sábado, 31 de julio de 2010

Buika, alegrías de África, dolores de Cádiz

"Si tú me dices ven, lo dejo casi todo; si tú me dices ven, lo dejo todo menos mi casa, mis sueños, mi perro. Ya te lo dije: ven tú. Llevo años esperando que me digas algo". Y nada. Concha Buika cierra la noche desatada, el frío público, que acaso sienta la misma extraña sensación que generó la plaza de la Catedral cuando se estrenó como escenario veraniego, se viene arriba. Al compás de un bolero afroamericano arrebatador, vecinos de junto improvisan una coreografía, ladra el perro de los Martínez, alguien reclama "Mi niña Lola" y ella la borda a capella. "¡Ole tu coño moreno!", suelta una mujer desde las alturas. Fino humor gaditano. La Buika brinda de nuevo, nadie sabe que le habrán puesto al Bezoya. "Me siento de Andalucía", remarca la "pecadora", que lanza un mensaje al cosmos "pa que la gente se sienta de aquí", y da "gracias al aire de Cádiz". Cuidado con el aire, que salta. Libre como el aire, Buika abre los Conciertos para la Libertad . Media entrada. Calor pegajoso o brisa fresca. Otra prueba para el Doce. Castillo asegura que el Pemán estará para el Doce, y la plaza de España será la próxima plaza para la libertad. La del Falla suena bien, cómo no, "en la penumbra de esta nopche divina". El trío de la Buika exhibe su poderío cubano y jazzístico. Concha regala su peculiar quejío, colma los silencios y las ausencias, acuña alegrías de África y pesares de Cádiz. Un canto desesperado, un tango de retorno con la frente marchita, el fraseo único de la artista. "La primera vez que me enamoré de una mujer fue en Andalucía", se sincera.En plena pugna contra el olvido, "Se me hizo fácil" y "Mundo raro", tributo a Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez sin mencionarlos. El recordado Enrique Urquijo, otro genio que necesitaba problemas para vivir y para escribir, cantó sendas pieza s con más sencillez, menos desmesura. La Buika quizá retuerza el dolor en crudo, de aquella manera, y sea demasiado excesiva, valga la redundancia. Pero a la postre convence a los escépticos, pura pasión, acomodadoras del Falla en libertad condicional, público de toda clase, bastante gañote vil. Concha se confiesa flamenca, con respeto, y pone de manifiesto que "en Cuba y en África nos parece una música cojonuda. La tierra del flamenco es tierra santa". E invoca al santo del aire y al santo del agua con su voz instrumental que guarda ecos de campos de algodón, esclavos negros, Janis Joplin, James Brown, Charlie Parker, riffs de John Coltrane y trompetazos de Miles Davis. Free jazz en la garganta. Concha hace fotos, bebe Bezoya aliñado y maravilla con las simples cosas. Huele más a mar salada que a pizza italiana, la cantante convida a morir de amor, ladra el mismo perro, la Buika se confiesa insumisa a las dictaduras de compases, "las notas no reconocen fronteras", y clava la cruz del olvido en el corazón de los presentes. El amor duele, tome nolotil. Concha ironiza con "Jodida pero contenta" y juega traviesa en la frontera del pastiche y lo sublime.Tiene valor esta chica, y una voz multicolor que tal vez tenga la misma edad que Cádiz, tres mil y pico. Por lo menos.
La foto es de Jesús Marín
Diario de Cádiz

2 comentarios:

Alvaro A dijo...

Preciosa la crónica del concierto de Concha Buika en Cádiz. Un saludo http://www.buikafans.blogspot.com

Enrique Alcina Echeverría dijo...

muchas gracias, Álvaro