Cádiz", comenta Rafa Fernández, uno de los guitarristas de Right Ons. Menudo libro de familia. Tras acreditarse, vía telefónica, minutos antes de la prueba de sonido del festival gallego que anoche citaba al grupo madrileño con bandas de la talla de Muse y Pet Shop Boys, Rafa señala que ayer fue un día grande para el quinteto, "pero a mí me hace más ilusión tocar mañana delante de mi abuela, mis tías y mis primos, cerca de La Caleta ... ", suspira. Ojo, no confundan estas palabras con la típica coba del artista foráneo o local a su llegada a la Tacita de Plata, una manera como otra cualquiera de tocar la fibra sensible del personal indígena. Rafa lo dice de veras. Y se muestra sincero y rotund cuando denuncia la escasa cultura musical de este país.
Los Right Ons se tomaban el festival de anoche, uno de los más rutilantes del verano, como una oportunidad de "darse a conocer, de que nos conozca más gente y de hacer posible que la gente sepa cómo se encuentra el producto nacional. Vamos creciendo, la carretera es lo que ayuda", los kilómetros que acumulan estos músicos a lo largo de diversos continentes y culturas. Con prestigio en Estados Unidos, Inglaterra y otros rincones europeos. Se dice pronto. "Quizá donde menos hemos tocado haya sido en Andalucía". Pronto viajarán a Suramérica.
El músico admite que este año los recortes presupuestarios de ayuntamientos y demás organismos públicos han afectado sobremanera a la música en directo, salvo excepciones playeras con medio millón de machacantes públicos en liza. "A ver si cambian la tendencia, porque siempre recortan donde más duele", y señala, entre bormas y veras, que "tendrían que recortar el sueldo a quienes se alegran de ello o aplaudan las restricciones en la música que tanta vida da al verano. Nadie apostaría por recortar los presupuestos para el concurso del Falla, ¿verdad?", pone el dedo en la llaga. "Jamás callarían a las chirigotas, y en el caso del rock hay muchísimo talento en este país, y también en Cádiz". Rafa recuerda a uno de sus "grupos míticos", pioneros precisamente del blues rock en la provincia gaditana, junto a los jerezanos Los Solos. Se refiere a los Simun del gran Nono Ábalo y un tal Tony Reguera. "Me declaro fan de Siun", remarca el joven guitarrista, que critica el "ostracismo del rock en este país; parece que la cultura musical no van con nosotros, en Estados Unidos o Inglaterra nos llevan varias generaciones de ventaja, ellos han valorado y defendido lo suyo como debe ser, y aquí no escuchamos ni siquiera a los nuestros y nos dejamos llevar por cosas de fuera", muchas de ella de dudoso gusto o valor artístico. Un tupido velo. "Los músicos españoles podemos competir de tú a tú con cualquiera. Conozco el pasado por lo que he escuchado en casa y por lo que luego investigué, y en los años sesenta y setenta los grupos hispanos nada tenían que envidiar a los anglosajones, pero ahora, aquí y ahora, existe una explosión de estilos musicales, España ofrece un estado de salud creativo realmente bueno", pero ni sus prebostes ni los medios convencionales lo quieren ver así y promocionan a lady gagas y demás basura. Qué va a escuchar un país cuyo presidente se declara fan de Melendi y Supertramp (sic). En fin. Rafa se despacha sin tapujos. "Quizá no hemos sabido vendernos bien y la industria no ha trabajado bien, quizá no haya interesado hacerlo de verdad, pero hay cambiar la situación y dar más bola a los músicos españoles. Nosotros hemos comprobado fuera de España que los aficionados respetan a las bandas de calidad. Llevamos más de diez años en formaciones diferentes, permutando posiciones, somos amigos desde hace mucho tiempo y hemos tenido mucha suerte, amén de esfuerzo y trabajo. Podemos decir en voz alta que vamos a cantar a Estados Unidos o Gran Bretaña, o lugares más remotos y exóticos, y no nos miran como a gente sospechosa, nos escuchan y valoran, bailan y rockean con nosotros con total naturalidad". Sin prejucios.
Es curioso, pero Rafa asistió años atrás al festival Isla de Blues con su padre, gran aficionado a la música. "Vimos a Hook Herrera, un tipo con una calidad de lujo, y sé que luego estuvieron los Ten Years After. ¿Alvin Lee vive en la Costa del Sol? No sabe ná el tío ... Aunque yo me iría a vivir a Zahora, por ejemplo". De momento, mejor no retirarse del mundanal ruido, hay gente que jamás lo hará. El rock & roll tira mucho. "La música negra en general", matiza Rafa, quien anuncia sorpresas para esta noche. "Hacemos rock, soul, blues en el amplio sentido de la palabra, pero admitimos que los tres acorden siempre funcionan, desde el mismo Robert Johnson al maestro T Bone Walker, que me parece súper rockero, Charlie Patton o Bukka White", leyendas del blues universal, "a quienes todos le debemos mucho, casi todo. Gracias a ellos hacemos música tocada con el corazón, la mejor droga que pueda existir".

La isla de los descubrimientos

El festival internacional de blues, que cada año sorprende con joyas musicales, cumple catorce ediciones renovando su pasión por la música negra y apostando por figuras emergentes como Scott McKeon y The Right Ons
 
Van catorce, siete en San Fernando y siete en Cádiz. El festival La Isla del Blues, auténtico oasis de música de calidad que cada temporada estival descubre nuevos colores para regocijo de la sufrida y ávida afición al rock y derivados, cumple una generación completa de carteles de postín. José Peinado, alma mater de Blueshow y regidor del cotarro, posee un ojo clínico envidiable. Nunca pincha en hueso, suele dar en el clavo en la elección de guitarristas de postín o grupos de futuro inmediato incuestionable, aunque su memoria guarda con especial cariño y emoción su contratación más sonada, la de Ten Years After, la banda de Alvin Lee, los triunfadores de Woodstock, que brindaron un sensacional espectáculo en el teatro Pemán. "Quién me iba a decir de jovencito, cuando los escuchaba con tanta pasión, que iba a traer a semejantes monstruos a la Bahía", a su particular isla de los descubrimientos.
Esta noche, a partir de las diez en el Baluarte de la Candelaria, corresponde turno a otro guitarrista de los buenos, el británico Scott McKeon, de 24 años, que ya ha dejado patente su talento en un par de discos de altos vuelos; a un grupo español de prestigio internacional, los Right Ons, que pronto se embarcarán en otra gira, esta vez suramericana, y la extremeña Susan Santos, autodidacta de la energía. Contra viento y marea, con un presupuesto modesto y la imaginación por bandera, La Isla del Blues mantiene el tipo pese a la cacareada crisis y aun sin contar con el apoyo decidido de todas las administraciones, como ocurre en festivales de blues de la Piel de Toro, que corren mejor suerte y crecen en condiciones. Como está la cosa corta, sobre todo para la música no verbenera ni latinizada, La Isla del Blues no puede competir con los grandes, pero se hace fuerte en virtud de su coherencia y paladar. Atrás quedan carteles de gran categoría, figuras rutilantes como Hook Herrera, Deborah Coleman, guitarristas sensacionales como Lance López o Matt Schofield, o bandas hispanas del estilo de Red House. Ya nadie engaña a nadie, ahí están los myspaces o spotifys para comprobar el género y el acierto de Peinado, Robinson Crusoe al sur del blues en la tierra de la alegría, donde, aparte del tirititrán, también apasiona la música negra, la madre de todos los ritmos.
Encabeza al cartel de esta noche un chaval con cara de haber roto pocos platos que esconde un gusto furioso por tocar fuerte y componer canciones rotundas. Scott McKeon, cuenta la promoción de copiar y pegar, apareció en la tele a los siete años, por primera vez. Otra gente ha salido mil veces y no deja de ser un tarambana, así que el mérito del músico inglés reside tal vez en su manera de hacer música desde que era un imberbe. Premio al mejor guitarrista joven de la Guitar Magazine, prodigio y pródigo hijo del blues de Chicago, el género creado por los negros que emigraron al Norte de los Estados Unidos y enriquecieron el las seis notas del blues del Delta del río de los esclavos. Hijo de la Fender, compañero de escenario de gente tan puntera y dispar como Joe Bonamassa Dereck Trucks, Jimmy Vaughan o Buddy Guy, y telonero de Eric Clapton o Sheryl Crow en el Hard Rock Calling de hace un par de años, el guitarrista sigue sumando adeptos en sus conciertos. Si en el par de discos que ha registrado hasta ahora se muestra más respetuoso con la estructura de las canciones que salvaje a la hora de tocar su instrumento, en directo libera sus demonios de aquella manera, a la manera de Clapton o John Mayer. Explorador celeste, que debutó en el o6 con "Can't take no more" y rubrica ahora su poderío con "Trouble", el fino guitarrista acaba de participar en algunos festivales junto a su majestad BB King y dedicará el otoño a salir de gira como soporte de la banda del mítico bajista de Deep Purple, el gran Glenn Hughes. De hecho, McKeon acaso se sienta en deuda con los rockeros de los sesenta y setenta, los negors y sus paliduchos discípulos anglosajones. Quienes han visto a este chico en directo se han convertido a su religión, por así decirlo.
La Isla del Blues consagra este año a los extraordinarios Right Ons, madrileños con ramificaciones sureñas que obtienen un triunfo tras otro allá donde pisan sus pies. Con otro par de discos bajo el brazo, producidos por Paco Loco en El Puerto de Santa María, el primero, y en Boston, el segundo, "Look inside, now", por Ed Valauskas, responsable del sonido de los primeros álbumes de Paperboy Reed, el quinteto actuaba anoche en el festival de Santiago de Compostela que reunía a miles de personas en torno a Muse y Pet Shop Boys. Otro paso adelante. Los Right Ons no paran, han realizado dos giras por Estados Unidos, conocen los escenarios de lugares tan distantes como Japón, Alenania e Italia, su nombre se codea con los mejores, y se bandean a la perfección entre el soul, el funk, el blues y la psicodelia rockera. Sus conciertos se transforman en fiestas enérgicas de complicidad y expresividad en su máximo exponente. Son buenos de verdad.
La extremeña Susan Santos completa la noche con su Papa's read band, un trío que cuida el blues rock y apunta alto a base de grandes festivales y garitos de buena muerte. Dos discos en su haber, esta noche todos cuentan con dos discos en su historial y mucha carretera por delante. Con más kilómetros que el propio Peinado y su irreductible Isla del Blues.
Agosto, Verano, Diario de Cádiz

¡Vámonos de supercopas!

Camarero, otra copita, porfavó ...
Supercampeones de Europa !!!
vaya verano ...
felicidades a todos los colchoneros !!!