viernes, 11 de diciembre de 2009

Berrogüetto, innovadores de la música tradicional gallega

Gallegos del mundo mundial, expertos en combinar el folklore de su tierra y la experimentación, nominados a los premios Grammy en 2002 y conocedores de los escenarios europeos y americanos más selectos, los miembros de Berrogüetto recalan en Cádiz dispuestos a causar sensación. La banda toca hoy en la gaditana sala Woodstock y mañana en The Fox de San Fernando, con motivo de la gira Artistas en Ruta.
El peculiar septeto viene innovando desde su primer disco, Navicularia, que se interpretó como una gran revolución en el seno de la música gallega por su estilo rompedor, una hermosa mezcla de melodías tradicionales y armonizaciones modales y contrapuntos. Formado en los años noventa, sus componentes provenían de Matto Congrio, el combo donde dio sus primeros pasos Carlos Nçuñez.
Los músicos emplean en escena instrumentos tan diversos como la zanfona, la gaita, el saxo soprano, teclados, guitarras, mandolina y arpa, acordeón, percusión, violines y el bouzouki. Subversión musical versus rutina. Folk moderno para mentes abiertas.
El próximo año se editará el nuevo disco de Berrogüetto, que llevará el título de Kosmogonias. Por primera vez, la banda editará un álbum con voz masculina, la de Xabier Díaz.

Diciembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 8 de diciembre de 2009

Quique González abre su gira en Sevilla (Armas Preciosas)

Tiembla la luz. El pelo más corto, bigote a lo Rick Danko, nuevos fichajes y la sala Q, a reventar, Quique González abre en Sevilla su nueva gira. Presenta armas más preciosas que precisas, octavo disco, Daiquiri Blues, y se muestra excitado y nervioso tras nueve meses de parón en directo y un fructífero viaje a Nashville, de ahí que el artista regrese con más veras al country de su peculiar estilo de cantautor eléctrico agridulce y canalla. Vaquero de medianoche abandona el piano por una vez y se sitúa al frente de la escena, parece que se encuentra en vena, arremete con su flamante álbum, que desgrana casi completo, a riesgo de importunar a los fans ya veteranos que ha captado en diez años de carrera. Nada de eso. Quique, que se confiesa emocionado, estrena las piezas como si fueran clásicos de toda la vida, de hecho él mismo y sus nuevos temas amenazan con convertirse en clásicos, como reza la letra de "Hasta que todo encaje". La banda aún necesita rodaje, pero promete. Quique no necesita ni diez minutos para activar al personal, las voces de ellas al unísono y la envidia cochina de ellos, qué tendrá Quique para encandilar a las mujeres, quizá practique los malabares de timidez y canalleo, mujeres malas y buenos bares. Así que el tipo se confiesa, o hace hablar a los personajes de sus historias. "Necesito un amor que no cueste trabajo para seguir de pie".
Dos por uno, guitarras afiladas, Hammond incandescente, Jacob eterno al bajo, Toni Jurado a la batería, adiós a los aristócratas del barrio, bienvenida a guitarrista y teclista de impresión, todavía impresionados. Imposible comparar con otras formaciones de González, que combina Daiquiri Blues con hielo de anteriores cócteles musicales. No faltan "Kamikaces enamorados", "Pájaros mojados" o la sensacional "De haberlo sabido". Quique se queda solo con su guitarra en una par de ocasiones, "¿qué queréis que haga?", la gente pide sus favoritas, él se deja querer, salta de "Salitre" a "Pequeño rocanrol", de "El campeón" a la celebrada "Miss camiseta mojada", y borda algunas hermosas composiciones nuevas como "La luna debajo del brazo", la irónica "Su día libre", "Anoche estuvo aquí" o "Lo voy a derribar". Y advierte: "Riesgo y altura si vuelves a confiar en mí". Volcado en el presente, jaleado por el público, asombrado porque ellas se saben de memoria hasta el nuevo disco, Quique reconvierte al country algunos clásicos de su repertorio, con resultado acaso desigual, y ofrece una velada apasionada, la primera de la extensa gira que le espera, que él mismo y sus admiradores emplean para dar nueva vida a los temas de ayer y de hoy. El imperfecto y bello concierto arranca numerosos bises, la banda se despide dos veces, tras un par de horas de música sincera, Quique será el relevo, la leyenda, clásico del futuro, si no representa ya los valores que le gente presiente, a medio camino entre los trovadores y los rockeros de este rincón del mundo. "Yo también os quiero mucho".

Diciembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Ocho metáforas de luz (nuevo disco de Cai)


"¿Lo estoy dejando demasiado brillante?" Mario G. Alberni pregunta a Fopi y al Niño, los miembros de Cai que acuden a la cuadratura del círculo final. Cai ya tiene nuevo disco, el primero en casi tres décadas. Ocho temas. "Donde lo dejamos lo hemos tomado", sugieren los músicos mientras parpadea la mesa de sonido. Cae la tarde en el estudio del prestigioso ingeniero de sonido. Mario explica que "el brillo nunca molesta; el exceso de brillo sí". Presta sus sentidos a la causa, incluido el sentido común. No lo pensó dos veces cuando la legendaria banda gaditana solicitó su intervención en el proceso de grabación. "Me tiré de cabeza". Ilusionados y volcados en la tarea, inspiración, concentración y paciencia, obraron entre todos el milagro de la música luminosa. Con tres precisas y preciosas letras del cantautor Fernando Lobo y un viejo tema aflamencado de Paco Rosado que Diego Fopiani rescata de la memoria.
En el corazón de las portuenses Dunas de San Antón, pulmón de la Bahía ya casi huérfano de camaleones, el rock de la tierra se niega a caer en vías de extinción. Todo lo contrario. Fopi, el batería, y José Antonio Fernández Mariscal, el fino guitarrista, culminan el disco dos años después de la reaparición del grupo, que mantiene en sus filas a Paco Delgado e incorpora a Ignacio Olivera al bajo y Blas Lago a los teclados. El quinteto ha registrado las nuevas composiciones en "el estudio Avecrem", ironiza Diego. En su casa, alrededor de la inevitable parafernalia tecnológica, que facilita las cosas a los autores de hoy, cayeron un tema tras otro. "Mira, es el único momento de jazz del disco, que rezuma a sonido Cai", indica El Niño. Elogia el tema preparado por Blas pero anuncia también guiños puramente gaditanos. Suenan majestuosos los temas de Rosado, que rescata el quejío de Fopi, y Lobo, respetuoso con los tiempos y los vientos de los veteranos músicos. Caminos de ida y vuelta, añoranza del futuro, dos años de evolución. El quinteto, que a su regreso lo intentó con sección de vientos, vuelve a la esencia.
La masterización, una suerte de comparación que Mario maneja con maestría, se desarrolla con pasmosa naturalidad, entre bafles, maderas, cuadros, platos, ordenadores y montañas de cintas y discos. La tarde se presenta tan abstracta como las metáforas mágicas que ofrece el entorno. "Ya tenemos uno", canta Mario. Así hasta el infinito. Mario filtra, sanea, comprime, corta o sugiere. Atrás quedan los tiempos analógicos, cuando los jóvenes Cai se encerraban en estudios madrileños junto a los García Pelayo o se dejaban sonorizar por un tal Antonio Reguera, genio y figura. "Esto es Cai ... pero con treinta años más", matizan Fopi y El Niño a los sones de un tema dedicado a África, ritual de cuerdas de colores, percusiones en su punto, letra de postín y canto a la madre tierra. Fraseos de guitarra sublimes, diálogos de teclas y guitas, pespuntes de categoría, varias capas de sonido. Mario mira a la pantalla para comprenderlo todo. "Escuchando con la vista". Misticismo en las Hijas de Atlas, que aparecen rutilantes en plena charla de estrellas y conexión interplanetaria. El Niño entiende de astronomía, el Fopi replica con guasa: "La gastronomía, un rollazo gaditano", deletrea. Conecta el hombre con el universo, gracias al firmamento. Disco de diez para el Diez.
Primero la mecen, luego la llevan a la carrera. Fopi traza símiles cofrades y rockeros a la par que el silencio analiza cada tema. Recuerdos del mercado del Piojito, que esta vez suenan a Caleta, senderos de gloria, la rosa de los vientos, Cai canta al nuevo día que aún no ha llegado, sombras de los castillitos del misterio gaditano, aires caribeños, bulerías al galope, electrocardiograma vibrante. Los músicos repiten una y otra vez gestos y palabras. Mario calla y aprieta el play de los pasos perdidos, un soplo, tres notas en el sofá. ¡Tres notas musicales en el Youtube! A Mario no se le ocurre otra cosa que rememorar los fastos del cuarteto del 92, el Peña, el Masa y la risa contagiosa, grandes golpes, humor con denominación de origen para estirar los sentidos.
Antes de bañar el disco con unas cervecitas merecidas, Mario entona la teoría de la segunda canción. "¿Cuál es la canción redonda del disco, la que da sentido al disco, el pelotazo por así decirlo?" Fopi y El Niño coinciden del tirón. Dicho y hecho. Mario, desde su experiencia por todos los palos y rincones de la música de la Piel de Toro, enfatiza que el tema elegido, el single de tiempos pretéritos, debe ir en segundo lugar. Regla no escrita que proviene de los elepés, cuando la primera canción del vinilo sucumbía a la erosión del tiempo y los últimos tramos sufrían las apreturas de los surcos. Guajira de una tarde mirando a la música interior. Fopi cierra la puerta: "¿Quién dijo miedo?"
Diciembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

domingo, 6 de diciembre de 2009

Dos imanes y un solo de rock espontáneo

Dos imanes y un solo. Leyendas del rock andaluz en improvisada noche portuense a la sombra de Milwaukee. Manuel Imán, Kiko Guerrero y Tito Gil, la banda del repertorio espontáneo, como la bautizó el propio Manolito, cada día más grande. Los músicos rindieron tributo a sus amigos de El Puerto de Santa María, sus impenitentes seguidores que acuden a su llamada desde los tiempos del Camino del Águila. Psicodelia, rock clásico, blues eléctrico, guiños a una época gloriosa, recuerdos del Califato Independiente, con las ganas de un chaval y en plena pugna contra la alopecia. Manuel, siempre excelso, anteanoche más locuaz y cálido, optó por "recobrar el espíritu mágico de El Puerto", cuando Imán reinaba sobre todas las cosas, en el verano eterno de la transición. Manolito dirigió el cotarro de temas envalentonados, lección magistral de rocanrol. Sonaron "Let the good times roll", "Rock me baby", algún tema del dios Jimi Hendrix, piezas agarradas del mismo aire para servirlas al instante y ecos del mundo infinito. Ni que decir tiene que Tito Gil y Kiko Guerrero, pioneros del rock en esta provincia cuando militaron en los jerezanos Los Solos, se mostraron inmensos. Mención aparte para Kiko, magistral a la batería. Entre la dulzura y la fiereza, los tonos oscuros y la luz del día de mañana, el blues negro y el surf blanco, la destreza y la complicidad con la gente. Con estos imanes, hasta Jimi Hendrix sonó pasado por Pink Floyd. Y BB King, que salió vivo del coso portuense de milagro, quién no recuerda su jamacuco, paseó triunfal por la sala con cierto deje andaluz y la efervescencia del momento.

Diciembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

sábado, 5 de diciembre de 2009

Llamando a las olas por su nombre

Entre el pasado y el futuro, en la ciudad del tiempo, nada mejor que el presente. En lugar de conjugar los verbos críticos de temporada, como cerrar o despedir, el arquitecto Pepe Ángel González abre Cádiz de par en par. Y no sólo comprende, sino que emprende, pone en marcha, no lo deja para mañana, ni recurre al antié. Abre una tienda de disfraces, junto a su inseparable Antonio Rodríguez. "Somos jóvenes empresarios de más de sesenta años", bromea del tirón. Valientes, arrojados, "con dos" razones y un plan de viabilidad. "Defendiendo la risa", esboza este gaditano de pro, que suele introducirse en todos los fregaos. "Ofreciendo alegría", que es gerundio luminoso y amistoso. Por cierto, Pepe Ángel, que tiene más amigos por la calle que en el facebook, que ya es decir, se siente extraño en Madrid, cuando acude al teatro o al cine, porque no se encuentra a nadie por el camino. "Parezco invisible, nadie me mira, nadie me saluda". Nada que ver con setirse invisible a los ojos de un camarero, situación también muy gaditana en la hostelería, mundo que también conoce Pepe Ángel. Desde su particular mirilla, confiesa que Cádiz tiene su guasa, algo intangible. "El problema quizá sea que nos conocemos todos. Lo vemos venir todo". A Pepe Ángel le han tributado ya homenajes en vida, y con Antonio ha vivido mil aventuras profesionales y personales, entre ellas presentar hasta los espectáculos de drag queens del Pópulo, donde son santo y seña, así que ya no se asusta de ná. "Y he sido el negro en la cabalgata de Reyes, que es algo muy importante en Cádiz", apunta, no sin antes rubricar que él y sus circunstancias se mueven por los ambientes más dispares e increíbles. Hasta en internet, donde pertenece a grupos sociales de lo más variopintas. Y para colmo, lo respetan una barbaridad com arquitecto, pues practica el oficio con destreza y sentido humanístico. "Tengo un equipo fantástico". En resumidas cuentas: "Duermo poco".
Pepe Ángel y Antonio pretenden disfrazar el Doce. "Seguramente será la apoteosis del disfraz, ya pensamos en entrar de lleno en la conmemoración con un muestrario de uniformes de la época". Ni que decir tiene que los ampulosos o zarrapastrosos disfraces del Doce competirán en los próximos meses con otros barruntados. "En el Falla y en las calles habrá desde ya muchos drisfraces del Doce y ... de toro. Nos vamos a hartar de toros. ¿El tornado? Es cierto, queda ya un poco lejos y ha sido superado por los toros de la película. El tornado fue un 'que viene, que viene' y los toros vinieron de verdad". Siete toros, siete.
El Doce se presenta ahora "como un caldo de cultivo muy curioso cuyo contenido se está fraguando, hierve ya la pócima, pero no se sabe si dentro hay arroz, langostinos y demás. Pronto saldrá a la superficie la gran paella, me consta que hay gente trabajando mucho y bien, pero no realizan una labor espectacular que aparezca cada cuarto de hora en la prensa. Al final meteremos la cuchara, ilustra gastronómicamente, y ahí se verá la fiesta ... pero la fiesta será casi lo de menos, porque aquí hay fiestas para dar y regalar. Lo importante es que todo dure hasta el 10010". El futuro por venir en la esquina del pasado.
Hablar de Cádiz y de sus horizontes con Pepe Ángel sugiere colores diversos. "Nos conocen por lo que somos, pero aún no nos conocen por lo que podemos ser. Cádiz es una ciudad muy bien terminada pero nunca acabada", apunta desde su faceta más creativa. Y cita a la Cádiz "envidiable, homogénea, tremendamente cuidada, desde el punto de vista arquitectónico, con mucho control, una ciudad que sabe lo que quiere. Cuando voy por ahí hablando sobre el Plan Urban y me refiero a Cádiz, sólo les digo: 'Vengo a mataros de envidia'. Aquí la restauración es muy agradecida, se construyó gran parte de la ciudad en tiempos de opulencia. Piedra ostionera, maderas nobles, equilibrio. Cádiz está muy bien hecha, trazada a su medida, defendida de los vientos. Lo que pasa es que hay que quererse más", sostiene rotundo. Pepe Ángel considera que el Plan Urban del Pópulo, "ejemplo de gestión para muchos ayuntamientos y que ahora va presumiendo por Hispanoamérica", supone el renacer gaditano, por así decirlo, junto a las nuevas historias viejas descubiertas a través de los yacimientos de la Casa del Obispo o el mismo Teatro Romano. "Bueno, renacer no, porque Cádiz nunca ha sido ceniza, pero ha levantado el vuelo. Si alguien pregunta cómo debe ser un centro comercial, de los que edifican los americanos por medio mundo, sólo hay que fijarse en el casco urbano de Cádiz, un centro comercial abierto por derecho, de nacimiento, que a diferencia de otras partes, está vivo. Muy vivo". Y coleando, de mil maneras, ya sea en virtud de la ciudad sonriente o la ciudad derrotista. "Cuando hablamos de la gente de Cádiz nos referimos a simpáticos, antipáticos, rascas, buena gente o cutres. Pero el derrotista suele decir que aquí no hay donde ir, cuando en realidad no te lo llevan a casa, pero actividades las hay para no caer en la atonía". Y si no, las inventa. Pepe Ángel apenas duerme. Los jóvenes emprendedores no tienen tiempo para pamplinas.
El próximo día 10, en el Pay Pay, el ubicuo y versátil Pepe Ángel presentará un libro muy peculiar, fruto de sus paseos por la playa y su capacidad de observación. González ha clasificado las olas de la orilla del mar por la parte de La Victoria. Ha puesto nombre a las olas de Cádiz, con más lirismo que rigor técnico, claro. Ya las conoce. Sabe sus nombres, "Me encuentro más alegre porque las conozco". Y advierte que las olas de su libro de poemas y fotos no se hallan en otra latitud. "No las busquen en otra parte, son de La Victoria". Pepe Ángel estrenará una nueva editorial sobre libros gaditanos, La Sueca. Celebra sobremanera el éxito de la literatura puramente gaditana. "Hasta hace poco no nos creíamos lo que teníamos, ahora por fin lo valoramos".
Las olas rubias, pequeñitas y graciosas se llaman olas de peine dorado, de acuerdo con su dulzura, su brillo dorado y el efecto que producen al desplegarse con serenidad por la orilla. Puro contacto con el mar. "Lo que observamos es el mar; lo que da y quita, es la mar".
Defendiendo la risa, el nuevo negocio reinventa un lema, aquí nada es imposible, y se propugna como ágil organizador de eventos. "Queremos poner el disfraz en su sitio y, sin olvidar los trajes buenos, promocionar el disfraz de mamarracho, el auténtico atuendo para divertirse por las calles, y no en una fiesta de gala. Hágaselo usted mismo. Coja una cosa de cada baúl, échele imaginación, aprenda a reírse de usted mismo, podemos ayudarle en todo, inclusi si quiere salir de armario empotrado, como sugieren Faemino y Cansado". Pepe Ángel, cual pregonero, propone "jugar otro papel, cambiarse por otro, ahuyentar las cosas malas". "Cádiz pide a gritos un disfraz". Sin tecnologías complicadas. Cuentacuentos y talleres de disfraces para colegios. "Seremos al apoyo de la madre y el alivio de las abuelas", augura, mientras su socio, Antonio Rodríguez, complemento perfecto a la personalidad bohemia de González, desyaca la creatividad del proyecto y anuncia un año temático para el Doce. Habrá tema. Mil razones para disfrazarse.
Diciembre 09, Diario de Cádiz

Nada importante

El importantismo nos invade. Todo es histórico. Lo más. Hay reyes de la baraja, reyes y reinas del pop, los deportistas más laureados, los casos de mayor audiencia, las palabras más altas, los instintos más bajos.
Nada parece importante. Así huimos hacia adelante. Las pequeñas cosas nos salvan la vida en los tiempos muertos. Más o menos. Batiendo records a la contra.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Pioneros de la ruta del toreo

No es la primera vez, y acaso tampoco la última, que un toro con cuernos recorre las calles gaditanas a su libre albedrío. La ruta del toreo no pertenece en exclusiva a Teo, Cameron, Tom y otros concejales del montón, pero en aquella ocasión no se publicaron propagandas a toda plana, ni hubo constancia gráfica del acontecimiento, ni el morlaco dejó tropecientos millones de cartón piedra, ni Cádiz fue bautizada como "ciudad de cine", que es como decir "ciudad de mentirijillas". A decir verdad, el cinco de febrero de 1883 la cosa también quedó en un susto y en el consiguiente cachondeíto, si bien no se chuflearon de nosotros en los telediarios, que se sepa. La Guía Rosetty del año siguiente, consultada por el investigador gaditano Javier Osuna, constata que a las nueve de la mañana del segundo día de Carnaval, sorprendió inopinadamente al vecindario "el paseo triunfal que dio una res gallega de las que se traen al mercado de carnes, cuyo animalito, que era cornialto y de gran tamaño, por vía de broma carnavalesca se permitió la libertad de desmadrarse y dar a correr desaforadamente desde la Puerta del Mar por casi toda la ciudad". Pasen y lean, la historia, tan tragicómica como imperecedera, carece de desperdicio, y deja en pañales a la Fox, con todas sus castas. Hay quien sospecha que los siete toros, siete, aparecerán en la peli de marras escopetados por la calle Barrié, y que nada fue casualidad. Al tiempo.
El toro de 1883 cubrió el siguiente itinerario, según la desternillante crónica: "Duque de la Victoria y San Francisco, Isabel la Católica, algunas calles de San Carlos, Antonio López, Calderón de la Barca, Alameda Apodaca hasta el Carmen, retrocediendo hasta salir por la calle del Puerto, plaza de Mina, Tinte, Rosario, Columela, Horno Quemado, Laurel, Santiago, Villalobos y a su templo, es decir, el Matadero, donde "pagó los sustos causados, que no fueron pocos ni flojos". Las calles se hallaban muy concurridas, claro está, pero no hubo que lamentar desgracias, ni siquiera las gracias sufridas tantos años después. Tampoco hizo falta activar el plan B, ni rastro del plan A, ni exigir medidas de seguridad, ni dar coba al vecindario, ni hacerse foto con el toro, ni activar el dolby sistem. Vaya embolao.
El morlaco, no obstante, en la Alameda "intentó hacer la barba a un barbero ensartándole por los calzones". En otra esquina, "rompió la levita a un carabinero, y a un aficionado al arte de Costillares que quiso ostentar sus disposiciones para la lidia, tratando de cogerle por un cuerno, le tiró un derrote echándole a rodar sin más consecuencias que la de recibir una lección práctica de agrimensura". La virtud de la mesura, un lance desagradable, sin duda, que quedó en pañales si nos atenemos al siguiente relato.
El lance más desgradable, por las funestas consecuencias que pudo haber tenido, ocurrió en la calle Villalobos, donde, llevando tras sí una turba de chicos y grandes que sin cuidarse de sus astas lo perseguía y acosaba sin cesar (ya por entonces había niñatos, angangos y cafres), "tuvo la inoportunidad de presentarse en los momentos críticos en que lo verificaban por la de Cobos la cruz y clero parroquial del Sagrario para acompañar el cadáver de una señora fallecida el día anterior". ¡Cogedlo ahí!
En la angosta calle se hallaban apiñados los ancianos del Hospicio, las hermandades y las bastantes personas que componían el cortejo fúnebre, con lo que gusta en Cádiz un fiambre ... y la carne de toro. La vergüenza ajena y la risa. Las orejas y el rabo.
"El caso, de grave y serio, se convirtió en algunos momentos en cómico, tomando el carácter propio del día, pues a las repetidas voces de "¡ahí viene un toro!", que al pronto se creyeron de broma, sucedió un completo e instantáneo despejo, apresurándose a dejar el campo libre y ponerse a salvo el acompañamiento, los pobres y los bolicheros, arrojando a tierra cirios, faroles y cuanto podía embarazarles en su rápida fuga". ¡Al carajo el muerto! ¡Los muertos quien no! Los clérigos, como era consiguiente, pusieron también pies en polvorosa, quedando en la calle tan sólo el joven que llevaba la cruz, que no se llamaba Tom Cruz, qué va, pero exhibió la serenidad suficiente para resguardarse en un zaguán con ella, sin soltarla por si acaso. Al parecer, el gachó pasó fatiguitas dado el tamaño de la cruz y del acojone, inversamente proporcional a la casapuerta. Sus dotes de actor tal vez superaban las del millonario guaperas abandonado a la cienciología, la secta del mal, digo del mar. Pa que aprendan la Fox y la Loca Academia de Políticos de Ese Lentísimo Ayuntamiento.
"Ido ya el bicho y libres todos del susto mayúsculo, fueron reuniéndose de nuevo y pasado algún rato se logró organizar la suspendida conducción del cadáver a su última morada". Se supone que descansó en paz. Lo mismo que el toro enamorado de la luna, que ofreció un digno babetazo doce años antes de que los hermanos Lumiere inventasen el cine con la única misión de promocionar Cádiz y su Carnaval eterno. Con el séptimo arte de esta ciudad, los toros ya son siete siesos maníos. Y los gaditanos, unos mansos.

Diciembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 1 de diciembre de 2009

Un respeto por la música

Representantes de lo que queda del sector musical español se concentraron en Madrid y entregaron en el Ministerio de Cultura este manifiesto:
"Músicos, autores, compositores, intérpretes, productores, editores, mayoristas, tiendas de discos, distribuidores, managers, promotores de conciertos, Industria auxiliar de infraestructuras para espectáculos (escenarios, escenografías, sonido, iluminación, audiovisuales, transporte, instalaciones efímeras, seguridad, seguros, etc.), técnicos de sonido, montadores. El colectivo de profesionales que hacemos la música estamos orgullosos de nuestro trabajo. ¿Somos unos ingenuos por ello?
Hasta hace poco, además de ganarnos la vida con mayor o menor acierto, se nos reconocía que contribuíamos al enriquecimiento cultural de nuestro país. Constituye un gran privilegio ser partícipe de un proceso por el que millones de personas disfrutan todos los días con la música. Hemos estado presentes en sus vidas desde tiempo inmemorial, ya fuera a través de un disco de pizarra, un vinilo, un casete, un CD, los teléfonos móviles, la radio, un mp3 o las actuaciones en directo.
Somos los que propiciamos esas melodías que se incrustan en nuestros cerebros y corazones. Músicas que enamoran, consuelan, o curan; sonidos que alegran, rememoran, evaden, relajan o estimulan. Sí, nos gusta nuestro trabajo. Y sabemos que nuestro trabajo gusta y es necesario.
Ahora, sin embargo, ya no sentimos tantos motivos de orgullo. Porque se ha extendido una cantinela según la cual nosotros no trabajamos, sino que vivimos de un bien al que la gente tiene derecho a acceder de forma gratuita y con total impunidad.
La realidad está muy lejos de todo eso. Nadie sabe cómo será la industria de la música y el entretenimiento dentro de 10 años, pero seguro que para entonces la música sigue ocupando ese mismo lugar decisivo en nuestras vidas. Por eso mismo nosotros, el colectivo de trabajadores que hace la música, seguimos aportando nuestra mejor imaginación, la mayor energía, el empuje más decidido. Pero lo hacemos solos. O casi. Tenemos a otros colegas que generan obras. Tenemos a nuestro público. Pero ningún apoyo más.
La piratería nos hace daño, desde luego. Mucho daño, aunque parece que sólo nos preocupa a nosotros y a nadie más. Pero la crisis es mayor y más profunda. Los espacios naturales donde nacen el pop y el rock son considerados meros tugurios perseguidos por las Administraciones cuando deberían ser espacios culturales, contando con su ayuda y no con su competencia desleal. La música en directo carece de espacios escénicos adecuados. Parece como si no hubiera motivos para seguir ejerciendo la profesión que mejor conocemos y desempeñamos. Ese oficio con el que muchas personas ponen unas gotas de felicidad en sus vidas.
No, no somos unos tipos quejumbrosos. Más bien al contrario: no queremos resignarnos. Cuando nos roban y nos quejamos, se nos ignora. Cuando los empleos que genera el sector se reducen a un tercio se nos dice que debemos cambiar el modelo. Y, eso sí, cuando pedimos apoyo se nos da la espalda porque hay otras prioridades, muchísimo más importantes, indudablemente.
Hace ya demasiado tiempo que estamos solos. Ni los sucesivos inquilinos de la Moncloa ni los parlamentarios que toman asiento en los hemiciclos nos han incluido jamás entre sus prioridades. Tenemos la sensación de no contar para nadie, de no existir. Con una excepción, claro: cuando se vislumbran elecciones de por medio. Insistimos que esto no es una queja, sino la expresión de nuestra perplejidad. De nuestra indignación. Si la música forma parte decisiva del patrimonio intangible de nuestro país, ¿por qué los políticos no se preocupan lo más mínimo por ella?
Para avanzar se necesita empuje, y con el nuestro podrán contar siempre. Todas las semanas surgen nuevas iniciativas para comercializar la música en la red de forma innovadora y beneficiosa para todas las partes: usuarios, autores e industria cultural. Igualmente surgen decenas de espectáculos nacidos del talento y de muchas horas de trabajo y ensayos y no poca inversión. Los tiempos cambian y nosotros evolucionamos con ellos. Pero cada vez que avanzamos, alguna piedra se nos despeña por el camino.
Y lo mismo le ocurre al resto de los creadores de todos los sectores: el cine, la literatura y el software. Por mucho que nos esforcemos en buscar nuevas formas de acercarnos al público con ofertas atractivas y adaptadas a las nuevas necesidades de la sociedad, siempre se nos adelanta por el atajo del gratis total, del “yo no pago por esto… pero lo cojo y no pasa nada” .
Y no podemos seguir así. Ni nosotros ni esta sociedad, si no queremos ser cómplices de la destrucción sistemática del talento y la creación locales.
Queremos un compromiso por la cultura, una apuesta verdadera para el desarrollo de una industria que tiene mucho que aportar a la sociedad. Queremos responsabilidad de todos los actores sociales en la lucha contra la sangría de las descargas ilegales. Queremos seguridad jurídica para seguir haciendo bien nuestro trabajo. Queremos apoyo y respeto para una industria que lleva el nombre de nuestro país a todas partes.
Ahora el Gobierno ha creado una comisión para que le asesore y le dé ideas en la lucha contra la piratería en Internet. Esperamos que esta comisión haga bien su trabajo y proponga al Gobierno medidas eficaces para acabar con esta lacra para nuestra creación cultural.
Y del Gobierno esperamos que, tomando conciencia del problema y de que nos estamos jugando el futuro de nuestro sector creativo, sea valiente y tome medidas valientes, como ya han hecho los gobiernos francés o británico para defender su cultura y sus empleos.
Si la música, el cine o la literatura son cultura y la cultura es empleo, queremos, en definitiva, que se actúe en consecuencia de una vez por todas. Exigimos respeto".
Ahí va un enlacecon la noticia publicada por El País bajo el título "En cinco años no habrá canciones ni música"

lunes, 30 de noviembre de 2009

Al vaivén de las coplas, llanto alegre

Palabras mayores en el Falla. Muchos quinquenios en lo alto, al compás de las olas y cobijo contra la tormenta, coplás del vaivén, el triunfo de la pena negra y las dos o tres caras del sur. Vino verde, verde luna, la gracia y desgracia de Andalucía. Los fados de Juan Santamaría, las habaneras de ida y vuelta, la solera de la orquesta y coros de Julio Pardo y la riqueza expresiva de la obra de Carlos Cano, eje del espectáculo de ayer y siempre, llenan el teatro de dulce melancolía. Dos horas memorables en color sepia. Carlos Cano decía que los fados parecen tangos a 45 revoluciones por minuto. En Juan Santamaría y el coro de Pardo, nada pertenece a nadie, todo fluye, se hermanan las músicas transoceánicas y hasta el dolor suena lindo y arrebatador. Carlos Cano, en el corazón.
"Tengo el corazón encogido", suelta una señora casi a los postres. Corazones descosidos, la rosa del tiempo que no volverá, los vientos a porfía y la violeta de arena y sal, recuerdos, cuchillo y rosal. Palmas y silencios. Santamaría canta al más puro estilo Cano, los influjos se antojan mutuos en esta historia. En busca de la senda perdida, pasteles en el convento de las Esclavas de Santa Rita, y en el fondo del mar interior, la raíz amarga de García Lorca. Dos poemas de Federico se asoman al mediodía, las gacelas y la casida del llanto. La alegría de morir. Y viceversa. Añoranzas de futuro. Cadencia de la decadencia, la puerta del agua pura y clara, el amor enemigo mío por el que clamaba Federico. "¡Eres único, Juan!" "¡Qué pedazo de coro, Julio!" Piropos al aire. "Arte de Cádiz y gracia de Ayamonte". Pa que vean que el arte de esta tierra no sólo se alimenta del chufleteo y que a nadie amarga un dulce ni una paradoja. La lluvia saca a relucir las glorias y miserias, cantar en el Falla es golpear las puertas del cielo. Viene gente de la frontera.
Amalia Rodrígues era María la Portuguesa para Carlos Cano, desvela Juan, discípulo de ella, aprendiz de él. Profundidad y misterio, la copla hace llorar a una señora de junto, corre el rimel del olvido, de la ausencia y quizá de la desazón. Saca el pañuelo, canta bajito, menos mal que nos queda Portugal, qué desespero de bolero. Ella tiene cara de bolero, la copla rezuma sabor de ultramar, atlántica y esdrújula, habaneras imposibles, prisioneras de Cádiz y su departamento mundial. Alguien se acuerda de Enrique Urquijo, diez años sin sus secretos a voces, el cantante de la oscuridad que tan bien cantó a Amalia la Portuguesa.
En un interludio muy personal, Juan Santamaría entona piezas de su repertorio, entre ellas la legendaria "Los ejes de mi carreta", de Atahualpa Yupanqui, milonga que suena hermosa. Por si la tristeza atrapa a la gente, el cantante se arranca por una marcha de San Antonio, alegría para el cuerpo, y la gente flipa en colores, un abuelete saca el bocadillo y una vecina de patio de butacas amenaza con una bolsa de plástico. Silencio. Vuelve García Lorca a cerrar su balcón a la pena, se nota que Juan Santamaría fue monje antes que cantante de fados, y que la selección del coro de Julio Pardo domina el Falla a la perfección. De categoría, oiga, las cuerdas tocan la fibra sensible del personal en magnífico instrumental a la gloria de Carlos Cano, Juan también se acuerda de la bella y antigua Lisboa, hasta que las patriotas Habaneras de Cádiz mandan la tristeza al mismo Caribe.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Un hermano, un riñón

Adiós a la diálisis. 500 días después. Leo tiene nuevo riñón, su hermano José Luis le ha regalado uno que le sobraba. Leo está más gordito y José Luis ha perdido unos cuantos kilos. La amistad cuesta un riñón, la hermandad de los días dorados vuelve por sus fueros. La burocracia bloqueó el proceso de trasplante hasta límites desesperantes. Leo supo esperar. Salud !!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Así cualquiera

Otra reforma laboral, la gente no respeta ni que estamos en Carnaval. Ya lo dijo el otro día Alfonso Guerra: "La crisis es un atraco de los ricos". Pronto, con las plantillas ya aliviadas, puta flexibilidad, malditos eufemismos, acabará la crisis de la mejor de las maneras para el honesto y fantástico empresariado españolito. El otro día alguien se olvidó cuarto y mitad de escrúpulos en un bar y nadie reclamó. Total.
Si mañana no suena el teléfono, al carajo el trabajo temporal. Antes de cada día uno, o cada quince días, la vida alegre y divertida depende de un telefonazo. Ella trabajó un año enterito, a base de contratos fantasmales, uno chungo y otro de seis meses. Luego, el vacío, el cinismo, el interés, la fullería, la mentira de los gobernantes y la poca vergüenza de los pobrecitos empleadores, tú les ayudas y ellos te putean, así cualquiera.
Trabajar es peor. Si te hacen un contrato, peor. Seis meses de espejismo, mil meses mirando de reojo al teléfono. Ahora ya no interesas, si acaso cuatro día de contrato, una sustitución cuando se encarte, pero no pidas más, tralará con la seguridad. Mañana, cuando la crisis diga adiós, o nos hagan creer que el paraíso existe de nuevo, el negocio será redondo. Y el tiempo, temporal. Otra reforma laboral, la cosa se pone criminal. El gran cobazo mundial. La película de la competitividad y su puñetera madre.
Mientras tanto, cuatro napolitanas a un euro, aproveche.

¿Por qué chillan los locos locutores?

Debe ser el ruido de fondo. Gritan para vencer al desatino, pa mí que nadie los escucha, pero los locos locutores, como el jartible de Canal Pluf, suben la voz, parecen histéricos, radian el partido en la tele, relatan lo evidente, comentan lo impresentable, se les ve el plumero merengue, no aprenden ni a tiros, imitan a los narradores argentinos, cual simuladores, sin el arte necesario. Carecen de talento, pero imponen su ley, claro, a base de tópicos en la tierra de reyes tuertos y vasallos ciegos de cubatas de la mañana a la noche. El partido del siglo que viene, enga ya ...
El partido del siglo se juega mañana, cuando callen estos mequetrefes y la realidad dispute el puto último derbi, dejen la pasión para el viernes santo, y las mentiras, pal telediario. No chilles, pisha.
Es curioso, hoy los jefes hacen de todo: hablan, actúan, limpian los cuartobaños, y sólo permiten comer migajas a los indios. El mismo locutor de esta tarde hablaba bajito hace unos años. Sintomático.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ay con el caray

Músicas de libertad. Bulerías inequívocas de Cádiz. "Con el ¡ay!/¡Caray! ¡Caray!/ mirusté qué fiesta va a haber en Cái./¿Luego? ... /la hambre que se va a pasar/¡ay!/¡Caray". Compases mayores de 1912, centenario de La Pepa, letra del pintor chiclanero Francisco De Llamé, al toque Juan Gandulla Habichuela, cantan "Los autómatas Magrín". Murga del siglo XX que giró por toda España durante una década, como Los Beatles del gran Enrique Villegas más de media centuria después. El investigador Javier Osuna, estudioso del flamenco y el carnaval entre otras muchas facetas, autor del libro "Cádiz, cuna de dos cantes", recuerda la existencia de dicha compañía de espectáculos, un híbrido del flamenco y las coplas que se estrenó en el cine Escudero. Osuna ha "mariscado" y seguido el rastro en la prensa de la época. Hasta Pericón, que contaba con once años, relataba con arte los números de la peculiar chirigota, que ya barruntaba el ruinazo posterior al Doce. Cuando los políticos iban por un lado y el pueblo por el otro. Hoy como ayer.
"En el Doce del siglo pasado, en Cádiz coincidían los mejores constructores de guitarras", apunta Osuna, un libro abierto. "Tal cantidad de maestros vivían aquí que causaba asombro entre propios y extraños", señala al estilo de los pregones de antaño. "La supremacía de los luthiers se traducía en dinastías como Guerra, Recio, Bonici o Pagés, cuyos instrumentos sitúan hoy a la vera de los Stradivarius. La escuela guitarrera de Cádiz no tenía rival". Pero sus ecos quedaron en el aire, en el limbo amnésico de la cuna de la libertad condicional. Osuna no entiende cómo Cádiz no alberga un espacio museístico donde se muestre la labor de los luthiers, se aprenda a construir guitarras o se difunda la música con mayúsculas. Por contra, en otros lugares, el ejemplo más cercano no va más allá de Sevilla, se compra una Santa Rufina de Velázquez para que el cuadro se quede en Sevilla. Aquí no se puja por las obras que nacieron en Cádiz". Aquí no se puja ni siquiera por la nostalgia del futuro. Del pasado ya veremos.
Al turrón. Como el Doce no sólo vivirá de fastos políticos, aprovechando que el río de la capitalidad cultural pasará por Cádiz, una y no más santo Tomás, Javier Osuna propone dos grandes museos, uno de ellos monográfico sobre el flamenco. "La relevancia del flamenco en el Cádiz de las Cortes se antoja fundamental. El diario El Conciso retrata las nuevas formas flamencas, la cachucha, la guaracha, el fandango, y tres días antes de la promulgación de la Constitución de Cádiz, el 16 de marzo, transcribe una cantiña popular que el redactor de turno escuchó por la calle, "aunque pongan en tu puerta cañones de artillería". Ramón Solís habla de las bombas del Trocadero a Santa María, hasta Camarón canta a la desgracia de esos días, "las letras son fedatarias de la época", cantes de tradición oral, que pasan de generación en generación. "El flamenco es como una magdalena en un café", ilustra Osuna. "El flamenco es la música más lista de la tierra, da picotazos por todos lados, de todas partes manga ideas, le vale todo, lo mete por vereda y lo hace suyo". Los tangos decimonónicos de Carnaval, procedentes de Cuba, se convierten así en tanguillos flamencos por derecho. "De las veinte granadas que Soult envía, se quedan diez y nueve en la Bahía, y la que llega, rompe vidrios y espanta a perros y viejas". Ya se sabe que los cañones de Napoleón carecían de la fuerza suficiente y las bombas que rimaban con tirabuzones y julandrones servían para hacerse unas mechas, extensiones o algo. De ahí el cachondeíto. "En caso contrario nos hubiéramos comido la historia con papas".
El segundo congreso que Osuna plantea se refiere a la reivindicación de Cádiz y los Puertos como motores del flamenco universal. Romances de transimisión instantánea, "de los que sabe tanto Luis Suárez", el esplendor de los luthiers, una escuela de toque ... Osuna sueña con un Doce que suene a Cádiz y a ultramar. Y pregunta en voz alta "¿qué pasaba en el Carnaval de 1812?". Otro congreso. "Tenemos una oportunidad única para descubrir, discutir, profundizar en los interrogantes de la época. Había bailes de máscaras, pero la prensa apenas contaba otros aspectos de la fiesta. Había bailes en las casas de la burguesía, pero podemos conocer mucho más. Y sentar las bases del conocimiento cultural". Y mostrar a los niños el camino.
A vueltas con el Museo del Carnaval, tantas veces proyectado y que sigue sin cristalizar, Osuna denuncia la torpeza y lentitud de la clase política gaditana. "No hay voluntad para sacar el proyecto adelante. La singularidad del Carnaval gaditano es patente. No hay un certamen musical en Europa con más de cien años de vida y con la duración y participación del concurso del Falla. No nos damos cuenta de lo que tenemos. Esa riqueza musical, la huella que ha dejado, la riqueza antropológica de los libretos ... "Suspira Osuna y recuerda que el director del Archivo Municipal, Javier Reina, fue el primero que propuso la creación del Museo del Carnaval, en el primer seminario celebrado en 1983. La idea ha dado más vueltas que un trompo. Valdivia y Martínez Ares la pusieron en marcha cuando desembarcaron en la asociación de autores. Pasó el viento.
Para el también periodista y productor de Canal Sur, experto en folklore y en pescaíto de la tierra, las posibilidades del Doce carecen de fronteras. Osuna se muestra, asimismo, optimista con respecto a la declaración del flamenco como patriomonio de la Humanidad, considera que Cádiz, aspirante al mismo título de Puertatierra adentro, vive sin vivir si no disfruta de un centro de documentación sobre flamenco y otros menesteres suyos tan particulares y culturales. Investigación, difusión. "Lo demás, un camelo". Aboga por el flamenco "entrando a saco" en la Universidad. "Si fascina al mundo, el mundo no debe estar equivocado". Recuerda que el el flamenco estuvo antes que el Carnaval, aunque valora, por ejemplo, el cuarto de siglo de congresos carnavalescos, que han ampliado miras y abierto caminos.
Allende los mares, en la América linda, no olvidan los cantes de ida y vuelta. Osuna remarca la influencia del tango gaditano en el tango argentino. "Más quisiera Cádiz tener las academias, los expertos, comités científicos y centros de divulgación con que cuenta el tango porteño, cuyo padre, Ángel Gregorio Villoldo, grabó una copla de Los Abanicos de 1897, de Antonio Rodríguez, Tío de la Tiza, precisamente el tango sobre la bicicleta". Canta Osuna parte de la copla e ironiza sobre el río de la Plata, "el tío la adaptó con arte, cambió el parque Genovés por Palermo, etc." Corrían vientos de ida y vuelta, la emigración, "embarcaban los ritmos, los tonos, los tiempos musicales y los acentos". Y los dimes y diretes. Por algo en Argentina mencionan a las pibas y en Cuba amenazan con "dar una mascá".
Pío Baroja, de vuelta a la madre patria, odiaba el flamenco pero moría por los tangos de Cádiz. Los menciona en el Árbol de la Ciencia. Cita al Tío de la Tiza. Osuna no pierde de vista que el 19 de agosto de 1912 nació el Tío de la Tiza, padre del Carnaval gaditano. Otro centenario. Otro congreso. Ya estamos liados. "Quiero montar unas jornadas sobre su figura, piedra angular de la fiesta". Osuna no para. Hasta que no encuentre a Los Mohosos no parará.
"El Doce se irá, hay que procurar que deje sedimento cultural. Hay tiempo". Osuna luchará por sus ideas. En el Carnaval del Doce "tendremos doceañistas metidos en vena, como nos hartamos de indios en el 92". De "los repertorios anestesiados", las botellonas, el fanatismo y otras cuestiones no quiere hablar. Pa qué. Prefiere recordar las coplas de los Liberales de 1800 o de Cañamaque sobre el retraso del monumento a las Cortes. ¿Retrasos en Cádiz? Anda ya ...

Noviembre 09, Diario de Cádiz

Carlos Cano, en la península de la memoria

No hay entradas. El teatro Falla acoge mañana un espectáculo único, el homenaje que brindan a Carlos Cano, figura irrepetible de la música española, el cantante de fados Juan Santamaría, el coro de Julio Pardo y la Orquesta Sinfónica del Aljarafe. Carlos Cano, por siempre, eterno, en la península de la memoria. "Una pequeña locura que me propuso Juan y que se plasmará en un disco precioso, Coplas del Vaivén", apuntó ayer Julio Pardo, excitado y emocionado, no en vano su agrupación acompañó al artista granadino, tan vinculado a Cádiz, durante más de tres lustros. Mañana, el tiempo frenará en seco y se detendrá en el extraordinario repertorio de Cano revisitado por tamaño elenco, amén de un par de poemas de García Lorca para completar la función. Una oportunidad para acercar Cádiz al "lejano" e incomensurable Portugal.
Será elegante y diferente. Julio Pardo anuncia una gala sin precedentes. "La sensacional y melancólica voz de Juan Santamaría, cuyo timbre de graves recuerda tanto a Cádiz, aportará calidad y estilo, su sentimiento se puede equiparar al de Carlos Cano. Se trata de un gran profesional que aportará una visión especial". Juan Santamaría, onubense de Ayamonte con quince años de carrera a sus espaldas, se estrenó en la televisión lusa precisamente con "María la Portuguesa", conquistó al público con la célebre copla de Cano y desde entonces no ha cesado. Para Pardo, el disco recién registrado "no será el típico álbum fugaz con dos o tres meses de vida, sino que quedará en la mente de la gente durante años". Portugal, Cádiz, Huelva, Sevilla, al sur del sur, al sol de la música y la poesía libres. Y en el Falla, "un sueño cumplido, el coliseo de los pelotazos", según Pardo, que elogia, cómo no, la acústica del teatro. Magia y precisión.
Juan Santamaría fue monje benedictino. "Estuve un año en el convento y así conocí mi verdadera vocación de cantante". El prior, que cantaba fado como los ángeles, mostró a Juan el camino y le presentó a la legendaria Amalia Rodríguez, la impulsora del fado, de quien Juan se considera discípulo aventajado. "No se puede cantar fado sin vivirlo interiormente", dijo ayer en Cádiz. "Practico la fusión entre Andalucía y Portugal, y para cantar vivo la tragedia que contiene cada poema. A veces me olvido que existo. El fado es un misterio que no tiene explicación, como el flamenco o el blues. Herencia de los árabes, en la Península compartimos ese quejío en la voz".
Enamorado de Cádiz y de su luz, Juan destaca que los gaditanos y andaluces conocen con mayor profundidad el fado, en parte gracias a la labor de difusión de Amalia Rodríguez y de los nuevos valores portugueses. "Ella me lanzó por todo el mundo, ella decía que somos ibéricos", en la frontera del tiempo quieto y el arte descomunal. El abuelo de Juan infundió sangre lusa a la familia, "Amalia pensaba que yo era gitano, quizá tenga alguna costilla". Juan consdiera un privilegio estrenar el espectáculo en el Falla, "un teatro de leyenda". Mañana sonarán "Luna de abril", "Sin ti no puedo vivir" o la misma "María la Portuguesa", entre otras piezas históricas de Carlos Cano, habrá un capítulo dedicado al fado y Santamaría cantará junto al coro gaditano y a la orquesta sevillana, en fusión de sentires y hechuras musicales.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

viernes, 27 de noviembre de 2009

Las notas justas

Quince personas, tres estrenos absolutos en La Lechera. Triste, pero significativo. Trino Zurita, joven maestro de la electroacústica y virtuoso del violonchello, aparece vestido de negro, un foco ilustra el vacío existencial, la energía fluye y suenan cuerdas, chasquidos, pasos, moscas, gritos, susurros, un ritmo doblegado, la velocidad y el miedo a la tormenta. Trino mira al cielo, como pidiendo una solución a la crisis aritmética abstracta, y el ordenador contesta con sonidos onomatopéyicos, la tecnología al servicio de la inspiración concreta. El músico malagueño rinde tributo a sus compositores de cabecera, Gabriel Brncic y Jesús Villa-Rojo, también estrena obras de Vadillo y Salandrigues. Quince personas en la sala, entre ellas una mujer y sus dos hijos, que primero juegan a la play y luego permanencen absortos ante tamaña demostración de música experimental, que no necesita de alucinógenos para ser devorada. Por la gloria de John Cage y Frank Zappa.
De aspecto místico, de por sí tímido y sin embargo altamente expresivo, Trino Zurita pelliza el cello, golpea el silencio, embauca al personal con una vorágine de sonidos pregrabados o interpretados en riguroso directo al mentón de la rutina y las cosas fáciles. A ras de suelo, dirige Trino el curioso jápenin a medio camino entre el placer y el dolor. Las composiciones suenan tan actuales como la mismísima recesión de valores. Trino practica la percusión corporal y la expresión global, basta con estudiar su cara para interpretar la partitura que el cellista lee y ejecuta con vehemencia o sutileza. Cuerdas a pulso, bytes respondones, atasco en la avenida, la música abre las puertas de la percepción, la sugestión, la imaginación y la obsesión. El sonido de la ciudad, del alma y de la máquina: el desencanto y los anhelos, las sombras del dinero y la mentira verdadera, las paradojas y las certezas, los vericuetos de la mente humana y los cables cruzados de la sociedad de la desinformación. Bien agitada la coctelera, agridulce sensación de arte accidental.
Acaso sin pretenderlo, Zurita muestra su evolución creativa a medida que presenta o estrena las composiciones de Eneko Vadillo, Rafael Díaz (cuya pieza sustituye a la anunciada de Jorge Sancho), Oriol Salandrigues, Villa-Rojo y otro pionero de la electroacústica, Gabriel Brncic. Tres generaciones presentes. Trino agradece la inspiración flamenca, toca las notas justas y necesarias, unas hasta límites insospechados, otras de manera escueta y sugerente. Parece una fiera domada, los cláxones de la calle participan de la fiesta sonora, del misterio. Chambao por la turmix, Syd Barret que estás en los cielos, "las inclinaciones hacia lo inestable" surgen inquietantes y caprichosas, de un momento a otro se va a producir un asesinato.
La electroacústica provoca agujetas. El cello dialoga con el ruido de fondo, admite la noche un toque espiritual, de puro recogimiento, mientras los niños se levantan, hay fútbol en la tele, y otro tipo se levanta, dice que se va al Falla, y Zurita pone mala cara -no, espérate-, pero sigue en sus trece, quince menos dos, trece, y alarga sus extremidades, un quejío electrónico sacude la escena, la bulla instrumental da paso a algo envolvente e inmaterial imposible de redefinir, ni siquiera en la wiji de las narices. Levitar o perecer en el intento. Paranoia o física cuántica. Un disparo final.
 
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Aminatou, vuelve a casa

Una vergüenza mundial, oiga. La activista saharaui Aminatou Haidar ha sido expulsada por Marruecos del Sáhara Occidental y enviada a España por la fuerza, sin pasaporte pero con la dignidad entera. España, tan solidaria y glamurosa, sigue el juego a la dictadura marroquí, que la propia Aminatou ha sufrido literalmente en sus carnes, y otorga en silencio; si acaso ofrece cínicamente refugio a esta mujer, a quien intentan anular sus derechos entre unos y otros. Ella, que se encuentra en Lanzarote mientras crece la ola de apoyo a su causa, la causa de su pueblo, cuenta que avisó al piloto del avión sobre la ilegalidad de su viaje y que éste recibió presiones y claudicó un par de horas más tarde. Monarquías amigas, una de carácter despótico y la otra barnizada de democracia, ambos reyes fueron designados por divinos caciques. Estados Unidos, siempre al lado de Marruecos por cuestiones estratégicas, reaccionó ayer pidiendo que se respeten los derechos de Aminatou. Escuché ayer en la radio a un par de artistas españoles despotricando contra Moratinos y Zapatero, eran actores amigos de Aminatou, hasta Bardem emitió un contundente comunicado. Pa que digan que el mundo cultural se alinea a la izquierda sin rechistar. No siempre. Aminatou ha de volver a casa ya.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Patxi Andión rompe su silencio: "La libertad está adelgazando"

"No son buenos tiempos para los cantautores. En realidad, nunca lo fueron. No se sabe qué época resultó más negra para nosotros, si el franquismo o la primera transición". Siempre en la llaga. Patxi Andión, que esta noche participa en la presentación del libro de García Gil sobre Brel, recuerda que en los albores de la presente etapa democrática "hubo gente a la que no le interesaba que siguiéramos protestando". Consenso o claudicación. "Un altísimo cargo del PSOE me dijo que no era el momento de tocarles los cojones. Seguramente tendría sus razones, pero ya ves, se hizo dejación. Ignorar es prohibir".
El artista madrileño, aunque con raíces vascas, de voz recia y dignidad no menos fortalecida por los gajes del oficio de vivir, sostiene que "los caminos de la libertad no son tan evidentes, y a veces debemos asumir daños colaterales. Los cantautores más beligerantes quedamos apartados, otros se acoplaron mejor al sistema y a las circunstancias, lo cual es una virtud". A lo largo de casi dos décadas de silencio discográfico, Andión ha escrito, compuesto, experimentado, investigado nuevas estructuras, "digamos que no era el momento de expresar, sino de trabajar puramente el aspecto creativo", sin exponerse al público. Pero "ha llegado el momento", el disco se llama "Porvenir", "se ha gestado en los últimos tres o cuatro años" y ofrece un complementario libro de 120 páginas a modo de ensayo, donde Patxi se toma su libertad al pie de la letra y divaga sobre la creación, el compromiso, el éxito, el lenguaje y la música. "El disco, que no es comparable a nada que haya hecho antes, contiene algunos pequeños secretos", remarca el autor, que volverá a las giras con banda. "Nunca abandoné los escenarios, estos años he actuado muy limitadamente en pequeños recintos y de forma muy especial, pero ahora me lanzaré de nuevo de forma ortodoxa, aunque yo siempre fui inconveniente. Las cosas que se aprenden sirven para disimular. Siempre fue un tipo fronterizo, por razones ideológicas, no por el mero capricho de ser diferente. Por mi formación marxista, creo en la teoría del conflicto. Si algo debe tener un artista es espíritu crítico. Nuncia fui un cantante decorativo".
A buenas horas se le ocurre reaparecer a Patxi Andión, el juglar que ejerció de rockero, luchador, galán de cine y rebelde impenitente. "Corren tiempos de preocupación por el sobrepeso", ironiza. "La libertad se ha puesto a régimen, ha adelgazado de veras. El hombre vota, pero un voto parece muy poco para tantas cosas, poca democracia hay si sólo se puede elegir entre Psoe y Pp, corrupción, prepotencia, no soplan buenos vientos para la libertad y sufrimos un tiempo de comunicación superlativa, no somos capaces de asimilar la información cotidiana, todo se antoja esquemático". "Hay que rebelarse". Andión pronuncia la frase en diversas ocasiones. Lo dice y lo practica.
Andión regresa a Cádiz, donde se recuerdan sus recitales en el Cortijo de los Rosales, merced a Jaques Brel, "una referencia ineludible para cualquier cantautor". El cantante elogia la "gran capacidad de convicción de Luis García Gil, a quien le tengo una enorme consideración, sobre todo por su libro en torno a Serrat". "Yo conocí a Brel en París; bueno, lo conocí supuestamente, pues me llevo a su casa y desapareció", rememora. "Brel sigue siendo un modelo, seguro que mis canciones se identifican con él de una u otra forma. Se juntó todo: Brel, García Gil y Cádiz".

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

Los caminos de Brel, según García Gil

Otra muesca más. El incesante proceso creativo de Luis García Gil entrega un nuevo libro, en esta ocasión un análisis en torno a la vida y obra del influyente Jaques Brel. Esta noche se presenta en la Diputación, con la participación del legendario cantautor Patxi Andión, el periodista y escritor Juan José Téllez, el editor Javier de Castro y la pareja de baile Al & Cris Tango. Tras Serrat y Yupanqui, sin olvidar a Truffaut y el documental dedicado a su padre, el poeta gaditano investiga acerca del cantautor belga, y sin embargo icono de la canción francesa.
García Gil viajó el pasado verano a Bruselas, donde se halla la fundación Brel, y se empapó de documentación, vivencias y vestigios del artista para escribir un texto indispensable que sólo cuenta con un antecedente en este país, el libro editado por Juglares. Llega más allá el escritor gaditano, que ahonda en la relevancia de Brel como escritor y cantante, tan ligado a la música como a la poesía de Rimbaud o Baudelaire. Y confirma que "en España no amamos a nuestros artistas como ocurre en otros países. María del Mar Bonet, una de las más grandes, dice que este país no cuida a sus músicos, y es cierto, sufrimos la ignorancia musical impuesta por algunos medios de difusión masivos". Ya se sabe, la radio machaca con lo mismo, la tele recurre al play back, si acaso, y en la prensa tiene que morirse o algo, mejor matarse, para que aparezca un cantante.
El autor ha conocido in situ las raíces belgas de Brel, las claves de su infancia y adolescencia, en el texto se advierte el recorrido vivencial, la ruta Brel. García Gil conoció el restaurante que el artista frecuentaba cada noche, su tasca favorita, donde aún sirven la cerveza Muerte Súbita y los cñelebres mejillones al vapor. "Tildaban a Brel de antipatriota, la ultraderecha le acusaba de renegar de su país, pero no era cierto".
García Gil relata el tortuoso camino de Brel al éxito. "Fue perseverante, pese a la oposición familiar, rompe ataduras con su formación religiosa, con la burguesía flamenca, y marcha a París, donde ya se sabe que triunfó por todo lo alto con su estilo melancólico y desgarrador, tierno y contundente a la vez. "Ne me quite pas" está considerada la canción de amor y desamor del siglo XX, hasta los rockeros votan por ella en las encuestas. García Gil abunda también en la infliuencia de Brel en España: amén de Serrat, ahí están Sabina, Raphael, Amancio Prada o Patxi Andión, sin olvidar a Hilario Camacho, Aute, Mari Trini o el mismo Javier Krahe, que rinde pleitesía a los franceses, sobre todo a Brassens.
El libro desvela que Brel, en contra de lo que han apuntado algunos biógrafos, sí cantó en España, en el año 60 en Barcelona, aunque de un modo casi clandestino y exclusivo.
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

domingo, 22 de noviembre de 2009

Siete toros, dos heridos (Cádiz, plató de cine)

Extra, extra !!!! "Dos personas, cuya identidad ni edad no han trascendido por el momento, resultaron heridas de pronóstico leve tras ser embestidas por siete toros del rodaje de la película Knight & Day que se escaparon en las calles del centro histórico de Cádiz y desembocaron en la Playa de La Caleta. Pasadas las 13:30 horas de hoy, un toro se escapó por la calle Barrié seguido de otros seis. Durante el incidente dos mujeres resultaron heridas leves, una debido al susto y otra por uno de los animales. Según fuentes policiales, "los toros se escaparon por las calles céntricas de la ciudad sobre las 13:35 y en torno a las 14:15 fueron devueltos a su redil situado en el parking del Campo de Las Balas". El rodaje en Cádiz de la película protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz,se ha suspendido por el momento. El director de la productora Calle Cruzada, Jose Luis Escolar, ha expresado en rueda de prensa su malestar por el incidente aunque reconoció «no saber todavía las causas por las que los toros se han escapado». Ignacio Romaní, portavoz del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz, ha anunciado que el rodaje, cuyo inicio estaba previsto para mañana lunes, se ha suspendido y «no comenzará hasta que la productora presente un informe explicando lo sucedido». Además, Romaní ha hecho hincapié en que «no se grabará nada en Cádiz hasta que no tengamos un nuevo plan que garantice la seguridad de los gaditanos». Una primera fase del rodaje de la película se llevó a cabo en Sevilla durante seis días de esta semana, cuando el operativo movió cada día unos 300 vehículos en las 39 calles utilizadas y otras diez localizaciones".

Posdata: vaya plan, qué bonitos los anuncios en la prensa, "Cádiz, plató de cine". Garantizada la seguridad de los ciudadanos, anda que ... yo quería una tapita de carne al toro, no el toro entero, pisha. Y ahora, échenle la culpa al boogie, a Tom Cruz y a Camarón Díaz de la Isla, a los de la peli, a las Guarner Brothers y a su prestigiosa madre. Siete toros, siete. Yo no salgo más hasta que Jólibu no le haga un plan de seguridad a Cádiz, a ese lentísimo ayuntamiento que se apropia de lo bueno y se desmarca siempre de lo chungo. Si fuera al contrario, las cospedales saldrían a tropel denunciando que el enemigo no ha gestionado bien la crisis de los toros. Y menos mal que no hay plajatoro en Cádiz ... Sálvese quien pueda.

La foto es de Lourdes de Vicente

Requiebros de rocanrol

No puede parar. Wilko Johnson no sabe estarse quieto. Con el paso de los años, el peculiar y excelso guitarrista ha dulcificado su ritmo, acaso menos trepidante que en los 70, pero mantiene la furia interna, brinca de un lado a otro del escenario, inventa muecas imposibles, abre los ojos de par en par, parece un John Malkovich espídico, de riguroso negro y festivo rocanrol urgente. La Bomba contrastó la velocidad de ideas de este tipo que toca con las manos, sin púa, y que lo mismo aporrea que acaricia, grita y susurra, apela al baile como única salida.
No defraudó el músico que fuera líder de Dr Feelgood. Su guitarra Telecaster ejerció de catalizador de sensaciones, a modo de metralleta o como caja de música diabólica. Requiebros de rocanrol para cerrar el Open Provincia 2012.
Para mayor gloria de Muddy Waters, el guitarrista que rechazó una oferta de los Rolling Stones, que lo único que no agita en la escena es su flequillo imposible, ofreció una lección de ritmo y blues ante un público variopinto compuesto por rockeros gaditanos, vestigios humanos de finales de los setenta con camisetas alusivas (Damned, No Future), jóvenes ávidos de música anglosajona y todo un premio nacional de Literatura, Felipe Benítez Reyes. Para que digan que el rock no es cultura. El poeta, que además toca la guitarra eléctrica desde sus años mozos, acudía junto a Manuel Martín Arroyo, otro músico roteño, de La Hoguera. Wilko Johnson incendió La Bomba a base de temas propios y extraños. Destacaron piezas como "Back in the night", "Wolly Bully" o la sintomática "Don't let your daddy know". El fin de fiesta no pudo ser más apropiado, "Bye Bye Johnny", del mismísimo Chuck Berry. Sin aditivos ni colorantes.
Al punk se le cayó el pelo. Domesticaron el rocanrol. Los lolailos están por todas partes. Pero queda una esperanza. Una esperanza calva, al garete abrótanos machos, pero cierta y certera. Wilko, con su inseparable sección rítmica dirigida por el bajista Norman Watt Ray, se mostró complaciente con la energía y rotundo en los momentos álgidos, curiosa su forma de atacar el instrumento, poderoso su sentido del ritmo, macarrilla su voz y espectacular su puesta en escena personal. Hasta en la prueba de sonido, vista y no vista, este hombre no podía parar, y así hasta el fin, como un poseso, regateando al olvido, mirando de soslayo al tiempo, kilómetros de pasión ante el alucinado público. Y el blues grabado en el alma como vía de escape y senda del conocimiento mutuo. Viernes sincopado, pasó un huracán.
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

sábado, 21 de noviembre de 2009

Fuerzas vivas, otro Cádiz

El último bastón de Fermín Salvochea, fotos con Alberti, Quiñones, Garzón, la familia Real, Pérez Reverte, Rafael de Paula, el día que dejó el Ayuntamiento, una década con Carlos Díaz, otra década al frente del Ateneo, una caricatura de Rafael Parodi, dibujos de Venancio González, la Cruz al Mérito Naval, Alfonso Perales y la nostalgia del futuro impregnada en el despacho de Ignacio Moreno. Cánovas del Castillo. Este hombre parece de otra época. Educado, solemne, tocado por su habitual sombrero, rara avis en el salvaje Cádiz que camina azorado hacia el Doce. "La sociedad gaditana se ha vulgarizado", sentencia el hombre que ha modernizado el Ateneo, la entidad privada más activa de la ciudad más antigua y apalancada de Occidente. Criado políticamente en la transición, defensor del consenso y la pluralidad de ideas "desde el respeto a los demás", Moreno Aparicio reconoce que en Cádiz apenas quedan fuerzas vivas. Y del pasado no se vive. Ni de la historia del arte, la gracia y el ingenio.
"Ya hemos superado los 600 socios. Hemos logrado que la gente escuche, incluso en debates políticos. La educación y la convivencia no abundan en la política. Desde hace quince años, los enfrentamientos viscerales de los políticos y la falta de sintonía entre los partidos han perjudicado seriamente a la Bahía. Los ciudadanos hemos pagado los platos rotos del egoísmo político. Ahora vivimos un intento de acuerdo de cara al Doce, pero se han perdido nueve años. El Bicentenario era la oportunidad, la excusa perfecta para situar a Cádiz en el mapa de la competitividad. Desgraciadamente, vamos a llegar tarde". La impuntualidad de Cádiz, primera parte.
El Doce, además de obras, necesitaba, a juicio de Ignacio Moreno, de un cambio de mentalidades en Cádiz. Tantos siglos después, erre que erre con "el respeto a los jardines, la limpieza de las calles, la caca de los perros, las motos por calles peatonales, la defensa de monumentos y plazas, cuidar la ciudad como si fuera nuestra casa. Por desgracia, hace falta pedagogia en este aspecto, el nivel de educación de algunos indeseables, una mínima expresión de la ciudad, fastidia a todos". Y pone en entredicho las palabras rimbombantes.
El presidente del Ateneo recuerda la reivindicación de su colectivo acerca del área metropolitana, ente fantasmal para multitud de cuestiones en común. "Las vanidades personales de líderes de la Bahía han impedido alcanzar acuerdos en defensa de los intereses generales", denuncia, no sin antes subrayar, en primera persona gaditana: "Me duele Cádiz, que pide a gritos la regeneración política, social y económica". Moreno habla de la ampliación del muelle, de los proyectos ultramodernos para la Zona Franca, la remodelación del casco urbano, la creación de trabajo. "Todo ello tendría que haber llegado hace 25 años. Cádiz siempre llega tarde". Minutos, días y siglos. En busca del viento perdido.
Moreno argumenta su teoría acerca del tiempo gaditano: "Con el megapuerto que construyen en Tánger, que ofrecerá costos a la mitad, el muelle gaditano sólo se equiparará al de Algeciras y continuará la desventaja; el polígono de Las Aletas habría sido el soporte adecuado para el puerto y la zona franca hace muchos años, igual que el nuevo puente o el soterramiento y la alta velocidad del tren. No tenemos referentes políticos con suficiente peso y capacidad para conseguir estos avances". Suena el celular. Como si escuchase la conversación, Rafael Román tercia para preguntar sobre el homenaje de anoche a Carlos Díaz. Ignacio Moreno, quien fuera secretario del anterior alcalde, defiende a éste a muerte. "Políticamente puede ser discutido o discutible su labor, pero con la que está cayendo con tantos casos de corrupción generalizada, Carlos es un referente moral, nadie duda de su honestidad". Ni de las puñaladas traperas.
¿Fuerzas vivas en Cádiz? ¿Dónde? Moreno cita a la Asociación de la Prensa y al Ateneo, amén de la Uca. "Son las únicas que intentan remover las conciencias de la gente". Todo lo demás, Semana Santa, fútbol y Carnaval. "También tienen su fuerza, cada una en su campo", señala Moreno. El Ateneo, por cierto, premió a las Brigadas Amarillas por mor del ascenso a Primera, y mantiene tertulias deportivas y juveniles. También se implica su presidente en el Carnaval, a título orientativo. "La gracia, el arte y la ironía no dan de comer. El Carnaval podría ser una industria que brinde riqueza a la ciudad. Si la fuerza humana que Cádiz emplea en el Carnaval se pudiera reorientar en una industria, todos saldríamos ganando".
Moreno incide en "esa especie de maldición colectiva por la que no somos capaces de crear riqueza con nuestra creatividad. En Cádiz falta formación y ambición, y alejar el conformismo de este lugar tan privilegiado del mundo. Otro Cádiz es posible".
A propósito de "fuerzas vivas", doscientos años atrás, la escena depara la vorágine comercial con las Indias y las claves políticas. Varios miles de mercaderes se instalan en la ciudad al abrigo de la Casa de Contratación, con la vista y el bolsillo puestos en América. "Los gaditanos se limitan a ejercer de testaferros y comisionistas de quienes explotan el negocio. Eso sí, los italianos nos imprimen el gusto por el arte, y los franceses por el mundo de las ideas. Cádiz fue una circunstancia histórica, ojalá se afincasen hoy en esta isla miles de familias con posibles, invirtiendo en buenos colegios, teatros, periódicos, calidad de vida. Aquí estamos acostumbrados a aclimatarnos al que viene de fuera. Hace dos siglos, las fuerzas vivas fueron extranjeras. Tanto tiempo después, Cádiz carece de emprendedores, seguimos esperando que alguien ofrezca trabajo, se dispara con pólvora del Rey".
En el Cádiz de las Cortes, Moreno cita a tres jóvenes promesas como Alcalá Galiano, Mendizábal y Javier Istúriz, algunas tertulias caso de Frasquita Larrea, gaditanos de postín como Bohl de Faber o Vargas Ponce, y pocas, por no decir ninguna, fuerza viva. "Cádiz pierde entonces normalidad social y se convierte en un mundo de intrigas y polémicas protagonizado por los refugiados políticos de la época. Los gaditanos viven a su aire mientras miles de foráneos pertenecen a otro mundo aparte". Cafés, tertulias, grandes bibliotecas y pinacotecas, conventos, órdenes religiosas casi en cada esquina. Moreno cuenta hasta 947 religiosos, entre curas y monjas, localizados en el Cádiz de las Cortes. De ahí la santificación de las calles gaditanas. Sin olvidar el contrapoder de la Inquisición. Sociedad extremadamente conservadora, no vayamos a engañarnos. Un freno.
Crítico pero optimista, viajado y concienciado, Moreno sueña con el Doce imposible, con el tiempo perdido y con los horizontes que señalaban los libros, los gráficos y las palabras de otro tiempo. Moreno parece de otro tiempo. En su despacho guarda con mimo algunas de las publicaciones gaditanas, posee hasta dos mil libros sobre Cádiz. Los Diarios de las Cortes encuadernados por Galván cantan por sí solos. Por no hablar del edicto del 19 de noviembre de 1813 por el que "se prohíbe la corrección de azotes" en los colegios. Hoy los niños pegan fuerte. Y Moreno se adhiere a los regeneracionistas del 98, Cádiz le duele, suena música romántica en su despacho, pero al Moreno clásico le ha salido un hijo "jevi", por así decirlo. Jaime, que estudia Organización de Empresas en Roma, lidera un grupo de rock duro.

Noviembre 09, Diario de Cádiz

viernes, 20 de noviembre de 2009

Wilko Johnson, el mito de la electricidad

El hombre que convulsionó el rock británico, y devolvió a la escena musical el espíritu perdido de los sesenta y el amor por las raíces del blues eléctrico, en época funesta discotequera, toca esta noche en La Bomba. John Wilkinson, a la sazón Wilko Johnson, recala en Cádiz cargado de mitos y leyendas, no en vano hay quienes lo consideran como uno de los guitarristas de rock & roll más excelsos de todos los tiempos, con permiso de Chuck Berry, el negro a quien los blancos robaron a mano armada la marca registrada de la música para el demonio. El impar inglés, procedente del condado de Essex, que compartiera liderazgo de Dr Feelgood con Lee Brilleaux, camina solo desde hace décadas, huyó del éxito fugaz y retornó a la caverna. He aquí su huella. Lllamen a los bomberos, Wilko en La Bomba. Eléctrica de Cádiz, atentos a la jugada.
Wilko Johnson, zurdo que toca con la postura de un diestro, multiplica sus efectos como si pulsara varias guitarras a la par. Toca sin púa, sus riffs poderosos y electrizantes levantan a un cadáver. Nadie ha olvidado su catálogo de convulsiones, brincos, movimientos robóticos y pavoneo de piernas sobre las tablas, así como sus correrías a lo largo y ancho del ritmo y blues. Tras regresar de unos meses de meditación en la India, el joven Wilko engrosó las filas de Doctor Feelgood en 1971, donde pasó seis años inolvidables, pasando de actuar en el circuito de pubs británico a los escenarios internacionales, de rescatar los viejos blues americanos cada noche a telonear a los Ramones, de beber de las fuentes clásicas a reinventar un sonido que dio paso, entre pitos y flautas, al punk rock que revolucionó el patio del rock. A los Feelgood les sobrevino el éxito masivo, todo un número uno en UK cuando se vendían discos, merced a uno de los álbumes en directo más celebrados de la historia, "Stupidity", pura adrenalina, botón de muestra de lo que era capaz Wilko, a fuego vivo, con su Fender Telecaster. Pero la magia se desvaneció en abril del 77, Wilko cogió la puerta y el Doctor no volvió a ser el mismo, jamás recuperaron los supervivientes esos conciertos demoledores y la manera de atacar el blues moderno. No obstante, se sitúa la banda entre las elegidas de aquella efeverscente y trascendental etapa que deparó grandes emociones y figuras rutilantes, desde Brinsley Schwarz a Graham Parker, pasando por Nick Lowe, Elvis Costello, los Stranglers o el mismísimo Ian Dury, quien acogió en el seno de sus Blockheads a Wilko tras su marcha de los Feelgood. Precisamente, Johnson incorpora como bajista en su propia banda, a un blockhead de postín, Norman Watt-Ray. El guitarrista aportó calidad y generosidad al grupo del genial Dury, a quien pocos le atribuyen la autoría de la célebre expresión "sexo, drogas y rocanrol". Fue él quien la empleó por vez primera. Y Wilko la ejecutó en escena con vehemencia y una técnica insuperable, energía a raudales y un toque maestro del guitarrista que estudió Filología inglesa antes de hallar su verdadera vocación: agitador de cuerpos eléctricos. Esta noche, el síncope.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

jueves, 19 de noviembre de 2009

Manuel Carrasco y Cádiz, amores correspondidos

Fuera prejuicios. En primera línea del Falla, escotes kilométricos, minifaldas mínimas, pantalones de leopardo, perfumes aloha, madres e hijas tó apretás, niñas pizpiretas a punto de explotar, y no sólo jovencitas estilo fashion glamour. Tras la oscuridad del teatro gaditano, una voz de hombre exclama: "¡Guapo!" Canciones de igualdad. Otra historia de amor correspondido, Carrasco y Cádiz, Manuel y la luna plateada que anteanoche pintaba la cara al mar. Noche de encantamiento, localidades agotadas, ambiente de excepción, palmas de postín, canto unánime y suspiros por doquier. Emociones al por mayor y la confirmación del salto creativo del artista onubense, que se lleva a la gente de calle con su timidez y punto canalla. Tiene poder este chico, hace lo que quiere con el público. Y viceversa, pues el influjo del Falla, que impone tanto respeto a propios y extraños, carece de límites. Carrasco lo sabe y prepara un par de sorpresas para abrir y cerrar el espectáculo: el pasodoble de Antonio Martín donde porfían el Levante desafiante y el Poniente correspondiente, con Cádiz de telón de fondo, y "Para llevarte a vivir", de Javier Ruibal. Vientos de pregoneros. "Qué arte, hijo".
"No podía empezar de otra manera", confiesa Carrasco tras acariciar su guitarra, como quien golpea un mostrador con los nudillos al tres por cuatro, y entonar la pieza del maestro Martín. Otro cantante con alma de comparsista. Otro artista encantado de conocer a Cádiz. Una lección de humildad para quien se mira el ombligo y no valora lo que tiene. Carrasco, que guarda más colores en su voz, pisa fuerte con botas de cuero español, y se rinde del tirón a Cádiz. Los temas de su nuevo disco aparecen uno tras otro como una metáfora de amor a Cádiz. "Con tu sonrisa me quedo". El autor reconoce que se enfrenta a "un día diferente. Anoche me costó conciliar el sueño, este concierto es muy importante para mí por el cariño que tengo a Cádiz y a sus Carnavales", y habla del sello, la personalidad, la raíz y el arte. "Cádiz, vengo a cantarte, a entregarte todo lo que tengo, a darte todo lo que soy". Cielo ganado, gallinero conquistado.
La rebeldía, la libertad, la lucha, la vida amnésica, la voz de la gente, los resquemores y los amores, la niña llamada Cádiz y el éxtasis total en el teatro cuando Manuel pasa de un disco a otro, hay quien interpreta los temas desde su butaca, luego el cantante suena a corazón partío, algunas chicas de la primera fila se alzan para bailar y el juglar recurre al socorrido "sin ti no soy nada", romances de larga tradición oral, transmisión milagrosa que alcanza momentos álgidos merced a la magia del instante, la voz y el estilo de Carrasco y el pundonor del personal. Suena de categoría la maqueta "Voy", así como la pieza dedicada a una inmigrante, "una de las canciones más especiales que he escrito. Apareció una tarde, en un día de esos en que no salen las cosas. Bajé a tomar un café y la camarera me pidió un autógrafo para su hija, que vivía lejos". Sensibilidad a prueba de lagrimitas, piel de gallina en el Falla.
Ya con el público en pie, Carrasco se pone una mijita rockero, en el bar de los pesares y el teatro parece un volcán en erupción. La gente se pone chirigotera, nadie calla, "Que nadie" pilla por sorpresa incluso a Manuel, la banda cobra vida nueva, "nadie es dueño de nadie" y Carrasco dedica otra copla a los "sin techo", bonito detalle, camino del Falla se conocen varios casos de joven-perro-manta. Surgen pancartas de improviso, Manuel arroja la pandereta al público y da las gracias a Cádiz "por una noche tan bonita". Los mendas de seguridad controlan la primera fila, como si hubiera peligro de amor a primera vista, y Carrasco remata la faena por "alguien a quien admiro mucho, de El Puerto de Santa María", el gran Ruibal, cuya poesía al sur de la quimera se antoja perfecta para no dar los besos y los versos por perdidos y para rubricar el buen gusto del cantante onubense, que desgrana la versión con limpieza, sin arabescos, con respeto al autor, fidelidad al mapa del tesoro, cariños de ida y vuelta. Carrasco pone de manifiesto su evolución imparable, soltando lastre. Fuera prejuicios.
 
Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Muy suya, extraordinaria Rickie Lee Jones en La Bomba

Suave, pero incisiva. Voz de niña mala. Si ahora se estila la mujer a solas con sus canciones desnudas, el folk con aristas y las historias aparentemente sencillas, aquí está la chica salvaje para quebrar un par de esquemas más. Rickie Lee Jones, muy suya en La Bomba, aulario del silencio imposible y de las lindas paradojas. "Está muy feliz en Cádiz", confiesa ella en tercera persona de singular cantante, como si hablase de otra para iniciar su gira hispana. Único concierto gratuito, por cierto. No se llena el patio ni con invitaciones, pero acuden buenos aficionados de toda clase y condición. Hay gente, no obstante, que no lo agradece, gente sin respeto, ya talludita y con presunta cultura, que cuchichea durante todo el concierto. Parlotea de espaldas al escenario y luego aplaude. Ella se mosquea y mira fijamente a la cara al hombre del desprecio. Armónicas, contrabajo eléctrico, teclados, la guitarra para matar al olvido, un blues para ir tirando y esa encantadora pose despreocupada y libre que mantiene la artista a treinta años vista de su debut. Acostumbrada al "fly away" desde jovencita, Rickie sube y baja, apura la tensión dramática del recital, da instrucciones a los músicos, se indigna con algunas cuestiones, tiñe de osucro su voz, juega con las palabras, se le entiende todo, canta una pieza de su padre, del 55. Habla de sus padres, gran familia de artistas, también muy suya, y de su hija, aficionada a la música de baile. Habla del mundo, recita cositas contra Bush, canta como distante o distraída, se acerca y se separa del micro como quien lo hace de la vida rutinaria, todo muy improvisado y muy estudiado a la par. Viejos trucos de artista beatnik. El trío improvisa y se deja mecer por los tiempos, los músicos siguen a su jefa como pueden, con notable destreza, mientras la diva de Chicago canta despacito, suave, con un punto mágico al alcance de quienes ponen atención y prestan su interés. Los charlatanes, que se equivocaron de función y de señora, no se enteran. Rickie Lee recuerda a Joni Mitchell o Neil Young en algunos pasajes, e incluso a los primeros discos de Bruce Springsteen, cuando lucía banda multicolor. Pero también se advierten en el repertorio de la dama bohemia su influjo sobre cantantes contemporáneas, tales como Sam Phillips o Rosie Thomas. Pionera, revolucionaria de veras, una figura con genio. Corre el riesgo de sumir en el sopor a los menos despiertos, pero cuando agarra la inspiración no la suelta e hipnotiza literalmente al personal. Casi dos horas de música americana en bruto, ahora preciosa, ahora un poquito árida, luego resplandeciente, siempre cautivadora e intensa, con multitud de matices que en otro recinto, un Falla o un Pay Pay, tomarían otros derroteros. Rickie no cae en las garras de su propio mito, ni se recrea en sus discos más celebrados, y desgrana casi enterito su último álbum, destacando "Moon is made of gold", "Bonfire" y "Old enough". Preciosos temas, en la tradición del folk rock norteamericano, aunque con la marca registrada de la cantante, única en su especialidad. Ella interpreta cuatro piezas de su primer disco, de cuando tenía 25 años. "Young blood" alimenta de energía a la audiencia, por ejemplo. No faltan detalles poco conocidos de su discografía, como "Scary chinese movie" o "Nobody knows my name", de discos más recientes. Brillan joyas como "It takes you there", "Running from mercy" y "Tigers", y del archiconocido "Pirates" sólo suenan "Living it up" y "We belong together". Emociones minimalistas, caos ordenado, libre albedrío, una profundidad misteriosa sin límites, lección magistral en noche agradable exenta de humedad y de fantasmas. Rickie, que a veces se mosquea con los músicos, algunos fotógrafos ocasionales, los que nunca debieron salir de casa y el mundo errado, no llega a explotar.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 17 de noviembre de 2009

Manuel Carrasco, en un mar de inercia

Cádiz sabe mucho de la inercia, del viento y de las horas muertas. Manuel Carrasco sabe de Carnaval, no en vano dirigió numerosas agrupaciones en su Isla Cristina natal y "muere" por las coplas gaditanas. Esta noche, el cantante onubense se enfrenta al paraíso del Falla en excelente estado de forma, dorado por discos de éxitos, encumbrado por una variopinta afición y acaso huyendo despavorido de los perniciosos efectos de la susodicha operación del fracaso. Bastante tiene el cantautor con soportar a los mercachifles de la mercadotecnia, que siguen exprimiendo su talento. Vuela Carrasco mientras configura su particular estilo, emparentado con las baladas de Alejandro Sanz, el color de Manolo García y el "sonido de la sonrisa" que tanto recuerda a Triana. Pero Carrasco ha dado un paso adelante con "Inercia", su disco más reciente, donde flirtea con otras influencias, acaso el rock de los setenta y el folk intimista, y se muestra más guitarrero, enérgico y fresco. "Que nadie te calle", la pieza que se escucha cada día en las emisoras y los parlantes de los coches a escape libre, admite varias interpretaciones y camina por el lado salvaje del amor y la droga, amén de convertirse en canto de esperanza y lucha. El cantante aún no se ha desprendido de todo el lastre, pero camina firme hacia su propia libertad musical, navega hacia mar abierto este hijo predilecto de su pueblo marinero que se rifan en el azaroso mundo del dueto: si grabó uno con Malú, ahora lo hace con Pastora Soler. Esta noche, en el Falla, Carrasco, que fue pintor de rodillo antes que compositor de paisajes sentimentales, se cita con sus incondicionales y con la gente que acaba de descubrir su elegante sencillez. Qué importa su origen y el destino, lo importante es el camino.

Noviembre 09, Cultura, Diario de Cádiz