viernes, 2 de mayo de 2008

Fernando Lobo, en La Lechera

Buscando el camino que se parezca a su sueño, como canta él mismo en una de las piezas de su primer disco, Fernando Lobo viene con "Vengo", que así ha bautizado su debut en solitario, repleto de influencias y buenas intenciones, anhelos de un sello particular que se intuye y hechuras entroncadas en la tradición folk-rockera hispana, si es que la Piel de Toro goza de tradición musical a estas alturas. El cantautor gaditano presenta mañana sábado, en la Central Lechera, las canciones registradas y otras por aventurar, lo hará con su banda, con la que ya actuó semanas atrás en la Feria del Libro. Lobo cantó, precisamente, en presencia de su poeta predilecto, Carlos Edmundo de Ory. Una idea suya ilustra el disco: "Aquel que esté más loco que yo será mi jefe".
El disco de Fernando Lobo sugiere ecos de sus referencias musicales, que el autor no oculta, más bien rinde tributo a ellas mientras persigue su camino, las diez piezas del álbum insisten en la búsqueda y en el camino trazado, de acuerdo con la filosofía de poetas y músicos de aquí y allá. Lorca, Hilario Camacho, Neil Young, Sabina, Pablo Guerrero, Dylan, Cohen y Machado, todo junto en un cóctel primario, más fresco que bisoño, que anima a escuchar con atneción y a dejarse llevar. Dedicado a Hilario Camacho y Julio Matito, el disco refleja luces y sombras del legendario "De paso", piedra angular de la obra del desaparecido cantautor, y de la transgresora oferta fugaz de los Smash. Lobo toca diversos palos, su disco, así como su espectáculo, contiene variados puntos de vista y ritmos, pasa de la melancolía al surrealismo, del doble sentido al deseo, del amor al humor con denominación de origen.

Mayo 08, Cultura (Diario de Cádiz)

jueves, 1 de mayo de 2008

Trinconcetes y Cortadillos

Lo público y lo privado, en el ojo del huracán, gran disco de Dylan. Hoy, día del trabajo (basura) la gente se despacha con la marcha de dos prebostes políticos a la empresa del millonati; uno a Timofónica, el otro a un grupo del Ladrillo Vip Guay. Es curioso: los mortales paganinis se llevan toa la vida buscando un cuelo en la cosa púbica e impúdica, aquí el ideal de existencia es "trabajar" de funcionario, ser propietario y conducir un cuatro por cuatro. Dieciséis. Ellos, los elegidos, toman el camino opuesto, claro, mueren por un puestecito de consejero delegado o similar. Pensemos mal si queremos acertar, aunque sea sin bote: ¿No será que los políticos, la mayoría de ellos, currelan ya para la empresa privada desde dentro, en las mismas entrañitas del gobierno o de la oposición? Los listillos vuelan. El popular ya ejerció de Trinconcete en Valencia, y en realidad se va al chiringuito que privatizó su jefe el del Bigote pa colocar a su compañero de escuela que se las piró a los Usa con toa la morterá dejando a otro secuaz amigo del mostachín, y el sociolisto cruzará informeichon de primera mano entre el ejecutivo y el agresivo, échale un ojo a la mezcla, shiquillo. Y el personal, en Babia, disfrutando del Puente y de las migajas. Luego, claro está, los susodichos enchufarán a los acólitos en sus respectivas, como ya hace algún/a flamante ministro/a en su nuevo despachito con vistas al mal menor. ¡Cogedlos ahí!

miércoles, 30 de abril de 2008

Primos hermanos



Maletines en plena crisis del ladrillo, la desaceleración al primer toque. Vuelven las susceptibilidades, los cargos de conciencia y la mafia del balón envenenado. Un presidente en el palco, un árbitro en el césped, la sangre en la arena y la cara de tonto tamaño familiar. Nuevo capítulo de "Primos hermanos" o de "Cómo hacer el carajote sin que se note". Dicen que hay pruebas, que son irrefutables, y que levante la mano o que tire la primera piedra o que haga "ajín" con la cabeza el que no haya trincado un dinerito extra, el mal llamado chapú de las entretelas del acabóse de la temporada más rara que se recuerda. Rara, porque surrealistas y rocambolescas registra el historial submarino un puñado. Hablan de primas por ganar, de robos a mano armada, del nuevo estadio que tendrá tropecientas plantas para acoger un hotel. Hotel Carranza, suite para ilusos, con lo fácil que es decir que no llegaremos a tiempo. Soplan vientos sospechosos.
Invertir el parné negro en victorias ajenas se estila mucho a estas alturas de Liga, pero aún hay quien recuerda el empate más sonrojante pero necesario, veintidós años atrás, la tarde en que el Cádiz le buscó la ruína, en defensa propia, al Valencia, el último descenso de los chés tras el partido de la fraternidad, que tal apelativo adoptó el cero a cero patatero cosechado por Cádiz y Betis el 20 de abril de 1986, primera salvación matemática del Submarino de Irigoyen en Primera. Aún no había ministerio de la igualdad, qué va, pero un menesteroso Cádiz y un generoso Betis jugaron a nada y sellaron las tablas. "A mí que me registren", apuntan desde la distancia algunos protagonistas indirectos de aquella tarde. Así que mejor no rasgarse las vestiduras, ni fusilar metafóricamente a un trencilla deshonesto, ni disimular por la calle del infierno. Cada uno cuenta la Feria según le va.
Hasta la marcha de Koeman, la trayectoria del Valencia se parecía en exceso a la del equipo que descendió por las cañerías a Segunda. Cambios de entrenadores, de presidentes, de rumbo e ilusiones. Peligrosos paralelismos de uno de los clubes más ricos del planeta. El Valencia cayó ante el Barsa en 1986, precisamente su próximo rival, y no le valió el último choque de la temporada, igual que al Cádiz de Paquito, que había heredado el banquillo de Benito Joanet. Ambos levantinos en la tierra del Levante en calma. Los nervios cundieron entonces en una plantilla de campanillas, la valencianista, compuesta por nombres legendarios como Quique Sánchez Flores, Tendillo, Urruti, Bermell, Arroyo o Arias. Problemas extradeportivos, fichajes fracasados, presidentes de aquella manera y al pozo comandados, nada más y nada menos que por Alfredo Di Stéfano.
El encuentro de la fraternidad y de la igualdad comenzó horas antes en el hotel Caballo Blanco de El Puerto de Santa María, donde solían concentrarse los rivales del Cádiz. Irigoyen y Rematero se citaron en dichas instalaciones, para hablar de sus cositas, y a resultas de dicha reunión el Betis ofreció a sus jugadores una prima exclusiva, de las que ya no se estilan. El vicepresidente García de la Borbolla, que tenía premio, prometió a los futbolistas más dinero por empatar que por ganar: cien mil pesetas por la equis, noventa mil por el dos. Lo nunca visto. Se conoce que los jugadores no aceptaron, habráse visto, y que a la postre recibieron las 45 mil pelas por el empate. Ni siquiera aceptaron una votación, anunciaron que saldrían a ganar y que denunciarían la pasividad en el campo. Aro, aro. El argentino Calderón, fino extremo que luego destacó como entrenador y comentarista, fue uno de los rebeldes verdiblancos. Se negó a pactar el empate, y le acusaron de descolgar el teléfono y escuchar una oferta valencianista, precisamente de diez kilos de billetes, un dineral antes de la llegada del euro, eso sí que fue un robo a los primos europeos. Total, que Calderón corrió demasiado y fue sustituido a las primeras de cambio en Carranza, por parte del míster Luis del Sol, entre las chanzas del público, que celebró con guasa el antifútbol practicado.
Cuentan que los béticos Rincón, Hadzibegic y Cervantes fueron llamados a capítulo por la cúpula bética horas antes del choque, ante la incertidumbre reinante, pero nunca se sabrá a ciencia cierta qué ocurrió con exactitud. Amarillos y béticos jamás confesarán, como es obvio, y al fin y al cabo de trató, presuntamente, de un acuerdo entre clubes, sería injusto atribuir la responsabilidad a los currelantes. Eso sí, hubo quien tuvo más dignidad que otros y al menos disimuló una mijita. Hoy, tantos años después, mejor no mentar la bicha.
El comité de competición investigó lo suyo, o hizo que investigaba, y nada más se supo del choque de la igualdad que concluyó con el abrazo en el palco entre Irigoyen y Rematero. Ese año jugaron en Primera, junto al Cádiz, el susodicho Spórting de Gijón, su prima hermana la Real Sociedad, el Celta de Vigo, Las Palmas y Hércules. Las vueltas de la vida. Otro grande venidos a menos, que quizá pase aún más apuros que el Valencia, por no augurarle lo peor, la caída en desgracia, también se ha visto implicado en peripecias varias con el Cádiz. El Zaragoza, que diecisiete años atrás participó en una de los pasajes milagrosos de la historia submarina. Sin suspicacias, no vayamos a pensar que el Submarino lo logró todo a base de primos y primas, todo lo contrario, lo hizo con tesón y esfuerzo, el trabajo de la cantera, una pizca de suerte y San Irigoyen, que no era tan bueno ni tan malo como le pintaban. El año 86, por ejemplo, presenció el retorno al Cádiz de Sandokán Juan José, tras su periplo por el Real Madrid, y vio jugar de maravilla a Pepe y Salva Mejías, a Escobar y Dieguito, a Pintinho y Villa, y a un tal Amarillo. cuyo apellido inspiró a la afición y encajó a la perfección con la posterior leyenda del submarino, que en realidad se forjó a raíz del choque referido contra los maños, que supuso el lanzamiento de Kiko, y la postrera promoción taquicárdica contra el Málaga.
Más curiosidades dignas de mención, y de trazar paralelismos: como Joanet ya había anunciado el año anterior que no pensaba seguir en el Cádiz, la prensa y los aficionados más avispados se dedicaron a buscar a entrenadores potenciales, como hacen ahora antes de tiempo, y no cayeron en la cuenta de la presencia del gran Paquito en las gradas de Carranza. Iba disfrazado con peluca y barba canosa. Hoy los lobos vienen con el tipo de corderos, de igual modo, y se guarecen en oficinas, ministerios y garitos.
En la foto, Mágico González y Alejandro Sanz
Abril 08, Submarino Amarillo (Diario de Cádiz)

martes, 29 de abril de 2008

Cádiz vs Cádiz


Los turistas se najaron y quedóse Cádiz la Vieja como las locas, sola y en serio peligro de caer en la melancolía. Ponga lo que se ponga, Cádiz posee un encanto especial, lo saben hasta los chinos, que la miran con sus ojitos de sorpresa y agradecimiento. Pasaron los barcos. Quedaron los dimes y diretes en el mentidero del sol quieto y la luz renovadora. Necesitada de cariño, y del aplauso del mundo, Cádiz parece pelearse contra sí misma, en permanente pugna por algo intangible e inexplicable. Con lo linda que es, por dentro y por fuera, de corazón y en los lindes invisibles del mar interior, y lo tonta que se pone por el amor de un visitante. Siempre fue igual. Cádiz siempre quiso lo que no tuvo ni tendrá, y nunca se conformará con lo que recibe sin apenas rechistar, bastante será poco y contarán los días hasta que Cádiz se sienta recompensada. ¿De qué? Ahora porfían sobre los turistas que se quedaron en Cádiz y los que viajaron, con todo el derecho del mundo, a Jerez, Arcos o Sevilla. Cruceros del amor no correspondido, traiciones y fidelidades de mentirijilla. Puro cateteo. Los medios de comunicación establecieron que más de la mitad de los cruceristas se quedaron en Cádiz; es decir, la mayoría, en número creciente con respecto a anteriores visitas. Como manda más el parné que el prestigio, sólo hablan de facturas, papeo y personas contantes y sonantes. Hete ahí que Teleteo, la tele de todos, la tele de doña Teo y sus circunstancias populares, desmiente a todos y cifra en el diez por ciento el índice de turistas que cogieron el camino. Una manera de tirar por tierra el trabajo de los demás, de vulnerar sus propias cifras, amén de la mal llamada verdad, y de dar la razón a quienes claman indignados por el equilibrio y la objetividad en los medios públicos, sean del PP o del PSOE, la misma cuestión es. Así nos va. Entre tanto, mientras se entretienen con las palabras embusteras, las medias lunas verdaderas y la contribución del pasmado personal, éste asiste impertérrito al reparto del botín de unos y otros, que se están zampando el 2012 por adelantado. Y por duplicado. Qué arte, ío. Los más listos alcanzaron el reino de los cielos del Bicentenario, que se escribe con $. La tele local, de paso, da caña a su siniestra, los bustos parlantes de los noticieros parecen recién salidos de un cuarto oscuro, los sueltan y dan hasta bocaos en las costuras ajenas. Cambias de canal y la parte contratante de la otra parte, tres cuartos de lo propio, el mismo guión pero al contrario, un saludo a los amigos, desprecio al que no necesariamente figura como enemigo, pero va camino de partirse la cara contra el mundo mundial con tal de lograr un cargo (de conciencia). Cádiz versus el mundo. Kramer contra Kramer. Cádiz, tan hermosa como contradictoria, cabe en un pañuelo. Haciendo amigos. Había prometido no meterme en líos.
Foto: Julio González

lunes, 28 de abril de 2008

Kid Betún, el rey


Le llaman el rey, pero en verdad es, y siempre será, el chico del betún, el boxeador que quiso ser limpiabotas, y viceversa. Entró como un ciclón en el pugilato para propinar una paliza a su padre, que maltrataba a su madre día sí y noche también. En defensa propia. Kid Betún, genio y figura, guarda una historia personal fascinante. Anteanoche estrenaron en la tele el corto en torno a la figura humana de este hombre-niño de rostro angulado, sonrisa picarona y mirada sincera. Un croché contra el olvido, un piñazo a la mediocridad, dos fintas perfectas al destino incierto, Kid Betún al asalto del corazón de Cádiz. Lo encuentras por la calle, ejerciendo de limpiabotas en directo o a domicilio, con publicidad incluida en su mono azul, o en las pelis de aventuras que se han rodado en Cádiz. Ahí está Kid Betún. El chaval que aprendió a boxear para darle una lección a su padre. La ministra de Igualdad tendría que ficharlo, pues Kid ya no hace la bicicleta en el ring, ni endiña porrazos a diestro y siniestro, pero ya hace muchos años que luchó por la dignidad de su vieja. Hoy, cada día, Kid Betún, personaje impar que en el documental del otro día parecía sacado de un serial en blanco y negro de los años cincuenta, no sirve de cachondeo de nadie. No es un friki, oiga. Es un campeón que se busca la vida.
Foto: Miguel Gómez

domingo, 27 de abril de 2008

Estilo y tontería


Una cuestión de estilo, la ética de la cosmética, el glamú de los nuevos ricos venidos a menos, la tontería supina on the top of the world. Los suplementos de los diarios dominicales han caído demasiado bajo, igual que las revistas mensuales de colorines presuntamente enrolladas, como la mítica Rolling Stone, que én España sólo conserva el nombre. Un insulto a la inteligencia, yo le quitaba la franquicia del tirón. La publicación de marras, emblema de la contracultura yanqui y de la literatura rock, es un bodrio en manos del grupo Prisa, más cínico no lo hay. Un toquecito salvaje, un detalle progre, pocos textos y tó lleno de fotos sobre estilo, maldito estilo, pura moda de usar y tirar, a ver quién imita mejor al ídolo con pies de barro. Una vergüenza. Y los suplementos de El País y el Mundo, tres cuartos de lo mismo, salvo dignísimas excepciones, demasiado fachion de luxe, la ley del parné fácil, lo superficial al poder y escaso compromiso con el lector, si es que queda aún gente que lea, amén de pasar el tiempo morsegando fotos de peinados, gafas, muebles o complementos de la moda estúpida. Haciendo amigos.

viernes, 25 de abril de 2008

yonovoy

Fulanito no piensa pisar la Feria. Este año no. Pasa. No puede. Ojalá. Le están alicatando los piños. Imposible. Fulanito masca la tragedia en casa, prende el pecé y sale la Feria de El Puerto Puntazo Com. Lástima que a Fulanito le hayan prohibido las drogas estos días, nada de excitantes, y mucho menos turrón del duro. A base de nolotiles, no obstante, la Feria pinta de otra manera, no pinta malamente. Fulanito le ha dado otro pastillón al perrito piloto, pa que no dé la brasa frente al pantallón, y ahí están los dos, dejándose llevar, como Andalucía, chintiendo las chenchaione. De vez en cuando, ambos dos bajan el volumen al equipo multimedia y al televisor, y a la radio, y al emepetrés, y al ipod, y se escucha a la gente llegar a casa con un cebollón del quince. Fulanito cree que es algo. Este año, nada de polvo, con perdón, Fulanito es el tío con los zapatos más limpios del planeta portuense, y además se entera de tó, no anda fino quinta ni fino pavón pavoneándose por los contornos, lo único que hace es morsegar al prójimo, se parte el alma comprobando cómo pierde la vergüenza ajena la gente. Usted dirá: qué muermo de Santa María, la peor Feria de la historia. Qué va, oiga, Fulanito no está solo, suena el teléfono celular cada dos por tres, el personal no para de ponerse en el lugar de Fulanito. Menos la parienta, aro. El personal va hasta las trancas y marca el número de Fulanito pa aliviarle la condena. Y el nota se lo pasa en grande evaluando el morazo de cada quisque, a unos les ratea el motor, otros no tienen cohone de conjugar el verbo irse, nadie habla bajito, por así decirlo, y a Fulanito le mola puntuar a sus semejantes en función de la melopea, euforia, exaltación de la amistad, los tuyos por si acaso. Se escuchan hasta las ideas aún no concebidas de la gente. Sin pecado construidas. Lo único que pone triste a Fulanito es no poder montarse en los cacharritos, a su edad, será posible, y chocar contra la gente, y marearse en la montaña rusa, y arrebatarle la escoba a la bruja y buscarse la ruina a las tres de la mañana rodeado de madres indignás que pagaron un pastón por asustar a sus niños y ahora resulta que sus niños se han aliado con un cafre y mantienen secuestrados a los del tren de los momentos más tontos de la noche. Qué nochecita. Anda, acuéstate.

Foto: Fito Carreto
Abril 08, Feria de El Puerto (Diario de Cádiz)

Un Domingo inolvidable


Siete lustros atrás, el Cádiz de Gutiérrez Trueba puso los cimientos del futuro, nostalgia del porvenir que se espera con ilusión y esfuerzo. La mayoría de la afición que hoy acude a Carranza enfundada en los colores soleados de la pasión amarilla, aún no había nacido cuando el incipiente Submarino ni siquiera era yellow submarine y el presidente que acuñó la expresión "Con el Cádiz, a Primera", osadía en do mayor, contrató a uno de los mejores entrenadores que ha lucido el club, el inolvidable Domingo Balmanya. Curiosamente, "el viejo", como cariñosamente evoca Gutiérrez Trueba, comandó la plantilla más completa que se recuerda (una media de lujo: Eloy, Ibáñez y Carvallo, y la punta de mil quilates: Villalba, Mané, Machicha, Mané ...). No alcanzaron la gloria, pero gozaron del prestigio, de la alegría de jugar a la pelota, del apoyo de la afición y del respeto de la Piel de Toro, que envidiaba el toque y la distinción de tal equipo. En lugar de cavilar y porfiar en torno a lo que pudo ser y a lo que nunca será, convendría recordar y poner en el sitio de la memoria a quienes convirtieron las quimeras en certezas.
"A pesar de que no subimos, fue el mejor con diferencia", apunta a las claras José Antonio Gutiérrez Trueba en torno a Balmanya, que causó "la admiración de todo el mundo". "Estábamos acostumbrados a meternos atrás, a jugar a no perder, pero con Domingo daba alegría ver jugar al equipo. El viejo los enseñó a jugar". El viejo, que en realidad contaba con sólo 59 años cuando recaló en Cádiz, subió al gran Mané al primer equipo. "Un día se lesionó Acosta, el mítico ariete del Sevilla, y vinieron a por Mané, que todavía funcionaba como juvenil, pero Balmanya dijo que no. Si se hubiera quedado Domingo, Mané habría terminado enrolado en el Madrid o el Barsa, sin duda".
Estudioso del fútbol, táctico e innovador, amante de la cantera y leyenda viva del fútbol hispano, Balmanya destacaba por "imprimir ilusión al grupo, pues ejercía también de brillante psicólogo". Algo parecido a lo que ha inculcado Raúl Procopio al deprimido y ansioso plantel amarillo, salvando las distancias. "Balmanya estaba convencido de lo que hacía y convencía a la plantilla de sus virtudes y cualidades. Creo que el equipo de Domingo fue mejor, en calidad y disposición, que la plantilla que subió luego con Manuel de Diego y Enrique Mateos, pero ellos tenían a Quino. Con Quino nos hubiéramos salido de la tabla". Sin él, Balmanya logró situar al Cádiz, entre 1972 y 1974, en los puestos séptimo y quinto de la Segunda, inspirando confianza en sí misma a la gente que jugaba y a la gente que animaba. La afición, recuerdese, era mucho más exigente que la actual, y la Liga también. "Este año podía haber subido cualquiera", opina Gutiérrez Trueba. "Con algo más de ambición y con que los fichajes hubieran dado mejores resultados, estaríamos ahí arriba", sostiene, pero se matiza a sí mismo: "Queda el atenuante del anterior presidente", el innombrable, y "también es cierto que cualquiera puede bajar este año". De ahí el año esquizoide que soporta el cadismo, un día en los altares, al día siguiente en los infiernos. Tanto vaivén, aprovechado por los listillos para intentar llevarse la tajá más jugosa de la incertidumbre reinante, aún presenta por delante algunos capítulos de suspense. A quienes se parten la boca echando de menos a Espárrago o Jose, los artífices de las grandes gestas del nuevo siglo, no estaría de más endiñarle la tabla histórica de entrenadores de éxito. Los místers que llevaban la razón. A saber.
El mérito del primer ascenso de la historia, temporada 54-55, corresponde a Diego Villalonga, con Cilleruelo como presidente. Hubo que aguardar hasta el año 1970, cuando León Lasa ascendió al club de nuevo a Segunda, bajo los auspicios de Márquez Veiga. Los triunfos encadenados configuraron una etapa gloriosa, desde el primer ascenso a Primera del 77, gracias a Manuel de Diego y Enrique Mateos, hasta los gloriosos años ochenta protagonizados por Irigoyen, el único que logró tres ascensos, y todos ellos a Primera, amén de las milagrosas salvaciones, que bien pudieran considerarse ascensos. ¿O no? Milosevic, el único que ha conseguido dos ascensos, y Benito Joanet, uno de los olvidados cuando se trata de distribuir laureles, concluyeron el viaje del pasado siglo, en el año 85. Dos décadas después, Jose y Esparrago renovaron la pasión amarilla.
Sin embargo, Balmanya fue el mejor, a tenor del recuerdo de jugadores y afición, que tampoco olvida a Blanco, Vidal, Linares, Camilo Liz, Escarti, Bolea, Olsen, Paquito, Bambino Vieira, Hugo Vaca o Sabino Barinaga, por citar algunos entrenadores de postín. La memoria también trae, para quedarse, a alguien que ejerció y ejerce de sombra permanente, preparador físico y moral, el gran Lorenzo Buenaventura.
Pero Balmanya fue el mejor. Domingo, que tenía hasta nombre de fútbol, deparó cifras tan futboleras como estado de ánimo en continua evolución. Balmanya fue recogepelotas, limpiador de botas, jugador, entrenador, seleccionador nacional, secretario técnico, comentarista y maestro de entrenadores. Pocos pueden vanagloriarse de figurar como jugador y entrenador del Barcelona, donde disputó 111 encuentros como futbolista, lástima que la Guerra Civil truncase su carrera. Curiosamente, entrenó a once clubes diferentes, proporcionando una Liga al Atlético de Madrid, y dirigió a la selección en once ocasiones. Balmanya y el once, una relación vital para toda la vida. Balmanya propició el debut de Grosso con España. El destino, tan cruel como extraño, hizo que el fino interior madridista muriera un día antes que Balmanya, en 2002.
El presidente que trajo a Balmanya a Cádiz, Gutiérrez Trueba, recuerda una significativa anécdota de principios de los años setenta. El inefable Eloy Matute, mediocampista llegado de Sevilla que atesoraba un pundonor extremo, no se andaba con chiquitas, ni siquiera con sus compañeros, y en una ocasión propinó un cabezazo a Lloret, extremo cadista, tras un fallo que no supo aceptar. "Todo el mundo le afeó la conducta a Eloy, que sentía tanto los colores, tenía tanto orgullo y dignidad en el campo, que era capaz de cualquier cosa. Yo le decía que no podía lanzar y rematar un córner. Así que todo el mundo atacó a Eloy menos Balmanya, quien supo sacarle lo mejor de sí mismo y aplacar sus demonios internos. En lugar de castigar al jugador, lo invitó a comer". Lección de un viejo sabio que el fútbol hispano nunca olvidará.

Abril 08, Submarino Amarillo, Deportes (Diario de Cádiz)

Posdata: Aunque en la foto sobresale Machicha, no debe olvidarse al gran Paco Baena, que fue pichichi gracias a don Fernando Carvallo, y a su talento goleador, y se forjó su fichaje por el Atleti

jueves, 24 de abril de 2008

El descubrimiento de la luz


Caras y cruces del turismo cruceril. Mucho ruido y pocas nueces en la etapa reina del descubrimiento de Cádiz. Oh, la luz de Cádiz. Pica el sol. Tantos años de espaldas al mar y, de pronto, desembarcan los ecos del pasado esplendoroso. Cuando todavía no están puestas las calles, visitantes y tripulantes salen a tropel, unos a Jerez, otros a Arcos, a Sevilla o al mismo corazón de Cádiz la bella, que se presenta a la cita la mar de guapa, linda de verdad. Se le ilumina la cara, aplican sombras en la cruz del parque temático de la claridad. Los turistas musitan "oh" y luego se dejan llevar. La primera impresión no siempre es la que cuenta. Los guías lucen paraguas o megáfono, fila india hacia la Catedral, colas en las cabinas telefónicas, pinturas de guerra en el suelo, estelas del mar en el cielo celeste, espuma blanca en la cresta de la ola. Hola, Cádiz, el Vapor parece Gulliver al lado de la Princesa Esmeralda. El turismo peatonal apura el tiempo, y a la hora en que se levantan los parados, los cantautores y los ociosos de astilleros, esta gente se papea una paella de tamaño familiar o un filete con papas. No son horas. Luego, cuando los cristianos andan por el aperitivo, ellos pegan un cabezazo. Un cuadro.
La Torre de Babel ofrece estampas memorables. Colores pastel, gorras de rapero, gente joven de todas las edades, las sempiternas obras taladrando la ciudad, los tripulantes filipinos comprando vírgenes disfrazados de turistas, los turistas afilando los sentidos, olores ricos, miradas profundas, botellón autóctono en San Juan de Dios a la vera de Cocoon, el contraste en la hilera de bancos. Los fenicios lloran. "Mucha gente y ya está, para de contar". "Postales, tela de postales". "¿Dónde están los cincuenta euros por cabeza?". "Como no se los quitemos a trompás" "Luca, andiamo, que está gente está turulata". "Kiss me, kiss me, click, click". Vaya guirigay. Esto debe ser Europa, pues en el Bar Sevilla colocan un cartel que dice: "Special fried fish from Bahía, dos personas, 18 euros". En La Suiza entran con los ojos como ovnis los italianos, alemanes, yanquis y demás guiris en busca del recuerdo del futuro. Pocas ventas. Muchos imanes. "Pero ojalá estuviésesmos así todos los días". De improviso, se abre el cielo y el paseante anuncia a su partenaire: "Estamos llegando a la Plaza Toros. Perdón, a la Catedral". Un enganchao de larga duración, que sin duda pierde el bus de la ruta del papel de plata, farfulla con la lengua fuera mientras le obstaculiza el paso un grupito de turistas concertado: "¡Quillo, esta gente coge toa la calle, cohone!". El guitarrista uruguayo se arranca por La Chica de Ipanema. Los hosteleros gritan. Los turistas no son sordos. El pirata mimo silba como un jilguero. Kid Betún, ojo avizor. Algunos gaditas salen a la calle con tipo de punkis. Otros, los vikingos de la plaza de las Flores, comparten carajillos al sol con familias enteras de cruceristas. Fachion glamú. Hay que ser sieso para colgar el cartel de "Averiado" en el cuarto-baño.
Toda la culpa la tiene el dólar. En otro establecimiento de souvenirs atribuyen la crisis a la moneda yanqui, al cambio con respecto al euro. "Cuentan que venían tres veces a Europa, ahora sólo una y cortitos con sifón". Doce euros, dieciocho dólares. "Poco gasto". Monosílabos por bajini. Vacaciones en el mar. Wifi en la Catedral, tres horas con una cerveza en la terracita mientras chateas con tu prima de Pensylvania. ¿Qué quieres? ¿Hay algo más? ¿Promocionan bien el adobo cultural? El guitarrista criollo toca el wonderful world, y luego el triste cielo de Eric Clapton, y no vea cómo cae el sol, a plomo. Cogiendo color, que es gerundio. El guitarrista no se queja, sonríe y contrarresta las pérdidas de los días lluviosos. Y pasa Cascana, el chirigotero y cadista de pro, viñero para más señas, que prepara estos días a Los Pimpis de Cai, la empresa de guías indígenas que ya ha logrado una ruta de la Constitución de aquí al 2013. La cosa promete: historia y Carnaval condensados en un paseíto gaditano. Eso hacen los guiris ya de vuelta, con las sandalias ladeás y los calcetines blancos, white del Paraguay, no hubiera sido mala idea instalar los toldos del Corpus, las fotos salen mejor en la sombrita del arco del Pópulo, la gente lo sabe y dispara. En eso pasa una familia de aquí de toda la vida, que acaba de cerrar el negocio hasta la tarde, y la niña chica sentencia: "Mamá, si un millonario sabe el dinero que tiene no es un millonario". Curiosa apreciación en un día tan cultural y recreativo, el día del libro y del libre albedrío. A sablazo limpio. Todos es de color en el circuito de los guiris. Hasta que la cosa se pone seria y los profesionales del turismo hacen mutis por el foro, no están autorizados para hablar, se remiten a su jefe supremo, el sol, tgó controlao, menos mal que los cruceristas hablan por sí solos. La mayoría de ellos no conocía Cádiz. Hipnotizados por la luz, piden más tiempo, más cosas, más atractivos. Menos ruido de fondo.
Cádiz, en las distancias cortas, habla idiomas por los codos, tó recto, allright, ni frío ni calor, los gigantes del mar trae gente variopinta. "Bonita Cádiz", musita un romano. "Volveremos", amenazan otros guiris que siguen a su guía a duras penas, les ha tocado una maratoniana y van a conocer los tres mil años en un pispás. Tres mil y pico. Bote, gracias.

Abril 08, Diario de Cádiz

martes, 22 de abril de 2008

Celestino Mutis por el foro


Ante tanto ruido de fondo, la memoria hace mutis por el foro. En Cádiz sería imposible celebrar un Año Mutis. ¿Un año callados? Jamás. En Colombia llevan cien días de Año Mutis y no les ha pasado ná malo. Al contrario. Celestino Mutis nació en Cádiz, pero a los 29 años tiró hacia las Indias y jamás volvió. El ilustre científico, que contribuyó de forma decisiva en el estudio de la botánica del Nuevo Mundo, la apertura de miras a través de los principios copernicanos y la propagación del pensamiento libertario, dejó más huellas en América que en Cádiz. Colombia se vuelca en el bicentenario de su muerte. En Cádiz, ni flores; si acaso alguna ofrenda floral. Por ventura, el convenio de ida y vuelta, que esta semana traerá a los americanos a Cádiz, promoverá algunas actividades en torno a la figura de tal eminencia médica. Mutis, que se marchó de Cádiz en pleno esplendor, no como los gaditanos de hoy, que emigran para florecer en otros rincones del mundo, suena aquí a peña carnavalesca, a colegio público, a biblioteca municipal y a calle Celestino Mutis. Otros insignes gaditanos, mejor no mentar nombres, han caído en profundos olvidos, al menos Mutis, y su rico legado investigador, será reivindicado gracias al futuro inminente. El primer viaje para promocionar el 2012 ha traído un recordatorio. Mutis existe.
Con emular un poco a Colombia, que organizará más de veinte actividades de aquí a la conmemoración de septiembre, la memoria de Mutis será recompensada. Exposiciones bibliográficas con más de tres mil volúmenes, plantaciones simbólicas de especies sometidas a estudio y clasificación por Mutis, recuperación y restauración de su casa y la ruta de Mutis serán algunos de los eventos. Cádiz se sumará al capítulo de exposiciones, publicaciones, becas e intercambio escolar. La plantación de especies parece más complicada, dada la escasez de zonas verdes. Quizá por ello cogiera Mutis el camino, y en lugar de encajarse en Castellón se dejó caer por una localidad colombiana de nombre Mariquita, se admiten chistes verdes, que para éso Celestino fue el primer ecologista del planeta, por la gloria de Newton y Darwin. Mariquita se llama el pueblo colombiano de Mutis, tiene guasa la cosa, pero no vale hacer travesuras con el gentilicio, ¿ehin?, que nos conocemos. Mutis se instaló en Mariquita, un pueblo con menos currículo pero más memoria que Cádiz. En el reciente periplo municipal, causó perplejidad que Colombia presentase el Año Mutis a todo color y Cádiz presentase ... sus respetos y poco más. Menos mal que rectificar es de sabios. Mutis era un sabio. Sabía tela de plantas y animales. Y de las paradojas del ser humano.
La labor de Mutis resultó tan fructífera, a la vista está en los libros, que el presidente colombiano, Belisario Betancourt, ejerce de gran conocedor de su obra, no en vano acaba de inaugurar el gran jardín bolivariano en su tierra y se apresta a pasear el nombre del gaditano por 1.099 municipios de su país. Dicen que colgarán carteles acerca de Mutis por todo el país. Tendrán el mismo éxito editorial que los carteles de los pescados de la Bahía de Cádiz.
Mutis fue hermano del bisabuelo del prestigioso escritor Álvaro Mutis, fue nombrado hijo adoptivo de Cádiz en 2002, año del soterramiento. A la sazón, Premio Cervantes de Literatura, el último eslabón de la cadena generacional del sabio naturalista dijo cosas muy bonitas tras recibir el galardón de manos de Rafael Román. "Cádiz no tiene arrugas, Cádiz tiene juventud y frescura. Conmigo se cerró el círculo Mutis".
Con motivo del segundo centenario del nacimiento del médico, físico, químico, botánico, astrónomo gaditano, su ciudad natal le dedicó el monumento ubicado en el parque Genovés, obra de José Gargallo. El 6 de abril de 1932 lucía el sol de modo tímido, no estaba el horno para bollos, pero el cónsul colombiano fue convidado a tal acontecimiento, en presencia de los míticos patos del parque.
Tanto tiempo después, una centuria del tirón, un premio iberoamericano de botánica, que pretende perpetuar la memoria de Mutis, unos cuantos actos de homenaje a cargo de Ayuntamiento, Foro Libre y Ateneo se antojan justitos. El Ateneo propone que la estación de tren adopte el nombre de Celestino Mutis, aunque éste tomase las de Villadiego en barco, claro está, el 7 de septiembre de 1760, Dios mediante, como médico particular del virrey del Nuevo Reino de Granada, Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo. Llegaron a Bogotá el 24 de febrero de 1761, una tiradita, y Celestino comenzó ya a darle vueltas al Diario de las Observaciones, al Arcano de la Quina y a tantas maravillas de la creación. Por entonces, que quede claro, no existía el Submarino Amarillo, así que don Celestino no llevó bufandas y camisetas amarillas, ni tampoco introdujo en el baúl de sus recuerdos cintas de Paco Alba. Por contra, aunque los correligionarios del fútbol, el capillismo y la copla no lo crean, en Cádiz latía con fuerza la cultura.
Buscando problemas, que es gerundio, Mutis propuso al Rey, quién sabe si a través de ese eme eses o de correos electrónicos, quién sabe si mediante conferencia cibernética, que pusiera en marcha una expedición botánica. Veinte años espero el gachó. Más décadas ha esperado Cádiz el porvenir, si no lo sigue haciendo. Así que don Celestino esperó sentado el momento del redescubrimiento de América. Mientras tanto, se hizo cura y se matriculó en un gimnasio para prepararse, pues tenía ante sí la gran expedición, ocho mil metros cuadrados de zonas verdes y ni una inmobiliaria, ni un mc donald, qué alegría. Y sin teléfonos celulares, qué tranquilidad. Don Celestino se carteaba con los mejores científicos europeos.
Antes de su fallecimiento, víctima de una apoplejía, Mutis tuvo tiempo de elaborar un diccionario de lenguas del mundo, al estilo Payán pero a lo bestia, se interesó por la minería de plata y la destilación del ron, ay, pillín. Jamás habría pensado un hombre tan austero, alejado de vanidades, que años después daría el careto para los billetes de dos mil pelas y los doscientos pesos colombianos.
Bautizado en la parroquia de Santa Cruz, el célebre estudioso gaditano no limitó su abnegada tarea a la ciencia; se preocupó por el hombre, fomentó la lucha contra la superstición y la ignorancia, tan arraigadas ya mucho antes de que se inventase aquello del opio del pueblo, y enfrentó un evidente espíritu rupturista con el anacronismo y el oscurantismo de la época. Las llamas de la Inquisición pasaron a su vera; fue absuelto de milagro.
El levantamiento que él mismo inspiró con sus ideas renovadoras, sucedido en 1818, provocó el traslado de su legado a España, más de seis mil dibujos de otras tantas especies de la flora y fauna americana se encuentran a disposición de la curiosidad ajena en el Real Jardín Botánico de Madrid. En Cádiz, su memoria, a buen recaudo, pugna con el vandalismo físico y geográfico, el silencio cultural y las sombras de la historia. Por fortuna, a salvo de la mediocridad contra la que él luchó, y la mala educación imperante, la cultura selvática de los cafres que mataron los patos del parque.

Abril 08, Crónicas Urbanas (Diario de Cádiz)

Distorsión

Venden imágenes y palabras huecas. Compran ideas pantanosas y juegan con el tiempo de la gente. Pura imagen. La última que se pierde, la Esperanza, parece la Obregón de la política, no vea lo que ronea, sólo le falta vender la exclusiva; y a los ex sesudos analistas de la actualidad, o como se llame este tíovivo, convertirse en paparazzis del arte de lo posible. Política del corazón, periodismo de las vísceras. Prometieron dejarnos en paz tras las elecciones, o quizá fuera tras la muerte del Tomate, y qué va, ni de coña. Ahora hablan de ideologías, un poco tarde. Vaya cacao de liberales, conservadores, democristianos y socialistas, reformistas, centristas y progresistas, chuchu, relámpago, yema de coco.

domingo, 20 de abril de 2008

Lapido, cartografía del rock


Desmarcado del acartonado mundillo musical hispano, pero captando fieles a cada paso que da, el granadino José Ignacio Lapido, quien fuera compositor y guitarrista de 091, edita su nuevo disco en solitario, "Cartografía", emprende una gira que, de momento, no pasará por la provincia de Cádiz, y se sincera en un coloquio sobre literatura y rock. A juicio del músico, que participó en la Feria del Libro de Jerez, "el rock ha perdido influencia social, ya no sirve de catalizador para los cambios sociales y las revoluciones personales, pero se sigue reinventando, sigue vivo".
Lapido continúa en el camino trazado por el escritor Jack Kerouac, cuyo hipnotismo invocó para ilustrar la primera generación rockera de la literatura, la generación beat, que causó conmoción entre los nuevos escritores de canciones de los años sesenta pero se nutrió de jazz como banda sonora. El cantante granadino, que predica con el ejemplo al indicar que "hay que conocer a los clásicos como base de la función artística", recordó que el rock nació de una onomatopeya, un grito de guerra y libertad, un grito primario en principio carente de vocación literaria hasta que llegó Bob Dylan, la piedra angular de la liberación del rock de su cuerpo original, el juglar aportó dos dedos de frente al sincopado ritmo rebelde. A partir de entonces, surgieron poetas del rock, como Jim Morrison o Leonard Cohen, que fueron escritores antes que músicos, y se produjo la ruptura social, brotaron las letras como eslóganes, los riffs de guitarras como poemas vehementes y los conciertos como vehículos de expresión. "Hoy ya no, hoy el rock sufre la manipulación de la industria y de los medios, envuelto en celofán, sin las aristas que tuvo en las décadas de los 60 y 70. Yo voy por mi cuenta".
Tras fijar su atención en John Lennon, James Brown, la voz de la calle del punk, y mostrar su amplia cultura musical, Lapido se confesó ante la audiencia, acompañado por el crítico musical Luis Clemente y el cantante de Alameda, Pepe Roca. Lapido reveló que se considera un autor que ejerce de "domador de fieras", las fieras son las palabras atrapadas al vuelo de la inspiración inmediata. "El subconsicente actúa como motor de la escritura automática que me gusta ejercitar, el viejo sistema dadaísta que empleo sin pretenderlo. Me pongo a escribir, sale lo que sale, al final ordeno un poco el caos y sólo al final interpreto el conjunto de la canción, frases hiladas que encuentran su razón". Algo así, salvando las distancias, como actuaban los poetas simbolistas franceses a los que adoró el señor Dylan en varias etapas de su carrera musical. Es curioso, Lapido nombró al dios Dylan tres meses antes de que el trovador americano cante en Jerez. Lapido tuvo palabras para herederos dylanitas como Patti Smith, Tom Verlaine, los Clash, y combinó pasado y presente en la coctelera de la confusión actual. Roca se arrancó a la postre con una hermosa versión de un poema de Juan Ramón Jiménez y Clemente desgranó los vaivenes de la literatura rock, incluyendo la casi inexistente prensa musical hispana.
Alejado de la moda juvenil, hastiado de que sigan considerando el rock como un género juvenil de usar y tirar, Lapido se mostró muy crítico con el mercado actual, que "aborda las obras musicales como meros productos, sin atender la actitud creativa de autores y la acción y reacción del oyente", pero dejó claro que "hoy mismo hay nuevos talentos por descubrir, como siempre, pero la industria prefiere optar por lo más fácil, vender su catálogo sin apenas riesgo".
Para entender mejor la filosofía vital y creativa de Lapido, que en otro tiempo y en otro lugar sería una figura indiscutible de la música en español, conviene escuchar la pieza "No digas que no te avisé". A saber: "Querrán venderte falsos mapas de caminos al Edén, recetas de esperanza caducadas. Te dejarán que grites para que pierdas la voz, que pidas imposibles y que recojas las migajas. Te harán creer que así es la vida. Que firmes de por vida un contrato que te obligue a obedecer. Con calles sin salida te dejarán soñar, y con un par de aspirinas curarán tu desencanto".

Abril 08, Cultura (Diario de Cádiz)

sábado, 19 de abril de 2008

Llanto en la Calle E


Murió demasiado pronto. Llora la calle E. Bruce ha suspendido sus dos próximos conciertos, pero en julio actuará en España. Danny Federici no volverá, maldita sea, por mor de un cáncer de piel, contra el que luchó durante tres años. Pero siguió tocando, siguió girando con el Boss. El teclista y acordeonista del grupo por antonomasia del rocanrol permaneció cuarenta años junto a su hermano de sangre, salvo en varios pasajes de la década de los noventa. Springsteen no sería el mismo sin Federici, Clemons, Tallent, Bittan, Weinberg, Van Zandt y Lofgren, los héroes de New Jersey.
Federici dejó su impronta en los primeros pasos de Bruce, cuando el rock aún parecía salvaje e inocente, los chavales nacían para correr en la oscuridad del borde de la ciudad y echaban un pulso al destino en la carretera del trueno. Cincuenta y ocho años tenía Danny. Tras su muerte, Bruce ha definido a su amigo como "el teclista más fluido, maravilloso y natural músico". Ya en el cielo, Danny toca en la banda de Richard Manuel, que también se fue demasiado pronto.

jueves, 17 de abril de 2008

Pasotes históricos



Sociólogos y antropólogos, los psiquiatras de masas de este siglo, tienen trabajito acumulao. Las ínfulas infundadas, el delirio de grandeza, la falta de autocrítica, la huida hacia adelante, la amnesia colectiva, las leyes del mínimo esfuerzo, la leche en vinagre y la biblia en fascículos, parecen las piedras angulares de la tontería en lo alto que soportan los mortales del planeta, incluidas las aves capaces y capataces. Vigilando de cerca el lenguaje que retrata al personal, sorprende la cantidad de veces que pasamos a la historia, cada día, cada tarde, a cada paso atrás que damos a traición. No va a haber páginas suficientes, ni encuadernadores, ni licenciados en histeria, para encajar la multitud de veces que el ser humano de hoy bate sus propias marcas, pasa a la historia o marca con letras de fuego la pamplina más grande del mundo. Eso, eso, primero hay que calibrar la idiotez más grande del mundo, quizá el culto al libro de los récords tuviera parte de culpa antes de la llegada del internéssss, hoy ya está tó mezclao, tó cubicao, la gente traspasa los lindes de lo razonable a cada instante. La gente pasa a la historia por millones de causas, casi todas ellas estúpidas o al menos no tan trascendentales como se espera de personas tan cultas y preparadas como las que habitan el mundo, qué risa, pitonisa. Ni que decir tiene que los "pasotes" históricos más frecuentes y subrayados en estos tiempos son los deportivos, los equipos de fútbol pasan a la histeria cada semana, sea cual sea la estadística. Con decir, a modo de ejemplo, que un mandamás de El Puerto, que ya pasó a la historia, intentó nombrar hijo predilecto de la ciudad a un futbolista que falló el penalti decisivo en el Mundial de Corea, Joaquín, sí, el simpático Joaquín. Menos mal que se echaron atrás de tamaño ridículo. Designaron al pobre Joaquín rey mago, con tal de pasar a los anales, con perdón, y santas pascuas. Ojo también a los afeitabombillas, los cuadrantes de círculos, las estrellas de cartón piedra, los cantantes mudos, las estatuas de viento, tol mundo mundial pasando a la historia, que es gerundio. Debe ser una virtud moderna, cuando en realidad, de toda la vida, la mayor parte de la gente que ha pasado a la historia ha sido por matar a sus semejantes o por otro tipo de tropelías. Hitler pasó a la historia, Chiquito de la Calzada también, por diferentes motivos, obvio. No hay color. Chiquito forever. Hoy, los alcaldes ladrones, sus concejales de urbanismo distraídos, los inventores de peinados estrafalarios, las mujeres que logran lo evidente, el hombre que no entiende lo que ocurre y los niños eléctricos, que cuando se enteren de la realidad sacarán la recortá, ratatatatá, todos pasan a la historia. Qué enfermedad. Será que la vida ha perdido emoción o algo, será que no tenemos bastante con tener más que ser y ansiamos acumular honores mentirosos y supuestos hitos modernos. La histeria nos juzgará, dicen otros carajotes. Hay mil maneras de pasar a la historia, todas ellas con diverso significado. Así que mejor, piensan algunos, pasar desapercibidos. Por si acaso. O quizá tampoco, porque vendría el tontaina de turno para remarcar que el tipo que mejor pasa desapercibido del mundo ha pasado a la historia por ser el más rápido en atravesar el laberinto de espejos de la feria de vanidades. Obladí, obladá.

miércoles, 16 de abril de 2008

Jugando con fuego (y amor propio)


El Beckenbauer de la Bahía templa el juego y sale en defensa de la alegría de jugar con fuego, "dándolas todas, como siempre ha hecho Raúl Procopio, en el campo y como técnico". Carmelo Navarro sabe de lo que habla, no en vano saboreó las mieles de Primera, protagonizó los milagros más sonados del Submarino y sufrió en sus carnes la caída en desgracia al Pozo de las lamentaciones. El legendario futbolista portuense coincidió con Calderón y Raúl en las glorias y miserias del club, entre finales de los ochenta y principios de los noventa, así que bien podría firmar un tratado acerca del cambio de humor de la afición, lo que ahora llaman, sin pudor alguno, la "indiosincracia" gadita, una mezcla de sioux y fútbolcracia, la esquizo-religión amarilla, y también tendría licencia para relatar el azaroso "yesterday" y retratar a los personajes que se han comido el marrón de este año. Ahora que el Cádiz viaja al frío, al estadio numantino, no estaría de más aparcar las maledicencias que merecen los pajaritos que han dejado al Submarino en tal situación de ansiedad máxima, que ha encontrado algo de alivio tras el agónico triunfo ante el Albacete. Carmelo descuelga el teléfono con una pregunta: "¿Quillo, qué, qué te pareció el Cádiz de Rául?" Triste por la marcha de Calderón, pero contento por el debut de Procopio, Carmelo se debate entre la realidad y la ilusión. Y defiende, con su habitual clase, "a la gente como Rául, con hambre de fútbol, gente que siente los colores y lo transmite a los suyos". Y elogia "la valentía de Muñoz, pues lo fácil era colocar a un entrenador con nombre. No todo lo da el dinero".
"La ley del fútbol tiene estas cosas", arguye Carmelo con respecto a su amigo Calderón. "Pero me llena de satisfacción ver a otro ex compañero, y muy buena persona como es Raúl, labrarse el porvenir con ganas de trabajar y las mismas condiciones que atesoraba cuando era jugador y compartía tardes de fútbol conmigo. Una gran alegría me ha dado la victoria del domingo, me ha hecho recordar los viejos tiempos", cuando el Submarino realizó la mejor temporada de su historia, bajo las órdenes de Espárrago; cuando salvó el cuello en las promociones ante Málaga y Figueras, con Blanco de prestidigitador, o en el desgraciado bienio, descenso a los infiernos del tirón y la supervivencia del club a pique de un repique.
"Raúl daba patás a tó lo que se meneaba", bromea Carmelo. "Tenía un pecho de lata, hubiera hecho un gran papel en las películas de romanos. Jugaba a la pelota igual que el Cádiz el otro día, o del mismo modo que respondía la otra noche en la tele, con frases nerviosas, deprisa, con arte y el carácter que ha sabido imprimir al equipo del tirón. En el campo, Raúl era un bicho, un profesional de los pies a la cabeza".
Días atrás, Carmelo comentaba con Juan José y Pepe Mejías, fíjese el pedazo de trío de ases que unió el destino en la peña Paco Alba de la Cuesta de las Calesas, metafórica cuesta de sube y baja, que "Calderón tenía una gran ilusión por llevar al equipo a buen término, pero tuvo que bailar con la más fea. En otras circunstancias seguro que hubiera salido adelante, pero Antonio no pudo proponer su plantilla, no estuvo en condiciones de planificar la temporada, se encontró con la patata caliente. Y sin embargo, Raúl, en un partido ha logrado cautivar e ilusionar a la afición. Claro que, cuidado, se tuvo un poco de fortuna, si Contreras no hubiera estado inmenso en sus intervenciones quizá estaríamos hablando de otra cosa. Pero se ha visto otro equipo".
Mientras la canallesca se encanalla, acaso divivida por protagonismos, intereses, amiguismos, rencores, vanidades y fullerías diversas, el pionero entre los comentaristas con categoría, Carmelo Navarro, ironiza sobre la cantidad de futbolistas, técnicos y profesionales del fútbol que trabajan hoy en los medios de comunicación, incluyendo a figuras del banquillo y del campo en tiempos cercanos. "Nos creemos que sabemos mucho de fútbol, yo a veces alucino con lo que escucho. El balón dicta sentencia y prueba que el fútbol no es una ciencia". Salió un pareado bien jugado, Carmelo, que sabía sacar la pelota jugada, con la frente alta y las espaldas cubiertas, aprovecha para preguntar en voz alta "por qué no podría quedarse Raúl el año que viene". La contestación se halla también en el aire, en el viento, en el río de la Plata ...
"Estamos ya un poco hartos de escuchar que ésto sólo lo arregla un entrenador de fuera, pero hoy la hora buena es de Raúl, la suerte de Rául es la suerte del Cádiz". Y la de todos, y la de Muñoz, que vaya tela el añito que está dando, si es que no termina vendiendo sus propios anhelos o continúa jugando con fuego. Y la suerte de Paz, don Abraham, que estará ahora acordándose de un tal Jaime, centrocampista brasileño del Leixoes, antepenúltimo de la Liga portuguesa, que ha abandonado el club por la puerta de atrás tras fallar un penalti a lo Panenka en el último minuto, ante el Belenenses, frustrando el posible empate. Casi lo linchan. Claro que lo suyo tuvo más delito, pues media hora antes un compañero había marrado otra pena máxima. De la pena a la alegría, al alivio amarillo, la testiculina y el tembleque en cuarentena. En contramano, el Cádiz supera los cuarenta y no cae en depresión, todo lo contrario, ve el cielo abierto. Carmelo, no obstante, reclama prudencia.
"El equipo ya ofrece otras sensaciones, lo da todo en el campo, el futbolista siempre sale a hacerlo bien, pero el fútbol no es matemático. Recordemos la historia más bonita del Cádiz, estuvimos a un paso del Pozo y salvamos el tipo ganando cuatro partidos seguidos por uno a cero. Hoy hay que pensar en los nueve partidos que restan, veintisiete puntos. No hay que dormirse, el Cádiz no debe tener problemas jugando así, pero fíjate el Zaragoza, con la plantilla que posee, las fatiguitas que va a pasar. El fútbol es así. Así de maravilloso, así de cruel. Como el pretérito imperfecto y el futuro por venir. Averías y redenciones, como el último disco del gran Quique González. El Submarino vive para contarlo.

Abril 08, Submarino Amarillo, Deportes (Diario de Cádiz)

martes, 15 de abril de 2008

FL de Fernando Lobo


Fernando Lobo descubrió la poesía merced a Paco Ibáñez y a los discos de Serrat y Silvio Rodríguez que ponía su madre. Luego imaginó las ricas imágenes de Pablo Guerrero y su incansable mente puso música invisible a Lorca, Benedetti, Galeano y a su poeta vivo favorito, Carlos Edmundo de Ory. Cantautor de cultura audiovisual heterogénea, músico ecléctico, artista de largo recorrido, licenciado en Historia, veintiocho años cumplidos con ironía: "Cogí una depresión en mi cumpleaños, pues ya no podré componer Little Wing de Jimi Hendrix". Alude así a la maldición rockera de los veintisiete tacos. La generación de los veintisiete. Curiosamente, Fernando Lobo conoció uno de sus grupos favoritos, los todavía revolucionarios Smash, gracias a un libro de Luis Clemente. "Fue en Quorum, vi a un loco con un pedazo de sitar y me quedé prendado". Se refiere al gran músico sevillano Gualberto, claro, y lanza un guiño al desaparecido Julio Matito en forma de dicatoria en su disco "Vengo", un álbum autoeditado que refleja las inquietudes del autor: buenas letras, rock, folk, jazz, blues, boleros. "Mis canciones no se parecen. Hago lo que me gustaría oír".
Hoy, con motivo de la Feria del Libro de Jerez, la música de Fernando Lobo seguirá a la palabra. El cantautor gaditano actuará en la sala Compañía a las nueve de la noche. Un par de horas antes, la literatura y el rock argumentarán el debate que entablarán dos músicos de categoría, José Ignacio Lapido y Pepe Roca, y en crítico musical, Luis Clemente: líderes de 091 y Alameda y el autor de numerosos títulos sobre rock andaluz. Lapido, uno de los escritores musicales más inspirados de este rincón de la Pîel de Toro, trae bajo el brazo nuevo disco y se halla a punto de emprender una nueva gira. La mesa redonda tendrá lugar en el Cabildo Viejo.
Impregnado de numerosos hitos de la cultura de masas, y pese a su juventud, Fernando Lobo se sorprendió a sí mismo, siendo aún un imberbe, luciendo tupé de Elvis, canturreando las piezas melódicas de los Beach Boys mientras sus colegas rompían flequillos jevis al aire. Fernando reinventó a los Beatles con los discos azul y rojo, se adentró en los entresijos del festival de Woodstock, viajó con la mente, y luego físicamente, a la América profunda, y a Nicaragua, se nutrió de la historia del rock escrita por Salvador, y plasmada en dos enormes volúmenes, y comprobó, también entre bromas y veras, que "está científicamente comprobado que la música no ha dado nada más desde el año 75", eslogan acuñado por Homer Simpson que suele emplear Fernando junto a su hermano Ignacio, con quien comparte una actividad paralela, el Duo Deno Friki Show, a punto de editar maqueta surrealista.
Huyendo del tópico, Lobo sabe que ya no cuadran las frases hechas, que los cantautores ya no se asocian a "cosas casposas o a músicas limitadas con el mensaje por delante". Fernando disfruta de cantautores sin etiquetas como Neil Young o Javier Ruibal, por citar dos ejemplos equidistantes. "A todo el mundo le digo lo mismo: ve a ver a Ruibal, te cambiará la vida". Y además de verdad. La simbiosis exquisita de sones y letras por antonomasia. La música de Fernando contiene algunos de los elementos sugeridos y muchos más, y la literatura del rock se escribe a diario. Lapido, que hoy hablará de su relación con las letras, se antoja uno de los letristas más brillantes del panorama actual hispano. En otro tiempo y en otro lugar, sería una leyenda viva del rock en español. Corren tiempos chungos para la lírica. Fernando Lobo es consiciente de ello, por eso ni siquiera intentó editar su disco a través de un sello oficial; lo hizo por su cuenta y riesgo porque "la industria es un mundo muy lejano para mí. Hay mucho público, muchos artistas de categoría, pero las discográficas no lo ven". Amén de que vertiginosa evolución del soporte fonográfico ha modificado incluso la conjugación de verbos. Ya no se compran discos; se bajan.

Abril 08, Cultura (Diario de Cádiz)

lunes, 14 de abril de 2008

Escarabajos de Cádiz


El CSIC ha descubierto el escarabajo de pata negra, como titulaba el Diario, una especie de coleópteros que arrastra, entierra y consume bellotas de alcornoques, encinas y robles. Campan por sus respetos, en busca de las cinco jotas de la naturaleza, en el parque natural de los Alcornocales, Cádiz, la tierra de la flamante ministra más joven, Bibiana Aído. Músicas del mañana y de yesterday se hablan con la comidilla de estos días en Cádiz, no hablo de la comidilla de los escarabajos belloteros, sino de lo que se habla, se habla de mujeres. Teófila ya barrunta el "Mujer contra mujer" de Mecano, se anuncian emociones fuertes de aquí a 2013, por lo menos. Bibiana canturrea "La puerta de Alcalá", de Víctor y Ana. Alcalá de los Gazules exporta al mundo políticos de pata negra, periodistas de raza, corazones partíos, recuerdos de Alfonso Perales ...
Los escarabajos trillizos causaron sensación en el concurso del 65 y se lanzaron al estrellato, de ahí hasta los años setenta, bajo el tipo de Los Beatles de Cádiz, que conquistaron el mundo. Enrique Villegas, su autor e impulsor, cuenta que el grupo estuvo a punto de tocar de telonero de los auténticos Beatles de Liverpool. Un reciente libro en torno a los vínculos del célebre conjunto con este país, Los Beatles Made in Spain, apunta que Villegas se reunió con el mismísimo Brian Epstein, pero en realidad lo hizo con un colaborador suyo, acaso el segundo de a bordo. Según dijo a este plumilla hace un par de años, cuando se cumplieron cuatro décadas de los Beatles de Cádiz, la reunión se frustró porque el enviado con quien mantuvo el encuentro se mató en un accidente de avión. Villegas no recuerda el nombre del ejecutivo, pero lamenta el mal fario. Aquello pudo haber sido glorioso, el inglés presenció una actuación de los gaditanos, se quedó alucinao y prometió negociar un contrato. En fin. La leyenda de los Beatles de Cádiz nunca morirá.

domingo, 13 de abril de 2008

Mujeres de banderola


En nombre de la dignidad, la fraternidad, la igualdad y el dinerito contante y sonante hablan hoy con desparpajo los representantes de la nada. El show de Cádiz debe continuar. Ahora tocan las banderolas, la mesa donde la Pepa pegó el firmazo, el liazo de las faldas y los semáforos machistas, el lenguaje inequívocamente insultante y la anestesia. Todo lleva nombre de mujer, y de pronto el país se entera antes que el Rey de que Zapatero ha nombrado ministra a una gaditana de Alcalá. Bibiana se ha ido ya, qué manera de subir peldaños, tiemblan los grandes satirones, Bibiana la ministra de Igualdad, equis en la quiniela, discriminación positiva. Y para más inri, una mujer, embarazada y ministra de Defensa. Se imponen las morenas arrepentidas, se cortan los hombres a la hora de opinar, no vaya a ser políticamente incorrecto, aunque en los foros de la madrugada, desde la oscuridad del anonimato, agreden verbalmente a las mujeres o se cachondean virtualmente de los gachós. Lo dicho, equis en la quiniela. Cádiz, en femenino plural: la Pepa, la Teo, la Bibiana ...
Hincan banderolas en los costados ensangrentados del patrimonio histérico, Cádiz vive anestesiado por la cartelería, la propaganda pura y dura, Cádiz punto es, hemos conseguido el fin del mundo, 2012 será del copón, Delphi no se cierra, qué va, la Aduana se cae, ay, que se cae, y los gaditanos miman su patrimonio con esmero, aro, aro. Como escribió Juan Carlos Aragón, Cádiz no es patrimonio de la humanidad, es patrimonio de los gaditanos, y las gaditanas están hasta el moño de la traicionera humedad, y un voltio por el Cádiz de las Cortes demuestra que otros, los vasallos de doña Teo, son peores, en algunos casos, que los prebostes que hincan eslóganes en el corazón de la ciudad. Observen los carteles fluorescentes que anuncian las ofertas de papeo de ciertos bares de postín, papeles naranjas, verdes o amarillos de tamaño familiar pegados sin conmiseración en las paredes del local, y las paredes de la ciudad son también patrimonio de los gaditanos, además de las mesas, las sillas, la playa, el pirulí, el viento, los castillos y el pasado. Clavan con chinchetas la publicidad, el mal gusto se apodera de la escena y todo Cádiz es un spot. Stop. Desde el vendedor de lotería que promociona el trece, el 513, y en primera persona de Cádiz confiesa que "como me toque va a trabajar mi suegra", no sé si lo multarán por machismo leninismo, hasta las enredaderas que crecen en los descoloridos y mohosos muros de madera al final del soterramiento. Trepan las enredaderas mejor que algunas personas cuyo ángel las visita cada tarde del cielo celeste.
Mientras los moradores de las esquinas del poder se disputan ahora la propiedad intelectual de la mesa de 2012, gran forma de dar caoba al personal y de entretener el tiempo hasta que no haya tiempo material para reaccionar y entonces todos se arrojen los trastos a la cabeza y la gente se distraiga de nuevo con las cuitas de la ciudad de la libertad condicional, suenan violines y trompetas. Y nombres propios. La Pepa, la Teo, la Bibiana, y se puso en boga atribular a los hombres con desconfianzas mutuas. La pifian, en parte, quienes atribuyen la problemática de género al simple nombre de pila empleado para dar cercanía o sintetizar o vaya usted a saber. Soraya, Teófila, la Pepa. Pero no a todos los hombres se les llama por su apellido, ahí está Pepeblás, ahí están todos los diminutivos gaditanos, ahí está el genoma gaditano para llevar la contraria. Algo hay, siempre hay algo de trasfondo en Cádiz, miren si no el asunto de faldas de la enfermería local. Presumiblemente, los abnegados sindicalistas y la tropa de junto pondrán el grito en el cielo, en breve, por la labor y las hechuras de las azafatas: las azafatas de vuelo, las azafatas de congresos, las niñas monas que lucen tipazo en el circuito de velocidad pa buscarse la vida, las pibas contratadas para adornar los eventos más punteros de la clase pudiente de la ciudad, las dependientas del centro comercial, los tunos disfrazados de gaiteros, las patinadoras del supermercado, la ciudad que se viste por los pantalones. Y hasta los semáforos machistas, pronto pedirán que la figurita de colores sea ahora una mujer, ahora un hombre, para que la igualdad sea intermitente. Por no hablar de los don ticos, esos centros culturales donde los hombres relajan el cuerpo y la mente, en plena trata de blancas y trata de negras, ahí no entra la autoridad a mirar la longitud de las faldas. Eso sí, en medio de la vorágine, y sin cortarse un pelo, las mujeres que se encuentran al frente de la selección de personal de mujeres para una empresa de mujeres siguen preguntando a las mujeres si están casadas, preñadas o en situación de traer al mundo más mujeres a las que pagar menos que a otras mujeres, en este mundo de hombres asilvestrados. Luego reconocen las mujeres que no han podido hacer más por las mismas mujeres. Y la gran paradoja: Diputación y Junta, las grandes defensoras del pantalón, promocionan en internet las ofertas de empleo del lugar donde se libra la batalla de las faldas. Una cosa es el simbolismo y otra el parné. Mafalda en Cádiz fliparía en colores. Y Sabina entonaría su rumbita de las faldas cortas y las lenguas largas. Y a veces no se distingue bien entre Carnaval y realidad, el rollazo mediático y la igualdad verdadera, ¿verdad?
Hay quienes aconsejan a la juventud, sea mujer u hombre, que no se meta en problemas si quiere prosperar, que haga méritos sin escrúpulos, que olvide su presente, y mucho más su pasado inconfesable, si algo pudiera entorpecer su ascensión a los cielos de la vanidad. Años atrás, cuando el escritor Pérez Reverte ejercía de jefe de prensa ministerial, en un alto como reportero, un gran debate de dirigentes juveniles besó al sistema sin decoro. Los contertulios recibieron la consigna clara de los polítiquillos: "Si quieres prospera, no te metas en problemas". Algunos prosperaron una hartá.

Abril 08, Crónicas Urbanas (Diario de Cádiz)

sábado, 12 de abril de 2008

Bancos

Antes, la gente quedaba en las plazoletas, que eran espacios públicos con bancos, columpios y aire libre. Las plazoletas improvisadas por el desarrollismo a flor de piel, que por entonces no imaginaba las cotas a las que íbamos a llegar, se llamaban explanadas. Nadie medía sus deseos en metros cuadrados, ni embarcaba la pelota así por las buenas. El dueño de la pelota ejercía de capitán. Y cuando alguien exclamaba: ¡Agua!, no quedaba ni Dios. Dios mediante, ese lentísimo Ayuntamiento promoverá la reforma del parque de La Victoria. Lo suyo sería, de primeras, cambiarle de nombre, ponerle El Empate, si acaso, o dejar el resultado abierto. En estos tiempos de blanco y negro, tuyo o mío, los tuyos por si acaso, no conviene decantarse por bando alguno. Antes, los chavales quedaban en las plazas, roneaban alrededor de una peonza sentimental, respiraban el aroma puro de la amistad, descubrían los enigmas de la humanidad y golfeaban un poco. La plaza del Castillo, por ejemplo, todavía no se había transformado en pista de patinaje, tenía pocos bancos pero bien alineados, arriba vivía el poeta y cuando las cosas se ponían decibélicas llegaban los guardias y pa la casa. Hoy la gente queda en el messenger. Y habla con k, suelta monosílabos y jugar se conjuga con la play, y plaza con station. Tate quieto.
El Puerto, como otras tantas ciudades, se desperdigó, ya se ven hasta niños dispersos. Aún quedan zonas verdes, aunque sigan arrinconando la arboleda perdida, asfixiá perdida. Los domingos, sin ir más lejos, se disputan amistosos partidos de fútbol latinoamericanos en el parque del Vino Fino, que parecía de adorno. Como La Victoria, el parque maldito por antonomasia, en franco desuso desde hace décadas. Las cuentas no cuadran. En Andalucía, a este paso, habrá más entidades financieras que bancos. Y claro, en plena crisis del columpio asesino ya surgen voces reclamando moderación salarial, qué risa, y pronto saldrá la palabra mágica, flexibilidad, somos de plastilina. Bajarnos los humos. Eso quiere el Banco Central Europeo, ubicado en plena plaza del parné mentiroso. Siempre lo mismo. La vida se asemeja cada vez más al Monopoly. ¡Al ladrón!

El alambique, El Puerto (Diario de Cádiz)

viernes, 11 de abril de 2008

"Muncha" amargura

Mucha amargura. Amargura de Múnich. Las penas siempre vienen de Múnich. Le partieron la jeta al Getafe del modo más cruel, como en el 74, once años en mi haber, fue el mismo Bayern, el de Múnich, el que hirió de muerte a mi Atleti, gol de Schwarczenbeck desde el quinto pino, minuto 120 de mi infancia. Ese día lloré como un hombre, me estremezco cada vez que repiten el gol, igual que me ocurre ya con el pobre Getafe. No hay derecho. Ese día, como esta noche, la pelota nos cambió el humor y la vida, qué exageración. Sendas gestas interruptus pertenecen al almacén de desdichas, en la categoría de grandes putadas, pero también quedan grabadas en el corazón, en el rincón de los palos del orgullo y la dignidad, y en el caso del Getafe, un ejemplo de superación y de trabajo en equipo, de talento y generosidad, con su punto de humildad y sangre loca. Como decía el gran Di Stéfano, los goles no se merecen. Pero la suerte no reparte a menudo las cartas justas.Leo en la Bbc Mundo que "un sorprendente Getafe fue eliminado en el último suspiro en uno de los encuentros más dramáticos de la historia de la copa de la Uefa". Qué coraje. Como colchonero irreductible, conozco el sabor de la derrota, así que brindo con agua del desconsuelo por los perdedores de hoy y de mañana, por el fútbol de ataque, por los buenos defensas y por la soledad del portero. Los rojiblancos siempre nos ponemos en lo peor, por si ganamos y hay doble alegría, pero cuando juega un equipo amigo creemos que el mal fario sólo se vincula al Atleti, o parecemos gafes, una de dos. Dos "para colmo": a partir de esa noche se dilucidan las finales por penaltis, sistema inventado por un gaditano y puesto en práctica en el Trofeo Carranza; y los jugadores alemanes recibieron la copa y la pasearon por el césped uniformados con la camisola del Atleti. Pa llorar. Y reírse de uno mismo. Hay cosas peores, sin ir más lejos hoy un nota muy importante ha advertido que los ricos no podrán ayudar a los pobres y que aumentará la pobreza en el mundo. ¿No me diga?