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A Miguel lon hundieron del tirón, le buscaron las cosquillas a la siguiente, perdió dinero en algunas giras posteriores a su momento culminante, pero ofreció mucha música de calidad. Quizá no le perdonasen sus discursos demagógicos entre canción y canción, su postura de líder, la canción que alentó el cambio, y que utilizó Felipe para alcanzar el poder. En España, en líneas generales, la gente no quiere a sus artistas. Miguel lo sufrió en sus carnes, pero también tocó el cielo.
El chaval rocanrolero que marchó de Granada a Madrid para buscarse la vida en la radio triunfó sin operaciones dermohistéricas, se alzó a la cúspide con el Himno de la Alegría, regresó al rock cuando los vientos soplaban propicios, publicó algunos discos memorables y otros irregulares, se decantó por la tele en programas discutibles pero históricos, enlazó generaciones de músicos, mimó a algunos talentos, se dejó querer por los cantautores y de vez en cuando retornó a la senda. Frente a otros productos de finales del siglo pasado, la música de Miguel Ríos se mantiene vigente, escuchen el año 2000 no más. Lástima que el disco de homenaje oficial, nada que ver con otro más modesto que circula por ahí y que parece más sincero, suene de aquella manera, abundan las versiones flojas o desafortunadas, salvo excepciones, pocos rockeros se suman a la iniciativa, aunque cuelan a algún rondón, y da la sensación de que nadie como Miguel para cantar sus propios temas.
Ahí va una crónica del primer concierto de la gira de despedida ...http://www.efeeme.com/noticias/noticias_ficha.aspx?id=4829
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