domingo, 26 de septiembre de 2010

Clásicos por venir

Las discográficas apuestan por los grandes del rock en ediciones para coleccionistas
 
Cajas de música para regalar los oídos, discos y deuvedés envueltos en celofán y en historias reales como la ficción misma. Leyendas más iva. Recurso de última hora de la industria discográfica. Recuerdos del porvenir. Un estuche con los ocho primeros discos de Bob Dylan en mono, los álbumes de John Lennon en solitario remasterizados, la historia de uno de los trabajos más oscuros de Bruce Springsteen, regodeo editorial en torno a Bowie, Santana se arranca por los clásicos de la guitarra, encuentran más tesoros ocultos de Jimi Hendrix, la revolución de los Beatles en América, las navidades a la vuelta de la esquina y un montón de ideas para destrozar cuentas corrientes y liarse a bocados con la tarjeta del descrédito. Clásicos del rock en edición de luxe, sálvese quien pueda.
La manta a la cabeza, el pvp por las nubes y el ojo puesto en los locos coleccionistas. Las compañías ya no apuestan por caras nuevas, nunca arriesgaron demasiado, así que ahora emplean sus recursos en rizar el rizo, nada de adornar la escena con figuras en crecimiento. A lo seguro.
A partir de ya, las escasas tiendas de discos o los portales virtuales de venta a domicilio lucirán las referencias de otoño/invierno de las más grandes estrellas del rock de todos los tiempos. Bob Dylan, mismamente, el trovador que dos décadas atrás se hallaba sumido en el ostracismo creativo y popular, se antoja como valor seguro. En octubre se publican sus ocho primeros discos en mono, en edición de lujo, claro, y la novena entrega de la serie de piratas oficiales, en este caso basados en la época del 62 al 64, el primer Dylan en bruto, caviar para melómanos. Los Rolling Stones tampoco cesan, en esta temporada fijan su atención en su mítico "Exile on the main street", en discos con extras y documental. A propósito, no conviene fiarse en exceso de las ediciones con "bonus tracks" y piezas para coleccionistas, pues a veces dan gato por liebre o caen en redundancias o temas trillados o grabados malamente. Algo muy común en el mundo del jazz que comienza a establecerse en el rock, la fórmula del "todo vale". Siempre nos quedará el spotify.
Springsteen y Bowie editan de nuevo "Darkness on the edge of the town" y "Station to station" a todo lujo, tres compactos por aquí, tres deuvedés por allá con los discos originales restaurados, temas inéditos, documentales sobre la gestación del álbum, fotos, libretos, lo típico. Un pastón, oiga. Idénticos motivos para la caja Signature de John Lennon, lo que le giusta a Yoko Ono una caja registradora, los diez discos antológicos de Deep Purple, la colecciñon interminable de Neil Young, los vinilos de Grateful Dead o el regreso de los Doobie Brothers. Clásicos por un tubo, clásicos populares para pedir al rey mago más rockero.
Septiembre, Cultura, Diario de Cádiz

1 comentarios:

Víctor Hugo. dijo...

A mi tanta reedición especial coleccionista me llega a atosigar, menos mal que son de artistas y grupos clásicos y que merecen la pena:) Saludos.