miércoles, 12 de agosto de 2009

Morenatti, herido en Afganistán

Maldita guerra. Maldita "paz duradera". Putos amos de la guerra. El fotógrafo jerezano Emilio Morenatti ha resultado herido en Afganistán. Le han amputado un pie. Morenatti y un compañero de televisión viajaban empotrados en un convoy militar que fue atacado con un explosivo improvisado colocado en la carretera. El prestigioso reportero gráfico, que ha cosechado numerosos galardones en los últimos años merced a su talento y sensibilidad, está fuera de peligro, según las primeras informaciones.
Mientras tanto, al sol de la impunidad, el Bigotes Mentiroso se pasea por la playa con sus abdominales de chocolate, dos mil abdominales al día, uno por cada muerto en Afganistán y en Irak. Siempre en busca de las armas de destrucción masiva, claro. Por cierto, Zapatero ganó votos saliendo de una guerra, a este paso los va a perder por el camino de otras guerras. Tramposos.
Morenatti, último mohicano de la prensa de verdad, la que no se esconde, la que cuenta las cosas como las ve, la que no se vende al mejor postor ni se arrima el poder, sino al centro de la acción y al corazón del desprotegido. Salud, Morenatti.

Bob Dylan, por villancicos

Por el camino que lleva a Belén, el trovador que cambió la faz de la tierra del rock no deja de sorprender a sus correligionarios. Bob Dylan ha grabado un disco de villancicos. Como suena. La prestigiosa revista musical Billboard ha confirmado la existencia de un álbum navideño que ha registrado recientemente el cantante estadounidense en el estudio de Jackson Browne, en Santa Monica, California. La fecha de publicación se mantiene en vilo, pero han trascendido algunos títulos como "I'll be home for Christmas", "Must be Santa", "O little town of Bethlehem" o "Here comes Santa Claus".
El asunto ha causado conmoción en las numerosas webs para devotos de Dylan, que recuerdan la conversión al cristianismo del artista de origen judío, a finales de los años setenta, que se tradujo en una trilogía discográfica y sendas giras controvertidas. Más tarde, en 1997, Dylan cantó ante el Papa Woytila, en una reunión de jóvenes cristianos, e inclusó besó la mano del Pontífice.
Aun así, los discos navideños por parte de cantantes o grupos consagrados suele ser tradición en los Estados Unidos. Los mismísimos Elvis Presley y Frank Sinatra obtuvieron éxitos en el género, y hasta Bruce Springsteen y otros rockeros felicitaron así a sus admiradores. Gran manera de aprovechar la rentabilidad del espíritu navideño. Beach Boys, Jethro Tull, Lynyrd Skynyrd, Johnny Cash y todo el mundo country, Canned Heat, BB King, Lennon y McCartney, los punkies Ramones y Sex Pistols y los líderes de los contemporáneos Coldplay y Radiohead, entre otros, han tocado alguna vez El Tamborilero o similar.
Desde que actuó en el estadio de Chapín en Jerez, hace un año, Dylan ha continuado su "gira interminable" y editado un nuevo álbum en estudio, en permanente movimiento y siempre de actualidad en mentideros y publicaciones musicales, que hace unas semanas especulaban sobre la posibilidad de un encuentro entre Bob Dylan y Paul Mc Cartney, vecinos en California, quienes estarían dispuestos a grabar algunas canciones al alimón.

Agosto 09, Cultura, Diario de Cádiz

martes, 11 de agosto de 2009

Una caló de justicia


Si la gente defendiera sus derechos igual que defiende sus colores, otro aire respiraríamos en este rincón del mundo. Fétido ambiente. Irrespirable. Eso pasa por vivir por encima de las posibidades, en lo alto de la colina de los locos por el dinero. Con la caló, el olor se antoja nauseabundo: políticos a la gresca continua, enemigos íntimos, jueces, fiscales, policías, la leche en vinagre. Y la muerte de un futbolista. Velas al suelo. Gritos al cielo. Show visceral.
La dignidad se siente amenazada, espiada, maltratada, esposada. El padre de la niña que no tenía edad para mentir habla de la calidad de la democracia, mira tú qué gracia, y de los derechos humanos, de Torquemada, con el tostón que hace, y de unos cuantos pobres ricos atados a su pasado reciente. Juicios para lelos. Bandidos de cinco estrellas, Ni en agosto nos dejan en paz: no saben ni ponerse de acuerdo, pagamos caro su humor, salen muy poco económicas sus bromas, sus hostilidades y sus pactos, léanse las manitas que hacen los eternos adversarios en el norte del infierno de sus propias debilidades. Las bombas suenan a campanas de revancha, a paso atrás, huida hacia adelante y mezquindad. Las palabras también suenan mal.
Por cierto, ya que denuncian corruptelas y conspiraciones, ¿qué fue del caso Malaya? Malaya significaba de Málaga a Ayamonte. Largaron al juez, entretuvieron al personal con las andanzas de Cachulín y cía, y colgaron un tupido velo. Entonces no importaba que esos malandrines salieran escopteaos de comisaría con las manos esposadas, todavía hay clases.
Al pairo nos traen los dimes y diretes de esta clase sin clase. Salvando las distancias, y la gente que queda con honestidad, las noticias huelen mal, a mafia calabresa, produce mucha vergüenza, y también risa floja, asistir al espectáculo infinito del poder del dinero. Todo muy oscuro, aunque también muy clarito. La financiación ilegal de las costumbres españolas, segunda parte.
Por lo demás, la susodicha caló, y el viento de Levante acechante, que espera agazapado, ná más que traen pensamientos paradójicos, según si sales o si entras al aire acondicionao, cuidao con el abominable hombre de las nieves, marqués de Kelvinator, un peligro público.

Marujita se sale del tiesto

"¿Quién es María Benítez? ¡Qué arte tiene!". Respuesta inmediata: "La hija de Toñi Perdigones, la cantante de Marujita, ¿no lo sabes ya?" Conversación de bornichos en la blogosfera. Habituados a la emigración, y a la fusión de culturas y pareceres, a nadie extraña en Bornos que María esté triunfando en Marujita, la ecléctica banda que sólo tiene una cosa fea: el nombre. Quizá no sea tan feo, es que recuerda a una friki con los ojos como platillos volantes. Marujita, el grupo, pase por la Piel de Toro su primer disco con garbo y poderío, más de treinta actuacionea adornan la trayectoria del combo especializado en el "todo vale". Flamenquito, folk americano, rock andaluz, ritmos latinos, música transversal que tiene su punto. Marujita, el grupo, alcanzó su mayoría de edad en el reciente festival Lago de Bornos, al coincidir en el escenario con el mítico Thijs Van Leer, líder de Focus, con quien ya tocaron horas antes en el almuerzo de bienvenida.
Bajo la batuta de Josep Vilagut, guitarrista y productor, la amplia y variopinta banda firma un disco muy interesante que ha captado la atención de la escena musical hispana, tan necesitada de caras nuevas. Amén del instrumental habitual, Marujita emplea mandolinas, dobros, banjos, que imprimen un sello muy especial al sonido, ya de por sí abierto a estilos y cambios de humor. La rumba preside los días alegres, claro está, pero Marujita se atreve con sones más oscuros, denuncias medioambientales, guiños al pobre inmigrante y hasta toques de música disco. Todo vale, todo parece encajar. La piel, los tientos de la araña, la luna y el lorenzo, las luces y las sombras. María, la bornicha, y unos catalanes muy flamencos, listos para comerse el mundo.
Agosto 09, Cultura, Diario de Cádiz

lunes, 10 de agosto de 2009

Serrat y mil más dan la cara por Afanas

Serrat y más de mil gaditanos participarán en el almanaque solidario de Afanas. Benito Santos, el inefable policía de barrio y coordinador del proyecto, no puede parar de trabajar de forma altruista. Convoca a la gente, cita a los alumnos, llama a los familiares, escribe crónicas acerca de lo sucedido y se desvive por mejorar la calidad de vida de los enfermos mentales y sus círculos cercanos. La idea se pone en escena en las escalinatas de la Catedral de Cádiz, Joan Manuel Serrat ni se lo pensó, ahi quedó, inmortalizado junto a los entusiasmados chavales y sus alucinados padres, antes de abrir los conciertos para la libertad. Serrat encabeza un elenco casi infinito de personas relacionadas con una docena de actividades, pilares básicos de la sociedad gaditana. Movilizar a tanta gente en Cádiz se antoja un milagro, y ponerlas de acuerdo, una odisea, y no echarlas a pelear sino todo lo contrario, un detalle digno de alabanza. La desidia y el conformismo aparcan en doble fila a la caída del sol, pero la solidaridad a veces gana la partida. Benito Santos, junto al fotógrafo gaditano Cata Zambrano y el gerente de Afanas, José Luis Torrejón, tienen el cielo (de Cádiz) ganado.
Doce retratos de familia compondrán el calendario especial de Afanas. Doce grupos que de forma altruista representarán a sectores como la hostelería, la justicia, la política, la seguridad, la sanidad, los medios de comunicación, la iglesia, la cultura o el deporte. Sus nombres, todos ellos muy conocidos en ámbitos sociales de la ciudad pero anónimos a la hora de mirar al pajarito, responden a la llamada para recaudar fondos y así paliar la escasez que sufren entidades no gubernamentales tan sobresalientes e ncansables como Afanas.
Con cada almanaque se entregará un deuvedé a modo de documental sobre el rodaje, elaborado por Onda Cádiz Tv, que ha acompañado en todo momento a Benito y los suyos. Benito, que ejerce de guardia de barrio, poli de cercanía, en el emblemático barrio de Santa María, y que ha aparecido ya numerosas veces en la tele, hizo las labores de reportero, al otro lado de la noticia, y entrevistó a los chavales con todo el arte del mundo. Para más inri, la banda sonora del deuvedé correrá a cargo de un grupo de rock, Alan Nepa, compuesto exclusivamente por polis locales. Suena raro. Suena diferente, como la iniciativa de Benito y compañía, que han resucitado a las fuerzas vivas de Cádiz, si es que aún quedan fuerzas vivas en la ciudad del pasado por venir.
Cuentan que Serrat se mostró exquisito, atento y cariñoso con los chavales de Afanas y sus padres. Dicen que Benito Santos apenas ha recibido negativas, si acaso las del destino, para lograr su cometido: ha juntado a "todo" Cádiz por derecho, sin embaucar a nade, sin prometer nada a cambio, con el corazón libre.
Benito podrá escribir mil crónicas acerca de las aventuras en torno a las doce fotos del año próximo. En el apartado de medios de comunicación, por citar un ejemplo, reunió a Melchor Mateo, Nuria Agrafojo, Kiki, Carlos Ordóñez, Miriam Peralta, Juan Manzorro y el presidente de la Prensa, Fernando Santiago, pero tuvo el detalle de invitar a una vendedora de diarios y revistas, Carmen Massa, de la papelería El Pópulo.
La cultura que se fotografió alrededor del gran Joan Manuel Serrat tenía nombres de arqueóloga, Esther Esteban; director del Museo, Juan Alonso de la Sierra; directivo de la asociación de autores de Carnaval, Miguel Villanueva; presidente del Ateneo, Ignacio Moreno, amén del pintor Juan Isaac, el escultor José Hermida, el arquitecto José Ángel González y el librero Pedro Rivera, de Quorum. Arte puro sin trincar.

Agosto 09, Cádiz, Diario de Cádiz

sábado, 8 de agosto de 2009

Spanish stroll por Willy Deville

Murió un bohemio del rock. Willy Deville, 55 años, cáncer de pancreas. Suenan las castañuelas de Spanish Stroll, y el ritmo machacón y encantador de Cadillac Walk. Demasiado corazón. Rosita se llevó su carro, su radio, su televisión, su vida, siempre pendiente de un hilo en el lado más salvaje de la ciudad de Nueva York. Escena neoyorquina de finales de los setenta, punk y rock a porfía. Mink Deville nada tenían que ver con Television, Blonde o Ramones. Ritmo y blues, soul, rock & roll original y chulesco que luego flirteó con el twist latino, los ritmos calientes y hasta los sones de los indios americanos. Inquieto e investigador, Willy Deville firmó varios discos maravillosos con su banda, en especial el primero, Cabretta, y luego llegó a triunfar en solitario merced a su toque hispano. Y a su versión del Hey Joe de Jimi Hendrix, muy distinta a la de Patti Smith. Se marchó a París, donde encontró a la pálida. Dejó la heroína con el cambio de siglo, o la heroína lo dejó a él. El 22 de julio de 1993 actuó en la plaza de toros de Algeciras. Estuvo inmenso, pese al escaso público. Tocó todos sus éxitos. Baile en la arena. Sangre a borbotones. Un arte exclusivo.

Lantánidos, a tres minutos de la gloria

Vaya elementos. "Nos conformamos con que el sábado vayan a vernos 50.000 personas, más o menos", bromea Alberto Rodway, bajista de Los Lantánidos, la banda que hoy protagoniza el único concierto rockero de "Tu noche de verano" en Puerto Real, otrora santuario rockero del estío y hoy francamente canino. En desigual competencia contra Bisbal, símbolo de la caída en desgracia de la música verdadera a manos del siniestro laboratorio de cantantes, el grupo pop-rockero accede a la cartelera de las noches bajo la luna con otra maqueta rompedora: la primera le otorgó el premio del concurso de la Diputación del año pasado. "A tres minutos de la gloria", uno de sus temas, invita a reflexionar sobre el éxito. "Ahora mismo vender discos y vivir de la música parece casi imposible", sugiere Rodway. "Muchos grupos han de alquiler los locales para actuar, bastantes artistas nacionales trabajan en otra cosa y dedican los fines de semana a la música. Nosotros hacemos lo que nos gusta, y no componemos pensando en lo que la gente quiere escuchar. Unos trabajamos, otros estudiamos, y otros estamos en paro".
Óscar, el cantante, coquetetó con la canción de autor y el rock. El bajista Alberto se inició en la Escuela de Músicas Moderna de la UCA y viene de los Homeless, como Francisco Javier, que comparte labores de guitarra con Efrain, tocado por la psicodelia o el rock duro. Javier, el batería, arrastra killómetros de ritmo en las filas de orquestas de baile. De todo un poco, como los estilos dispares que confluyen en la fórmula mágica de Los Lantánidos, que pueden llegar a ser duros y tiernos, irónicos y amantes del psicodrama. No en vano, la banda abarca casi toda una generación, sus miembros han cumplido ya entre los 23 y 36 años y sus gustos abarcan, nunca aprietan. Puro pop poderoso de alta escuela, rock contundente, letras de calidad que dicen cosas, a veces simples, a veces escabrosas. Consecuencias de un sistema democrático basado en la confianza mutua y el libre albedrío. "Es complicado, pero escribimos tres de los cinco elementos y al final siempre llegamos a un consenso. No tenemos líderes, hacemos cada uno lo que nos da la gana". Sus canciones ya han encandilado a oyentes remotos, merced al myspace, y han requerido sus servicios desde la Fnac de Barcelona, lástima que no se dieron los condicionantes logísticos. Por así decirlo. Habrá más oportunidades. Alberto cree que los nuevos medios de comunicación de hoy, tan potentes como dispersos, abren algunas puertas, "pero se hace difícil destacar, pues todo parece fragmentado, se necesita un empujón en un medio de masas para hacer oír tu voz, o tal vez un golpe de suerte". A tres munutos de la gloria. Ellos mismos se ríen del triunfo fugaz y retan a los dioses del olimpo con algunas bromitas de buen gusto: No perderse la guasa que emplean en sus autopromociones. Ni la impecable factura de su repertorio.
 
Agosto 09, Verano, Diario de Cádiz

jueves, 6 de agosto de 2009

Pepe Delgado vuelve a El Puerto con su Reunión de Blues

El guitarrista portuense Pepe Delgado, afincado en Sevilla con su particular e inconfundible Reunión del Blues, retorna esta noche a El Puerto. Toca en El Loco de la Ribera a partir de las diez de la noche. Excelente oportunidad para conocer de primera mano el tercer disco del grupo, "Swing, sudor y baladas", que se presentará oficialmente el sábado en el Festival de Blues de Linares y el domingo en La Línea. El joven brillante y estudioso músico, amante del blues puro y duro, presentará su versión eléctrica, aunque en el nuevo álbum combina formatos acústicos con swing, jazz y medios tempos. Si en sus trabajos abundan temas de composición propia, en sus directos lucen también guiños a los grandes del blues y de la música negra. No en vano, Delagado y los suyos no dejan de beber de las raíces y de evolucionar con el tiempo y el viento, no siempre favorables.
El tercer disco de Pepe Delgado y la Reunión del Blues viene editado por la asociación onubense Música Fundamental. Pepe, que va y viene como el blues del delta, no oculta su desazón ante la situación musical de su ciudad natal, El Puerto de Santa María. "La situación es patética, vamos hacia atrás", remarca. "Los músicos de aquí nunca tuvimos apoyos ni medios para aprender y desarrolarnos. Por suerte, me fui a estudiar a Sevilla y allí pude aprovechar la oportunidad, pero en El Puerto, los músicos de aquí, pese al nuevo teatro, tienen que conformarse con los bares o ni siquiera éso. El Ayuntamiento trae a artistas poco conocidos hasta en su país de origen, programa ciclos musicales en el nuevo teatro sin contar con los grupos de la tierra. Para ellos, los músicos de El Puerto no somos tan buenos como los de fuera".
Para colmo, la ley del silencio, que prohíbe la música en directo en locales sin licencia para ello, "sin dar opción a regularizarse a una ordenanza que cada ayuntamiento aplica a su manera", convive con ciertos agravios comparativos. Pepe Delgado participó en la manifestación convocada por Salvemos el Directo, cuya voz no ha sido escuchada por los munícipes, y defiende la música en directo como factor determinante en el crecimiento del artista y en el derecho de su público a conocer sus vías de expresión. Pero pregunta en voz alta "qué se puede esperar de un Ayuntamiento que tiene por bandera el catetismo ilustrado, sea el que sea quien ostente el poder". Remata Delgado que "parece que hay una regla no escrita por la cual ningún músico portuense puede actuar en el teatro Pedro Muñoz Seca". El guitarrista critica en defensa propia.
Autodidacta, lector impenitente, que desde chico se adentró en el blues a través de Led Zeppelin y Jimi Hendrix, Delgado ya es un personaje fundamental en el blues sevillano, asiduo componente de improvisadas jam sessions, impulsor del género en constante evolución pero fijado a la rica tradición. Fue a parar el músico portuense a la tierra donde flamenco y blues confluyeron a finales de los años sesenta merced a Smash, y luego nunca dejaron de hablarse. Pepe se acompaña en directo de su inseparable Fernando Cañas, con quien comparte aventuras desde la guardería infantil, y otros músicos de postín como Julio Colín, Manuel Márquez y Manuel de Arcos. Blues desde Andalucía.

Agosto 09, Verano, Diario de Cádiz

miércoles, 5 de agosto de 2009

Bruce, en la playa de La Concha


Bruce Springsteen ha vuelto a San Sebastián, como prometió, y el Diario Vasco publica una extensa y simpática colección de fotos. Bruce, en la playa. Observen las hechuras del gachó. Bruce, manteando a Roy Bittan. Bruce, de compras por el casco viejo con su familia. Y retratos de Van Zandt y Clemmons. Parece que la gente alucinó a su paso y saludó enfervorizada al rockero. El Boss concluye su gira española con más luces que sombras. Capaz de desafiar a su propia edad, como escribe alguien por ahí, arrasó en la mayoría de sus conciertos. Pese al sonido de Sevilla o el caos de Santiago, quedémonos con esa demostración de talento y energía, con las vibrantes tres horas de rocanrol acumuladas. En octubre, en Nueva York, revisará el Born to Run al completo, en una serie de conciertos especiales. Tal vez hayamos visto por última vez a la Banda de la Calle E. Que nos quiten lo bailao.

Quique González graba en Nashville

Por su cuenta y riesgo, Quique González ha grabado su nuevo disco en la cuna del country y del rocanrol blanco, Nashville. De categoría. El músico madrileño quiere editar el álbum en octubre, pero ha roto con su discográfica y navega de nuevo en solitario. En la entrevista que publica Efe Eme ( http://www.efeeme.com/revista/revista_ficha.aspx?id=5004&ids=2) explica los pormenores y deja caer la siguiente denuncia:
"Las compañías están intentado imponer una política nueva por la que piden un tanto por ciento a los artistas de las actuaciones en directo, y yo no sé si estoy entre la vieja escuela y la nueva generación, pero pienso que no se pueden cambiar las condiciones unilateralmente porque sí. Creo que hay que buscar otra forma de compensar, entiendo que están pasando un momento muy difícil, pero realmente yo no nunca he vivido de vender discos y soy un tío que el noventa por ciento de las veces voy "a empresa"; es decir, alquilo el sitio para tocar y me juego yo el dinero. Así que no veo una razón por la que les tenga que dar nada de eso, porque ellos no se suben en la furgoneta ni van al concierto. Tampoco quiero quedar otra vez como el rebelde y el que siempre está ahí, porque tampoco me he peleado con ellos. Entiendo sus dificultades, he intentado encajar en ellas, buscar una solución, pero ellos quieren instaurar esa política y a mí me parece un impuesto revolucionario".
Yo defiendo lo mío. Siempre lo he hecho, mientras he estado en DRO he estado muy a gusto, sobre todo por David Bonilla y por mucha gente que trabaja allí y que me cae muy bien, pero, realmente, no firmo eso por salud mental. No quiero levantarme un sábado para ir a tocar a La Coruña y pensar que estoy trabajando para otros. Si firmo eso, estoy trabajando para ellos.
No, no me he ido de mal rollo, en absoluto, yo lo entiendo como diría Al Pacino, "son sólo negocios, no es nada personal". Tampoco es para tanto, ni quiero dar esa imagen ni quiero que se hable de mí por estas cosas. Lo que hago es para protegerme a mí, para proteger a la gente que va conmigo y para proteger a mis canciones".

25 años de Dylan en España (Sevilla 91)

Corrían tiempos de sequía, también en la mente de Dylan. Fastos previos a la Expo de Sevilla. Leyendas de la guitarra, macrofestival de una semana, a razón de un concierto cada noche, con posterior retransmisión en diferido por la tele. En calidad de vocalista, Dylan cayó en uno de los carteles más flojos y eclécticos, junto al gran Keith Richards, Jack Bruce y Phil Manzanera, es decir, Rolling Stones, Cream y Roxy Music. Al trovador no le motivó el asunto, vino desganado, estuvo ausente casi todo el recital, aunque interpretó alguna joya en solitario, otras acompañadoc por Chris Thompson y luego se escondió en la banda de "all stars", en la traca final de rocanrol. Decepcionante para muchos, enigmático para otros, Dylan dividió al personal, como casi siempre. La gente esperaba mucho más que varias piezas tradicionales, las botas de cuero español y el paseo por la atalaya. Y pateó fuerte en señal de protesta. La actuación más extraña de Dylan en España. Errático, ensimismado y con camisa aflamencada, Dylan apenas ensayó con el grupo, se trajo cuarenta armónicas, se hizo una foto en un tejado de la capital hispalense y poco más. Para colmo, Miguel Bosé, que ejercía de coordinador del festival, se atrevió a cantar "Sevilla", con un hortera cuerpo de baile, y fue literalmente expulsado del escenario. Mejor dicho, se ocultó entre las coristas. Keith Richards se salvó de la quema.

17 de octubre de 1991

All along the watchtower
Boots of spanish leather
Along the borderline
Answer me
Shake rattle & roll (con Keith Richards)
Can't turn you loose (con toda la banda)

martes, 4 de agosto de 2009

La joya de la feria del disco

El primer elepé de Cai, a precio de oro, mientras la banda prepara nuevos temas; Imán graba su tercer álbum
 
 Ciento cincuenta euros por el primer elepé de Cai, "Más allá de nuestras mentes diminutas". El vendedor ambulante de discos, raro especímen que el pasado fin de semana expuso su colección a la sombra de la playa victoriana, te ofrece cincuenta euros por tu copia añeja del mítico álbum de la banda gaditana. Ajuste la cuenta. El mandamás de la feria del coleccionismo, más bien del disco usado y del long play flay may a poquitas revoluciones ganadas, practica el trato amable y las tácticas comcerciales más sofisticadas. "No me distraiga al cliente, por favor", espeta a un tío que pretende convidar a café a otro raro aficionado a la música enlatada. "Yo que usted me llevaba los tres, no sabría decir cuál es mejor, aproveche, oiga, no los encontrará a este precio", tercia cuando se enfrenta a la discografía de Traffic. Luego pone un poco de rock duro, para animar el cotarro, mientras las paredes evocan discos piratas de Bruce Springsteen, que seguramente suenen mejor que su concierto en el ingobernable estadio de la Cartuja. De pronto, alguien descubre un disco de Los Canarios, y el disquero, ojo avizor, siempre al loro, comenta en voz alta: "Hombre, Los Canarios, pedazo de disco, "Ciclos", el único que Teddy Bautista ha consentido que se edite en compacto". Al instante, sorprende a un visitante que no ha pagado la entrada, un euro por mirar entre los cajones, y le riñe en público, con todo el arte del mundo. El tipo es capaz de regatearse a sí mismo, y de acertar los deseos del prójimo en su mirada. ¡150 euros por el primer disco de Cai! El resucitado grupo gaditano, que cuenta en sus filas con los originales Fopiani, Delgado y El Niño, ya ha colgado varias canciones nuevas en internet, amén de multitud de grabaciones de conciertos. Su primer disco ya fue reeditado el cedé por ellos mismos, en un magnífico doble disco con rarezas y el título original remasterizado por Chano Domínguez. En septiembre, Cai participará en un macrofestival en Denia, y compartirá cartel con bandas legendarias como Wishbone Ash y Barclay James Harvest, a quienes seguramente se les respetará y cuidará más en su tierra natal. Otro mito del rock andaluz, Imán Califato Independiente, se encuentra grabando su flamante disco, el tercero de estudio, el primero en casi treinta años, para regocijo de sus fieles seguidores.
En el corazón de la feria del disco reinan los elepés de los años setenta, auténticas joyas que la gente devora con ansia. La muestra no destaca por su riqueza, ha bajado el nivel de forma evidente, la industria discográfica anda bajo mínimos, pero algo hay. Pocos discos no oficiales, lagunas junto a detalles de calidad, y precios asequibles. Ole qué precios.

lunes, 3 de agosto de 2009

A huevo

Prensa y propaganda. Mala prensa y publicidad aerostática. Corazón y la cartera. Curiosa manera de tratar a la gente en tiempos de presunta crisis. Ole qué precios. Bajan los precios del danone, cuelgan los precios en las esquinitas del televisor, lo nunca visto. Al carajo el lujo. En las páginas amarillentas se empecinan en vendernos las estancias de lujo, los perfumes que usan los ricos, el caviar y los yates, pero en los anuncios suena la surrealidad, la cancioncilla de marras, la reiteración de la alegría fingida, ya lo sabía, dice el banco fullero. Si ya lo sabía, ¿por qué no lo avisó? Ahora los avisos llegan edulcorados, melodías de andar por casa, grupos de gente celebrando el fracaso, óperas populares para primos, la puta creatividad al servicio del parné. No trabajamos para otras marcas. Siempre fue igual. Donde caben dos, caben tres, me pone nervioso ese anuncio. Por cierto, una duda, ¿hay tanta gente que no puede obrar? Lo digo porque en cada sobremesa surgen las ofertas pa ir al cuarto-baño. Ejem. Hay anuncios buenísimos, claro, como antes vendían canciones buenísimas. Hoy las canciones sirven de cachondeo, y los artistas, de cotilleo, a lo sumo. La prensa del corazón se come el pastel con la complicidad de la prensa seria. Va comiendo terreno. Ya se cuela hasta en los entierros. Viva la vida. La vida inundada de chismorreo, canalleo inmundo, No se puede hacer más daño. Pronto volveremos a las andadas. Entre anuncio y anuncio, un programita en directo, hola, señora, ¿cómo está la tortilla?, unas recetas infalibles, dos o tres incendios, qué pena del valle del Tiétar, gran canallada del verano. Carreras de caballos en la playa, apuestas al sol, el sol apuesta por el futuro, como los políticos que pujan por su futuro, la vida en rosa furcia, todo parece ronda en torno al corazón, un ataque de corazón, nadie es alguien si no aparece en la tómbola del corazón. Por ventura, la gente es libre de vivir su propia vida y de cantar las canciones que vengan a cuento. A cuenta de nada. En los coches, por ejemplo, aún reina la música, recurso de elección personal, no poner la radio para respirar libertad. La radio encarceló a la música hace tiempo. Los demás medios, tres cuartos de lo mismo. Da coraje ver cómo se amplifican las mediocridades y se silencian las obras de arte, si volvemos a la publicidad entenderemos esta circunstancia. Pronto aplaudirán por encargo.

sábado, 1 de agosto de 2009

El ritmo de la emancipación (La Isla del Blues)

A los gatos siempre les gustó el blues. Música rural negra nacida al sur de la América profunda. Miseria, alcoholismo o emigración. Del esclavismo a los guettos de las ciudades industriales. Crisol de culturas en las plantaciones de algodón, tabaco y maní. La segregación creó el blues. Bailes, cantos de trabajo, espirituales, baladas mestizas. Indios, europeos, africanos en la frontera del 1900. Doce compases, el alma en vilo, mensajes repetitivos, la individualidad y el grito común, hasta la presunta libertad de movimientos y de expresión. El descubrimiento del blues por parte del hombre blanco trajo consigo la revolución del rock, allá por los años 50 y 60 del siglo pasado. El mismísimo Muddy Waters, símbolo del artista hecho a sí mismo desde la plantación hasta el hotel de cinco estrellas, ascensión y caída del juglar negro, agradeció a los Rolling Stones, y a todos los solistas y grupos blancos que emplearon el blues como pilar de su música, que devolvieran el género a la actualidad y rescatasen a sus protagonistas de la nueva miseria. Ricos y pobres, blancos y negros, campesinos y urbanitas, mano de obra, al fin y al cabo, que cuando canta y rasguea la guitarra su mal espanta. Ni que decir tiene que el blues, como el flamenco, apenas suena ya a blues, poco o nada tiene que ver con sus raíces originales. Pero lo tocan en todo el mundo revestido de hechuras y tradiciones dispares. La considerada "música del diablo" se emparenta directamente con el jazz, el rock y ahora el hip hop.
En la Bahía de Cádiz, al frente de Blueshow, el irreductible José Peinado organiza cada año, doce años más uno, el festival Isla del Blues, una auténtica isla en el desierto de la música eléctrica veraniega. Su ojo clínico no falla; suele traer figuras de indudable calidad, unas de prestigio sobrado y otras con brillantes trayectorias por delante. Este año llegan dos exponentes del blues rock britániico, de la escuela que precisamente reconquistó el terreno perdido por el blues y lo alzó a la cúspide del rock, la psicodelia y los géneros que confluyeron en los años decisivos de la música popular.
No sólo de ritmos africanos se nutrió el blues en sus primeros tiempos, hace una docena de décadas. Los pirmeros bluesmen, los songsters, ejercían las música ambulante en los centros de trabajo del sur de los Estados Unidos, incluso antes de la llegada de las guitarras, que no se produjeron hasta la guerra de Cuba, cuando los soldados negros trajeron tan fantásticos instrumentos desde el país caribeño. Hasta entonces, primaban el rudimentario banjo africano y el violín. Las tonadas anglo-irlandesas y los sones del continente negro se fundían en un canto amargo y liberador, amén de algunas baladas hispanas o piezas afrancesadas. Todo ello en cautividad, claro, en las plantaciones donde germinó la música del siglo veinte y venideros. Los años de la progresiva emancipación acenturaron el poder de atracción y fijaron el inconfundible estilo, cuya primera grabación data del año 1923. La incipiente industria discográfica le vio color al blues, nunca mejor dicho, y programó numerosas expediciones al sur de los Usa en busca de nuevos talentos y figuras rentables de cara a vender los discos de música negra. Otro modo de esclavitud, en principio, que en pocos años cambió la vida de un montón de artistas de la calle, llenó los bolsillos de los emprendedores más agresivos y astutos y abrió la mente al público. Poco antes de que el rock moviera el esqueleto del planeta.
Del Delta del Mississipi a Chicago, pasando por Memphis, constituye la cuna del blues, y a su paso susbsisten un buen número de lugares de peregrinaje, turismo cultural que se llama ahora, donde rendir tributo a los grandes y fomentar la cultura de la tierra. Las universidades americanas imparten nociones de blues, la discoteca del Comgreso nada sería sin blues y las películas perderían color y sabor sin ese ritmo triste y contagioso en constante evolución, el padre de todos los ritmos.
El blues se electrificó en los años treinta, preludio de todo un huracán de sonidos, y la emigración, consecuencia de la Segunda Guerra, la Guerra de Corea, que provocaron la apertura de fábricas de armamento, y la industrialización de muchos núcleos urbanos, modificaron el mapa sociológico de Estados Unidos, y el blues desplegó sus tentáculos y se diversificó de manera impresionante. La reciente película "Cadillac Records", que relata la historia del sello fonográfico Chess Records, se antoja indispensable para conocer los vericuetos, las luces y las sombras de una época irrepetible. Con Adrian Brody y Beyoncé en sus papeles estelares, la cinta refleja la azarosa vida de Muddy Waters, las malas pulgas de Howlin Wolf, el triunfo del blues en las listas de éxito y el posterior atraco a mano armada por parte de compositores e intérpretes blancos, quienes copiaron y endulzaron el estilo para popularizarlo entre la hinchada de tez pálida. Chuck Berry, precursor del rock and roll, fue devorado por Elvis Presley, y así sucesivamente. Pero en realidad ambos bandos estaban condenados a entenderse. Los hermanos Chess hacían negocios con la Sun Records, de hecho el blues y el country sólo se diferenciaban en su color de piel. El rocanrol murió de avaricia, pero el blues continuó en la senda. Hasta la libertad final. Recuérdese que en plena explosión del rock & roll de Elvis Presley y compañía aún persistía la segregación en los colegios de medio país, y el racismo se empleaba duro a sus anchas. Tuvieron que pasar años para presenciar el renacimiento del blues, que cayó en desgracia entre tanto cantante melódico blancucho o en franca desventaja ante el rythmn blues, el rock y el soul, los estilos que se pusieron en boga a partir de la clara influencia del sonido de New Orleans. Los predicadores del soul (James Brown, Otis Reding, Ray Charles o Sam Cooke) reemplazaron a las figuras del blues, y nadie parecía recordar a John Lee Hooker, Big Bill Broonzy, Leadbelly, Willie Dixon o el mismísimo BB King hasta que los rockeros blancos forzaron su resurgimiento, Tantos años después, Eric Clapton, a quien tildaron de dios de la guitarra de blues, homenajeó al indispensable Robert Johnson en sendos discos y un deuvedé que se plantea como lección magistral del blues negro practicado por una leyenda negra y una leyenda blanca.
La lucha por los derechos civiles y la libertad de expresión enlazó canales de comunicación. Bob Dylan cantó a Luther King, el folk tomó prestadas tantas emociones del blues, los grupos de rock de finales de los sesenta siguieron los pasos a los Stones, Beatles y demás, y se miraron en el espejo del blues, atraídos quizá por el campo en días de paz, amor e inocencia supina. En Gran Bretaña prendió la mecha, con John Mayall y los Cream a la cabeza, pero en los Usa apareció un tal Jimi Hendrix, uno de los pocos negros de esta historia, y Janis Joplin. De costa a costa, el rock cogió color, los Led Zeppelin inventaban el heavy a partir del blues, los Allman Brothers rendian pleitesía a los monstruos del sur, y hasta un puñado de sureños racistas como Lynyrd Skynyrd sonaba tan negros como sus pensamientos.
Nadie pensó en 1947, cuando Muddy Waters grabó la canción "Rolling Stone" para Chess Records, que dos décadas después él y otros tipos de su clase y condición pasearían por el mundo como héroes, como maestros de tantos músicos. Tampoco nadie imaginaba que un tal Miles Davis, a quien un policía propinó una paliza a las puertas de un local nocturno coincidiendo con la primera cúspide de su carrera, iba a influir a tantos artistas. Nadie daría un euro por ver convertido a Bob Dylan en un viejo "bluesmen" blanco con alma de negro.
 
 
 
Dos figuras del blues rock
 
 
El cartel de mañana promete. Dos figuras del blue rock británico. Matt Schofield, considerado uno de los nuevos embajadores del blues con acento inglés. Y The Brew, el potente grupo liderado por un chaval de diecinueve años que toca la guitarra como un poseso, a medio camino entre Hendrix y Page, negro sobre blanco.
Matt Schofield practica un blues elegante, fino, sofisticado y distinguido que puede hermanarse con el funk o el jazz, y obviamente con el rock de los años setenta. Desde Manchester, la sensación de las últimas temporadas.
The Brew proceden del nordeste, de la ciudad portuaria de Grimsby, y su guitarrista, Jason Barwick, despunta en los ambientes musicales como una de las próximas figuras del género.
José Peinado, promotor de la Isla del Blues, suele acertar cada año con sus apuestas, en muchos casos arriesgadas por mor del escaso apoyo recibido por parte de instituciones que en otras provincias sí impulsan este tipo de festivales como atractivos culturales y turísticos. Diputación y JUan pasan del blues. El Ayuntamiento gaditano se deja caer, aunque sin pasarse. A Cádiz fue a parar el festival tras ocho años de celebración en San Fernando, su lugar de nacimiento. Desde entonces, la Isla del Blues ha propuesto grandes noches, sin olvidar la visita de los legendarios Ten Years After, el arte de Deborah Coleman, el poderío de Hook Herrera, el descubrimiento de Lance López y el bautizo de un grupo español con los gaditanos Kool, que pronto emprenderán su fase de relanzamiento con nuevo disco e integrados en una promotora de conciertos. Mañana, en el Baluarte de la Candelaria, para los amantes de las fuertes sensaciones, blues negro para corazones blancos. Y viceversa.

Agosto 09, Verano, Diario de Cádiz

viernes, 31 de julio de 2009

Sergio Monroy, las aventuras de un chicuco gaditano por el mundo

Una noche, en el corazón de Nueva York, tras una actuación enmarcada en el "Chicuco Tour", a Sergio Monroy se le acercó el saxofonista, compositor y arreglista Tim Ries, director de la sección de vientos de los Rolling Stones, y lo invitó a Filadelfia. Dicho y hecho. El pianista gaditano y su troupe aceptaron el desafío y enfilaron en su furgoneta hacia el siguiente destino de su gira americana. Monroy y su cuarteto dieron la campanada en Filadelfia, lo mismo que a lo largo y ancho de su periplo, las aventuras de un chicuco por el mundo antes de presentar su nuevo disco en su Cádiz natal. Sergio trae historias para contar e ideas sugerentes para tocar. En México, un prestigioso crítico denominó al artista como "una joven leyenda del flamenco", curioso contraste, todo un piropo para el músico que ya protagoniza el relevo generacional a medio camino entre la música de su tierra, el jazz y los ritmos globales. Música abierta al mundo en constante ebullición. Un proyecto arriesgado que no casa con la rigidez de los talibanes del flamenco y del jazz, que haberlos haylos, y sin embargo emparenta con la tolerancia, la creatividad y la amplitud de miras. Esta noche en en el Castillo de Santa Catalina, el reecuentro de Monroy con su padre el chicuco, el célebre dueño de la taberna del Ocho, entre las calles Hércules y Navas, y con los recuerdos ultramarinos, tributo a los ausentes y cariño a los queridos y por querer.
Sergio Monroy, que en septiembre participará como ponente en un seminario de piano flamenco en La Merced, y en octubre retomará su gira mexicana tras los sonados triunfos allende los mares, viene con septeto, y con muchos kilómetros recorridos. Ha aparecido en destacados programas radiofónicos y televisivos de México, ante millones de espectadores, y cosechado críticas elogiosas en prestigiosos medios estadounidenses. Sergio cree que el público americano ha entendido su música con más claridad y menos prejuicios que ciertos sectores de su tierra. Con otra mentalidad. La suerte de fusión a la que el pianista consagra su actual estado artístico ha encantado en los Estados Unidos, pese a que Monroy no pertenece a ningún bando: no es flamenco, ni jazzista, pero juega con ambos lenguajes con magia y precisión. Respeta y se hace respetar, pero no encaja en etiquetas al uso. Quizá por ello ahora, tras sus aventuras americanas, crezca de otro modo en el sur del sur. Tal vez dentro de unos años, cuando gobierne medio mundo musical sin fronteras, como hace ahora su paisano Chano Domínguez, todos digan que estuvieron ahí, cuando se bautizó en la Lechera a la vera de Miguel Poveda o cuando se forjaba un nombre en la compañía de baile de María Serrano. Hoy por hoy, Sergio Monroy suena en norteamérica como abanderado del "new flamenco sound", como el citado Chano Domínguez, aunque ambos han seguido caminos opuestos: Sergio del flamenco al jazz y Chano del jazz y el rock al flamenco. Con la luz de Cádiz como eje central y faro de inspiración. El niño que debutó en el Mentidero dando en la tecla del arte accidental, vuelve de las Américas de hacer un mandao. Del Kentucky Center al Castillo de Santa Catalina.

Julio 09, Verano, Diario de Cádiz

jueves, 30 de julio de 2009

Alunizaje en defensa propia

¡A por ellos!
Yo veo bien los alunizajes como el de ayer en Madrid. Se llevaron tres bolsas en una sucursal de la misma entidad que ha concedido los préstamos a don Floretimo de la Estampita para tantos fichajes galácticos y luego cuentan la "pejeta" y niegan hasta el agua al resto de los mortales
La avaricia rompe el saco y la luna del banco. Vuelve Robin Hood. Total, por tres bolsas de ná. Además, la actividad fomentaría el uso, destrucción, compra y venta de coches. No lo desguace, que cuesta dinero: empótrelo contra sus usureros favoritos.

miércoles, 29 de julio de 2009

Bruce Springsteen en Sevilla: puro frenesí, pésimo sonido

Sevilla tiene un calor especial. Bruce ya lo ha sufrido en sus carnes, igual que las pésimas condiciones de sonido del estadio de La Cartuja. El Boss no sonó bien. De apoteosis, nada. Y del ramillete de clásicos, tampoco se supo demasiado. Springsteeen y su banda superaron con creces los requisitos técnicos, pero el concierto careció de matices, hubo canciones que se presentaron como un mazacote, la E Street Band apenas pudo lucirse, tan sólo el extraordinario Max Weinberg a la batería y el "hombre grande", Clarence Clemmons, dieron muestras inequívocas de su poderío. Miami Van Zandt se vio perjudicado por el escaso acierto de los técnicos de sonido y las características del recinto olímpìco, demasiado abierto, demasiado amplio para un concierto de rock & roll. Con todo, el Boss se marcó una noche trepidante, comunicó desde el inicio, salió airoso del trance con una exhibición de alta tensión dramática.
A Bruce nunca le gustaron los grandes estadios. Por mil motivos. A mediados de los años ochenta, coincidiendo con la explosión comercial de "Born in the Usa", tuvo que plegarse a las giras mastodónticas que pusieron en boga Madonna, Prince, Michael Jackson, los Genesis del funesto Phil Collins o la misma Tina Turner. Curiosamente, Bruce interpretó anteanoche cinco temas de dicho álbum, aunque no dejó caer el que le da título. Anunciaban una retahíla de composiciones míticas y no ocurrió tal cosa con exactitud. Aunque la banda ofreció numerosas piezas de su dilatada carrera, y en especial sus grandes éxitos para todos los públicos, convengamos en que sólo tocó una perla de sus dos primeros discos, la inesperada "E Street Shuffle"; sólo dos ejemplos de "Born to run", el homónimo y "She's the one"; otros dos de "Darkness on the edge of the town": "Badlands" y "Promise land", y las cinco referidas de "Born in the Usa", sin olvidar un par de referencias a "The river". Pasó por alto su Túnel del Amor y encandiló con "Johnny 99" de Nebraska. Hasta ahí los clásicos. Sonadas ausencias: "Thunder road", "Rosalita" y media docena más de títulos, a elegir según gustos personales. En cambio, Bruce sorprendió con "41 shots", tediosa versión editada en single una década atrás, y recuperó pasajes de su etapas gloriosas con "Quarter to three", "Seeds", "Youngstown" o "Twist and shout", que traducida resulta La Bamba o Like a Rolling Stone. Por cierto, en los bises Max, el mejor batería que he visto nunca, cedió los trastos a su hijo, que tampoco es manco !!
Comparando setlists, produce envidia el concierto anterior de Bilbao, donde tocó Thunder Road, Jungleland, Because the Night, Rosalita y The River.
El sonido mejoró en ciertos instantes de puro frenesí, pero no demasiado. Demasiado estadio. Imposible fijar detalles al piano, ni medir las melodías, ni acompañar las letras con precisión. La música fue lo de menos, como suele ocurrir en estos acontecimientos. Si las pantallas retransmitían en directo el concierto desde sus entrañas, de un modo brillante y admirable, la gente también montó su particular plató; fotos, videos, más fotos de grupo, saluda a la cámara, estuvimos aquí, y pese a ello Bruce consiguió concentrarse y dar lo mejor de sí mismo. Lástima que se perdieran en el limbo parte de la atmósfera y de los registros sonoros. A pocos pareció importar tal extremo, en plena fiesta de los sentidos. Gran morazo colectivo. A tres euros la cervecita, por cierto.
Bruce, pura energía, no concedió respiro, enlazó casi todos los temas al grito de "one, two, three", y quizá se echase en falta algún momento para tomar aliento con las baladas que tanto brillan en su repertorio. Tal vez se trate de la última oportunidad de ver al Bruce rockero con la majestuosa Banda de la Calle E, que no sonaron bien pero emocionaron al personal. El futuro del rock & roll se resiste a engrosar las filas del pasado. La crisis de los sesenta no pasa por Bruce, que provocó un benigno incendio en La Cartuja, a riesgo de parecer una parodia de sí mismo. Lo pasó en grande viendo disfrutar a la gente. Volcó su honestidad en tres horas memorables, renovó el mensaje de libertad, mantuvo en vilo a la gente, volvió a brillar su capacidad de envolver al público en su particular comunidad, pero no sonó bien. Ni mucho menos. La música se perdió por los contornos del estadio, no golpeaba en el estómago del oyente, nunca se paseó a sus anchas por el césped y las gradas, y aun así logró conectar el artista, un milagro contra la técnica. Encanto y desencanto a partes iguales. Bruce fue más grande que La Cartuja, pero las cosas como suenan.

martes, 28 de julio de 2009

Bruce invita a José Mercé

De Boss a Boss. El jefe del rock convida al jefe del flamenco. A ambos les une el apodo y el amor a la música enraizada en sus respectivas tierras. Si Springsteen embaucó a sus seguidores en Bilbao con un guiño musical a la tonada tradicional que camina desde Santurce a la capital vizcaína, malo será que no amague esta noche con unas bulerías al estilo New Jersey, en el estadio de La Cartuja de Sevilla, donde el mito del rock apura hoy el segundo escalón de su gira española. Para bulerías electrificadas, las de José Mercé. A Bruce Springsteen le gusta el estilo que se gasta José Soto Soto, el cantaor del barrio jerezano de Santiago que un día triunfó al adentrar su arte por los vericuetos del pop. Y José Mercé, en diversas entrevistas, no oculta su admiración por el Boss, no en vano dice mirarse en varios espejos, entre ellos los del rockero americano, así como los de John Lennon y Frank Sinatra.
Así las cosas, el autor de Born To Run ha cursado cuatro invitaciones de palco a José Mercé, a través de su representante. Al parecer, el artista yanqui se puso en contacto con el entorno de Mercé sobre la primavera, e hizo saber su intención de pasar el día de hoy con el cantaor flamenco, para quizá impregnarse de su esencia y conocer a fondo el arte gitano, que no le es indiferente desde que visita España. Nada se sabe sobre el alcance de las conversaciones y si Mercé se reunirá por fin con Bruce y le cantará unas bulerías a la fresquita, pero la invitación es un hecho. Toda una excepción, pues Bruce Springsteen no ofrece invitaciones de cualquier manera, tan sólo en contadas ocasiones y con carácter personal, y ni siquiera extiende acreditaciones de prensa allá donde actúa. Los periodistas que quieran escribir o hablar sobre él, tienen que pasar por taquilla como cualquier aficionado. Siempre fue así. Springsteeen no hace distingos, salvo en casos especiales como el de José Mercé, primera figura del cante
El cantaor jerezano se encuentra grabando su nuevo disco en los estudios La Caleta Records de Cádiz, bajo la supervisión de Isidro Muñoz, hermano de Manolo Sanlúcar. y el toque de Moraíto Chico. Se trata de su primer trabajo en tres años.
El legendario rockero entusiasmó al personal con su colección de clásicos, en el estadio de San Mamés. Cuentan que estuvo inmenso. Tres horas trepidantes, la banda engrasada e inspirada y 120.000 watios de sonido y 60.000 de luz. En octubre, el Boss participará en el 25 aniversario del Rock & Roll Hall of Fame, junto a otras figuras como U2 y Metallica. Ya pululan las críticas por las sonadas ausencias en tal conmemoración.

Julio 09, Verano, Diario de Cádiz

lunes, 27 de julio de 2009

Bruce Springsteen, llega el mensajero del rock & roll

Nacido para el rock & roll. El Boss inició anoche en Bilbao su nueva gira española, que mañana pasará por primera vez por Sevilla. A punto de cumplir los sesenta años, pero en buena forma física y creativa, Bruce Springsteen retorna a la senda de las juergas de tres horas de música en grandes estadios, y quizá sea la última vez que aparezca de tal guisa con la E Street Band, una de las bandas más poderosas de todos los tiempos. Veinte años después de su primera ruptura con el grupo, nadie hubiera dicho que el cantante de New Jersey y su grupo de cabecera iban a permanecer tanto tiempo unidos y en la carretera. Los altibajos sufridos por Bruce a lo largo de su carrera, en especial cuando faltaron sus músicos de toda la vida, invitan a pensar que Springsteen no es el mismo sin la Banda de la Calle E, y que en realidad forma parte de su leyenda. Hace muchos años de tantas cosas. Springsteen vuelve a parar el tiempo en seco. Ya no quiebra esquemas, como en los años setenta, ni goza del éxito discográfico de los ochenta, pero ha recobrado la inspiración con sus últimos álbumes y se muestra tan generoso como vehemente en sus encuentros con el público. El mensajero del rock & roll ha vuelto.
Springsteen recaló el viernes en San Sebastián, alojándose en el hotel María Cristina. Sus hijos hicieron surf en la playa. Bruce pensaba dormir casi toda la gira en Donostia, pero al parecer ha cambiado de planes y el martes aparecerá por Sevilla, con la fresquita, y dormirá en la capital hispalense. Nunca se sabe. Luego tocará en Benidorm, Valladolid y Santiago. El Boss pasa de Madrid y Barcelona en esta ocasión. Sus continuos cambios de repetorio convierten en impredecibles sus repertorios de cada noche. Lo seguro es que el propio artista chequeará el sonido y pondrá tanto esmero en la preparación de sus conciertos como perfeccionista se muestra en la elaboración de sus discos. Nada queda al azar, quizá sólo la emoción.
Bruce no usa drogas, nunca lo hizo, y corre diez kilómetros diarios. El binomio con el saxofonista Clarence Clemmons siempre se presentó como un ejemplo de tolerancia y de nexos de unión entre ambas razas, pero parte de su conservador público ha rechazado en ocasiones los devaneos de Bruce con la música negra. Otro sector de la hinchada, en cambio, paladea la combinación de ingredientes, los españoles desde el año 81, cuando Bruce y su banda tocaron por vez primera en Barcelona. Desde entonces, la ciudad condal y Springsteen comparten pasiones. El rockero sólo ha tocado hasta ahora una vez en Andalucía, en Granada en 2006, pero fue sin el apoyo de la E Street Band.
El último Springsteen, que se asoma el disco "Working on a dream", simbólico título que abre la nueva etapa liderada por Obama en los Usa, se revela más sincero y compacto que en otras ocasiones. El disco confiesa influencias del chaval que escuchaba música dispar en la radio y que decidió ser una estrella del rock cuando conoció a Elvis a través del Ed Sullivan Show: soul, ritmo y blues, la onda californiana, el rock de los setenta, el pop majestuoso y el folk se dan la mano en el subconsciente de Bruce. Para quien crea que surgió de la nada en los años setenta como un mero heredero de Bob Dylan, sepan que el Boss se estrenó a mediados de los sesenta, cuando aún funcionaba los Beatles, y que su pertenencia a varios grupos le condujo a liderar la revolución del rock americano tras patearse escenarios y figurar como telonero de gente como Roy Orbison, Black Sabath, los Eagles, los Allman Brothers o Bob Marley & The Wailers, que contaron con su participación en la primera gira yanqui del mito jamaicano. Hasta que John Hammond, el descubridor de Dylan, captó el mensaje y lo dio a conocer al mundo.
Hace casi 35 años que sonó Born to Run por primera vez en directo, y otros tantos del bautizo de Miami Van Zandt como guitarrista solista de Springsteen. Hace casi veinte años de la boda de Bruce con Patti Scialfa, con quien comparte tres hijos. Y un cuarto de siglo del éxito más sonado de Bruce, Born in the Usa, cuya letra fue tergiversada y machacada por la derecha estadounidense mientras el Boss se transformaba en emblema del rock, el gran predicador del grito de libertad que los blancos robaron a los negros para divertirse o flagelarse un rato. No fue casualidad, ni escapó del ojo clínico de Springsteen a la hora de elegir lo que puede gustar a su audiencia, que los Beatles reinventasen las canciones de humor variable. Springsteen aprendió mucho de los negros, pero pilló al vuelo la manera en que los Beatles empleaban músicas alegres para describir asuntos tristes o escribían textos optimistas sobre melodías oscuras. Por ello, sus conciertos invitan a bailar y a reflexionar, a liberar cuerpo y mente. No en vano, fue Springsteen quien acuñó la expresión por la cual Elvis liberó el cuerpo de los jóvenes y Dylan sus mentes. A estas alturas, el mensaje del rock & roll sigue vigente, pese a que los chavales andan hoy atrapados por el hip hop. Springsteen flirteó hace ya veinte años con el rap negro, blues hablado a ritmo de funky, pero sus más acérrimos seguidores no lo consintieron. Hay gente que no ha captado bien el mensaje.

Julio 09, Verano, Diario de Cádiz
Foto tomada del diariovasco.com, Bruce a su llegada a Donostia

Luis, en el Triángulo de las Bermudas

"¿Es usted Luis Aragonés? Claro ¿Le puedo saludar? Como no. Soy colchonero, también, y me solidarizo con usted. Enhorabuena, campeón. Gracias. Hay que ver lo que le han jorobado en la selección. Y más que me van a jorobar. Breve pero intensa conversación entre turistas. Lugar, un quiosco de prensa en la costa oeste. Uno de ellos es Luis Aragonés, que veranea en El Puerto de Santa María desde hace años, siempre de un modo discreto, siempre con un casino a su vera, pues a Luis Aragonés le gusta apostar y ganar. La última vez que perdió fue en Cádiz, la postrera derrota en casa de la selección, ante Rumanía, gol de Marica. Abstenerse graciosos. La gente se chufleó del combinado español, al que tachó de chirigota. La chirigota que construyó Luis, el sabio de Hortaleza, hoy comanda la clasificación mundial, ostenta la supremacía europea y enamora a cada paso que da. Su timonel, por cierto, un tal Del Bosque, también mantuvo cierta relación con Cádiz: ejerció de asesor para que el Submarino ... bajase a los mismos infiernos. La vida da muchas vueltas. Luis Aragonés se da una vuelta por El Puerto y encuentra cariño. Luis parece terco y malas pulgas ante la prensa, que lo crucificó antes de tiempo, sus razones tendrá, pero cara a cara, sin desconfianzas, apenas da miedo. Infunde respeto. Los rojiblancos lo veneran. En Cádiz, el Atlético de Madrid, que la próxima temporada contará con los gaditanos Juanito y Jurado, dos figuras con jota que jamás jugaron con el Submarino, cosecha amores y rencores. El fútbol no da respiro.
A punto de cumplir los 71 años, Luis Aragonés se encuentra en paro, curiosa paradoja del éxito rotundo y el fracaso ajeno. Bien es cierto que acaba de trincar cuetro millones de euros tras la rescisión de su contrato en Turquía. O sea, un parado de lujo. Como los dos peloteros que estos días lucen sus talentos en el youtube, año 84 en Estados Unidos, gira mundial del Barcelona que luego entrenaría Luis: Mágico González y Maradona, en las filas culés. No coincidieron de forma oficial, pero ambos pisaron el Carranza, el estadio y el Trofeo, el torneo cuyo palmarés preside precisamente el club colchonero. Luis logró el ascenso del Atlético a Primera, tras los dos años en el infierno. Luis encabeza también la saga de entrenadores con más partidos en Primera, 757, y fue uno de los empleados del club que más narices echó a Gil, además de Kiko, otro atlético cadista, responsable primero del oro de los Juegos de Barcelona, artista rojiblanco que mereció más cariño por parte de Gil, otra vez Gil, el recordado presidente a quien la hinchada cadista puso la cruz cuando se llevó por la cara a Kiko y Quevedo. Muchos años antes, el máximo goleador de la historia del Cádiz, el gran Paco Baena, se convirtió en el traspaso millonario por excelencia, Gutiérrez Trueba lo vendió al Atlético de Vicente Calderón. Baena jamás olvidará sus años rojiblancos, tampoco los hermanos Collar podrán borrar de su historial sus años primerizos en Cádiz, con Enrique al frente del porvenir. Ni Luis Aragonés puede sustraerse del poder hipnótiico y encantador del Triángulo de las Bermudas. Aragonés llama así al triángulo Sanlúcar, Sevilla, Cádiz, del Guadalete al Guadalquivir. Luis conoció a Pepa, su mujer, cuando jugó cedido en el Recreativo de Huelva, hace ahora cincuenta años. La onubense tuvo con él cinco hijos, y éstos le dieron once nietos, once. A Luis le encanta el flamenco, y los chistes inteligentes, y las partidas de cartas, y un tiempo alejado del mundanal ruido.
En el segundo año de Gracia, un tipo igual de profesional y de serio que el mismo Luis, salvando las distancias de veteranía y trayectoria, el Cádiz busca delanteros y gente por la izquierda. El Cádiz retorna a la play station, pero el Carranza, estadio de la paz, queda marginado de la Peace Cup, la Copa de la Paz, que se disputará a la fresquita en las ciudades donde el verano pide a gritos una pizca de aire.
¿Qué querrá decir Luis cuando anuncia que le van a jorobar más? El campeón de Europa estrecha la mano de su admirador y se marcha a su rincón preferido del Triángulo de las Bermudas.

Julio 09, Deportes, Diario de Cádiz

domingo, 26 de julio de 2009

Magia al relente

"Voy a tocar algo que me enseñó Camarón". Menudo honor. Jorge Pardo se pone flamenco, toca la flauta con naturalidad y tino mientras un guardia de seguridad "persigue" a los fumadores y los castiga contra una pared del Castillo de Santa Catalina, junto a las antiguas mazmorras. Vuela libre el silencio. El legendario músico madrileño percute vientos de la tierra, la noche se va a vestir de vientos opuestos e intercambiables. El público, acorde con el fresquito que reina a la vera de la Caleta, acumula sensaciones, disfruta de la heterodoxia, el virtuosismo y la dotes de improvisación de los artistas y al final estalla de alegría merced al ritmo y al humor surrealista de Tomasito. Todo en casi dos horas. Casi nada. Falla, Ravel, olés en el momento preciso, expresividad y luz. Tradición y magia al relente. Jorge apenas suelta la flauta, Juan Diego se muestra imprescindible al toque, el Chispa reviste la caja y las congas de encanto y discreción. Hay bulerías, alegrías, guiños a la Perla y a Pericón, tirabuzones y escorzos en el aire, gente de toda clase y condición en el público: rastas, calvos, italianos, lugareños y el vigilante antinicotina. Todos miran fijamente al maestro Pardo, que embauca al personal con intensidad y sentido dramático, hasta que Tomasito se apodera de la escena y acapara la atención. Tomasito atrae las miradas desde chiquitito. Sus manos hablan, sólo el público de las primeras filas y los costados puede observar sus pies en movimiento, pero su lenguaje corporal refleja la madurez creativa del bailaor. Tomasito se recrea en una sonrisa, un golpe de cadera, el bacalado de Bilbado, los marcianos de la frontera, ecos venenosos, arte puro y el fino de su casa atrapa al personal. La emoción da paso al regocijo, dos por uno. Tomasito recuerda a Fred Astaire, a Lola Flores, a Michael Jackson, a Chiquito, y al niño que cogió la ola del ritmo y no la soltó hasta entrar en agua tapá. Pardo vuelve a la primera línea, en noche que se hace corta y brillante, y pregunta si hay prisa. No hay bulla. La trompeta de Enrique Rodríguez invoca tiempos locos. Cuerdas y vientos al compás. Otra vez por Camarón. Algún intelectualoide pasea por los pasillos dejando ver su pasado look de jazz rockero estilo Miami Vice, Tomasito presenta su trocotrón caminito de Jerez, ompare, y lanza un trabalenguas. El que lo coja pa él. Luego vuelve a la capilla para confesarse. Pardo dirige entonces otra muestra de música tolerante. Si un jerezano puede tocar blues de Chicago, un madrileño tiene derecho a adquirir duende y a tocar como los angelitos negros. Sin recurrir a tópicos, ni siquiera a la mayoría de las piezas emblemáticas incluidas en su último álbum, Pardo ofrece una lección magistral. El espectáculo, variado y liviano, concluye con una exhibición de leones, tigres y buitres, el cuerpo de Tomasito parece un instrumento al servicio de la marea alta, y su baile, una suerte de cómic flamenco y mundial. Qué camisa, Tomasito. La noche brinda un rompecabezas virtual que evoca las revoluciones sonoras del siglo pasado: flamenco, jazz, rock, tragicomedia ligera sin malos humos.
Julio 09, Verano, Diario de Cádiz

viernes, 24 de julio de 2009

"Harte la famosis"

A la madre de un presunto violador menor de edad tal vez le falló el subconsciente, el personal y el colectivo, y espetó delante de las cámaras, aunque con la cara tapá, que su hijo es inocente, prueba de ello es que ni siquiera se ha hecho la "famosis" (sic). Qué dolor. No se sabe si ella querrá hacerse "famosis", como otros tantos en parecidos casos anteriores y los que vendrán. Aún se recuerda en Cádiz el caso de los huesos de la barriada de la Paz. Crucificaron a un señor por ocultar los restos de su mujer emparedados en su propia casa. La Poli, los medios, la gente, la tele, todo el mundo dio por hecho el asunto antes de tiempo. Hasta el forense, un tipo con mucho olfato, cada vez que tomaba un hueso para introducirlo en la bolsa, exclamaba: "Son humanos". Resultaron ser huesos de perro. La mujer del atribulado vecino vive en Francia. Algunos miembros de ambas familias se enzarzaron en una dura pelea a las puertas de la casa, y escenificaron la tragicomedia en ciertos programas de la tele. Se hicieron "famosis" por un día.
Luego, la hija de un narcotraficante muerto en acto de servicio cuenta que su viejo abusó de ella, que patatín y patatán, que ha escrito un libro y que seguirá hablando si ponen más dinero encima de la mesa. El público aplaude. ¡Ha pedido más dinero! ¡Por un millón quizá se haga el hara-kiri aquí mismo, en directo! ¡Aplaudan!

Jorge Pardo y Tomasito, leyendas del viento

Hace años, tal vez no tantos, la presencia de Jorge Pardo y Tomasito en un festival flamenco al uso sería tildada de herejía pura y dura. El legendario músico de jazz y el versátil y flaco bailaor y cantaor jerezano se dan cita esta noche en los Jueves Flamencos para que corra el aire en generosa y linda fusión de estilos y hechuras musicales y vitales. Libertad al cuadrado versus totalitarismo. La segunda parte de los "Vientos flamencos" de Jorge Pardo, donde la revolución se torna en tradición, y vicerversa, y Tomasito en adobo, bulerías al hip hop, la vehemencia y el arte único del chaval, hoy a punto de los cuarenta, que salió a buscarse la vida con su estilo incomparable y dio varias vueltas a la redonda del mundo.
Binomo de categoría. Jorge Pardo, uno de los músicos de jazz y alrededores con mayor prestigio en la Piel de Toro, presenta el flamante trabajo que combina los sones y soles de Camarón, Falla o Albéniz, soleares y joropos, jazz y flamenco, la danza del fuego y el Cádiz de Iberia y Carlos Saura, la media ración de bendito veneno y la frescura del viejo mundo. Pardo rememora La Leyenda del Tiempo de Camarón, en el trigésimo aniversario de la mayor herejía, ya saben, el disco más venerado y repudiado del flamenco contemporáneo, por mor del genio de La Isla, el grupo Dolores, donde brillaba Pardo con Pedro Ruy Blas y Rubén Dantas, y el mismo Kiko Veneno. El saxofonista, que curiosamente ingresó por primera vez en un estudio de grabación para colaborar con Las Grecas, acompañó a Paco de Lucía, de igual modo, en sus años de renovación estlística, y creció hasta el infinito. Hoy vuela libre. El gaditano Chano Domínguez conoce bien su dominio de la escena y de las pautas en constante movimiento, y el jerezano Tomasito, que también apoyó al pianista en Calle 54 y de ahí bailó hasta la eternidad, puede sentirse único y a gusto en tan digna compañía musical. El dúo promete. Vientos de cambio, fusión al por mayor, compás surrealista, flamenco punk al servicio de la humanidad majareta. El Tomasito que se dio a conocer en un fin de año televisivo del 86, y que en la Bahía se hartó de taconear y de asombrar al personal en plena adolescencia, hoy es un señor del aire, otra leyenda del tiempo con el universo en sus manos y la vida en la orilla de sus pies. Antes de pasar por el Mar Rojo, Tomasito, inventor del break dance por bulerías en tiempos de herejes, bailará sobre los restos del Atlántico.

Julio 09, Verano, Diario de Cádiz

Asfalto, camino de Espera

Al pie del cañón, treinta y dos años después de su debut discográfico pero aún excitado y motivado por una gira de reconocimiento y la reciente grabación de su primer disco en directo, Julio Castejón, el superviviente de Asfalto, anuncia la buena nueva: "Llevamos una banda absolutamente potente, con músicos de alto nivel en una onda muy progresiva pero capaces de bordar versiones de temas referenciales y propuestas nuevas. Haremos un repaso a nuestra historia". Esta noche, en el festival Fatetar Folk de Espera, la historia viva del rock urbano madrileño, los pioneros de casi todo, en glorioso reencuentro con sus orígenes y mirando de frente al tiempo. "El tiempo pasa y lo bueno es contarlo con buena salud física y mental", subraya el veterano músico que supo mantener a flote el prestigio de Asfalto pese a la escisión sufrida ya en sus comienzos y a los gajes del integrismo rockero y el ostracismo de la música verdadera.
"Me tiré trece años sin dar vida a Asfalto, entre el 95 y el año pasado, y considero que cometí un error, pues ahora compruebo que el nombre del grupo no se ha devaluado, sino que adquiere carácter de mito para cierta gente y está recogiendo el aplauso general". La gira del retorno llena recintos, Castejón bromea sobre los aficionados que rondan el medio siglo de vida, que "parece que acuden a reencontrarse consigo mismos, creo que representamos para ellos lo mismo que los Eagles para los americanos, salvando las distancias, claro, aunque nunca en popularidad. Nunca fuimos demasiado populares, pero contamos con el respeto de la gente".
Consciente de que los medios de difusión convencionales "no difunden la cultura, pues interesa más la estética que una trayectoria", el líder de Asfalto, el primer grupo que grabó para la legendaria Chapa Discos, remarca que "ahora no interesan las carreras ni los negocios a medio plazo, y por ello tiene más mérito el éxito de la gira, al margen de los medios generalistas, pero quizá éstos se contagien con el tiempo", suspira, no sin antes volver sobre sus pasos. "Dije que Asfalto no volvería a la carretera, no quería arrastrar la categoría del grupo, pero tampoco pensé que internet nos devolvería a la actualidad, nos abriria las puertas para recobrar el contacto con nuestro púbico. Ahí empezó el regreso, en los foros de internet, creándose el ambiente propicio", del mismo modo que lo lograron grupos coetáneos andaluces como Imán, Cai o Mezquita.
En otro vistazo atrás fulminante, Castejón recuerda la última desintegración del grupo. "Editamos un disco espléndido, "El planeta de los locos", nuestro punto culminante en arreglos, grabación y sonido, pero la gira fue un desastre. En Granada fueron setenta personas al concierto, y así en todas partes. De ahí deduje que se nos estaba enviando un claro mensaje: "Iros a la mierda", y pensamos que aunque hiciéramos oro molido había pasado nuestro tiempo". El tiempo ha vuelto, y ha devuelto la alegría de vivir a Asfalto y a su factotum. "Hasta que el cuerpo aguante", certifica Julio, que rememora como si fuera ayer sus anteriores visitas a la provincia gaditana: un concurso de maquetas y un concierto en la Feria de San Fernando, tres décadas atrás. Asfalto, cuyas raíces se remontan a 1972, en plena crisis del petróleo, encabeza tantos años después un cartel de categoria. Tocarán esta noche, antes que las leyendas del rock madrileño, los especialistas en blues rock Tea, los multiculturales Dealan y los olvereños Chiveca.

Julio 09, Verano, Diario de Cádiz

jueves, 23 de julio de 2009

Al loro con el fuego

"Salimos con lo puesto", declara azorado un hombre desalojado por el fuego. Lo puesto, por supuesto, incluye a su loro colorado, amarillo, verde y azul. No está el veranito para bromas con la candela, pero la imagen dibujó un corazón en el infierno de una noticia tantas veces anunciada por la calor y por la mano del pirómano espontáneo o instigador de suelo urbanizable. El tío huyó despavorido, pero con su loro, que mira aparentemente impertérrito a la cámara y lanza un guiño al aire, amén de un picotazo de cariño.
Leo por ahí que un loro inglés, la mar de educadito, salvó a un hombre y a su hijo de un pavoroso incendio, el loro imitó el sonido de una alarma y despertó a sus dueños a tiempo para ver desde la distancia cómo se diluía su casa entre las llamas. Al loro, que el verano viene calentito, a ver quién apaga el fuego inmobiliario.

Alfonso Gamaza, un bajista grande

Adiós a Alfonso Gamaza, un bajista de los grandes. El músico gaditano murió a los 50 años, dejando una estela imborrable. Dejo el artículo de Virginia León y Tamara García en Diario de Cádiz.
"Para Chano Domínguez se va "un amigo", para Javier Ruibal, "una de las personas más cariñosas" que ha conocido, para Ramoni, su "loco", para Carlos Villoslada, "un tío enérgico y entrañable", para Jesús Collantes, "un talento nato"... Y, para todos, la muerte del bajista y compositor gaditano Alfonso Gamaza ha significado la pérdida del "gran monstruo" de la música gaditana.Para Humberto Camino, productor y manager del músico, la repentina muerte de su, ante todo, amigo, le "ha dejado un vacío muy grande". Gamaza (Cádiz, 1959) falleció el pasado martes en la tierra que lo vio nacer a la edad de 50 años. "Demasiado joven", para David Palomar (colaborador infalible de los dos discos del artista). "Me cachis en la mar, sólo tenía 50 años", se dolía el dueño del Cambalache Jazz Club, Hassan Assad, local al que dedicó su primer disco. Palomar coincidió con Camino en que Gamaza "vivió como quiso". "Fue uno de los últimos bohemios", aseveró el artista gaditano, al igual que otro de los colaboradores de Gamaza en Una de Paco, José Ramón de Castro, Ramoni.Antes de dar el último adiós al músico en un tanatorio (el de Virgen de Rosario) abarrotado de personalidades de la música y la cultura, el carnavalero recordaba que "una noche arreglando un tema en su estudio, nos pasamos con los cubatas y me regaló un bajo eléctrico que Alfonso tenía desde hace 30 años. Al otro día fui a devolvérselo porque me daba apuro quedármelo pero él me dijo: "Gordi, que si te lo regalé ayer también te lo regalo hoy", relató con emoción y gracia.Ese carácter desprendido e ingenioso del compositor también fue alabado por Jesús Collantes. "Tenía ángel", destacaba el periodista que definió al artista como "uno de los músicos más polifacéticos que he conocido". "Alfonso igual tocaba el bajo, que la guitarra, la percusión, el piano... Y todo bien. Tenía un don natural".Don, clarividencia musical, reseñada con admiración y pena por el pianista Chano Domínguez. "Ya sé para qué me llamas", acertó al otro lado del hilo telefónico, justo antes de hablar de "un amigo" con quien compartió la música "desde los once años" y cuyas carreras profesionales se cruzaron "en muchas ocasiones". "Siempre fue grande, pero más aún cuando miró hacia dentro, hacia sus raíces: al carnaval, al flamenco y como él los entendía". Otro gran músico con quien Gamaza compartió escenario y estudio, Carlos Villoslada, reivindicó el lugar que el gaditano se merece por su "excelente" trabajo musical. Así, Luis Trinidad, del Bar Zapata (coproductor de Una de Paco) lo calificó como "uno de los mejores bajistas de España" y el cantautor Javier Ruibal como "uno de los músicos que mejor se expresaba tanto en el jazz como en el flamenco, dando siempre un aire especial a lo que tocaba".
Ahí va el texto de Ana Leñador en La Voz de Cádiz:
«El talento más grande que ha dado Cádiz». Así definían ayer a Alfonso Gamaza sus amigos, músicos de talla nacional e internacional como Chano Domínguez, Javier Ruibal, Nono García o Tito Alcedo, muy afectados por la pérdida de uno de los grandes valores del mundo del flamenco jazz. Todos coincidían en recordar que, pese a no ser tan conocido por el gran público, el bajista gaditano era un «auténtico virtuoso», un instrumentista carismático y polifacético y un compositor inigualable. «A veces era muy difícil seguirle y asimilar su manera de ver la música», apuntaba el joven cantaor David Palomar, que participó en sus dos trabajos discográficos, Cambalache Jazz Club y Una de Paco.
Ayer, familiares y amigos dieron su último adiós al artista, que falleció el martes en Cádiz tras ser hospitalizado el pasado domingo a consecuencia de una pancreatitis. Tras velar su cuerpo en el Tanatorio Virgen del Rosario, sus allegados se dirigieron en la tarde de ayer al cementerio de Puerto Real, donde fue incinerado. Pese a que algunos de sus amigos más cercanos no pudieron asistir al responso -Nono García, Tito Alcedo, Chano Domínguez y David Palomar se encontraban de gira fuera de la ciudad-, otros se acercaron a despedirse de este genio, pionero del jazz en la provincia y uno de los artistas que más ha profundizado en la fusión de este estilo con el flamenco.
Rostros conocidos de la escena jazzística local como Pedro Cortejosa, Carlos Villoslada, José López, Juan Gómez Galiardo o Luis Balaguer visitaron la capilla ardiente y arroparon a la familia en estos duros momentos.

«Tenemos pensado hacerle un homenaje en forma de concierto, pero no será en Cádiz, porque aquí nunca se le ha valorado. Además ha estado vetado en el Falla», reconocía ayer su manager y amigo Humberto Camino. Asimismo, anunció que el artista estaba preparando ya la grabación de su tercer disco, un álbum en el que llevaba trabajando los últimos tres años. «Alfonso lo tenía todo listo para meterse en el estudio. Está todo secuenciado. Lo editaremos, pero me da miedo que al interpretarlo se convierta en algo muy distinto a lo que él tenía en mente», confiesa Camino. «Es una pena su pérdida, porque aún tenía muchas cosas que decir», afirma Javier Ruibal, quien compartió escenario con él en varias ocasiones.
Pese a especializarse después en el bajo eléctrico, Gamaza dio sus primeros pasos en la música aferrado a una guitarra. «Era magnífico. Aprendí muchísimo de él. Para mí era como un hermano porque nos conocíamos desde los doce años, cuando él trabajaba en una tienda de instrumentos y discos de vinilo», recuerda Chano Domínguez. Juntos introdujeron las primeras jam sessions en Cádiz, allá por los años 80, cuando compartían acordes, copas y humo en el Cambalache, el templo del jazz en la capital. «Estaba tocado por la varita mágica de la música», apostilla el pianista, quien en 2002 le llamó para hacer una gira por Estados Unidos. «Al final, se convirtieron en dos años de trabajo», compartiendo escenario con astros del jazz como Michel Camilo o Wynton Marsalis. De tradición clásica, éste último nunca contaba con bajos eléctricos, siempre contrabajos, hasta que conoció a Gamaza. «Alfonso ha sido el único bajista que ha tocado con Marsalis», apunta Camino.
En cuanto a su apodo, El Moderno, «viene de cuando tocaba la guitarra en la orquesta Casablanca», recuerda Chano. Por aquellos días, Alfonso, alumno aventajado y lleno de inquietudes, «tocaba canciones de Santana con su Gibson» y rasgaba las cuerdas con fuerza y frescura. «Estaba mucho más adelantado que el resto de músicos», apostilla el pianista. Ahora, «nos queda su legado, su buena música y miles de recuerdos». Veladas cómplices alargadas hasta el amanecer, noches memorables y actuaciones mágicas, todo ello aderezado con acordes improvisados y ritmos imposibles".

Gibrartá spañó

En la Roca, hace casi cuarenta años, John Lennon y Yoko Ono certificaron la muerte de los Beatles en civil matrimonio. Gibraltar siempre fue una excusa. Hoy sirve de piedra de toque para los políticos de uno y otro signo, gran cortinilla de humo de tabaco de contrabando para ocultar incapacidades y corruptelas. Les está saliendo un debate muy mono. Digo yo, pobre ingenuo, que los políticos populares que ayer se hicieron una foto frente a la Roca harán lo propio muy pronto ante la Base de Rota, incluso encabezarán la próxima manifestación contra la Otan, Bases Fuera. De sus adversarios ya no esperamos tal detalle, ellos cambiaron el sí por el no, y viceversa, en siniestro referéndum del 86, pero lo mismo se suman ahora a la iniciativa popular. Porque en la provincia de Cádiz, por ambos flancos, por tierra, mar y aire, campan por sus respetos submarinos nucleares británicos, peligrosas armas de matar made in usar y tirar, las cosas de los militares. Al Sur del Sur también blanquean que da gusto, no hay más empresas ficticias en todo el mndo, y las aduanas abren o cierran como la célebre muralla, a capricho. En la costa noroeste, entre tanto, sobrevuelan día y noche los aeroplanos del tiempo, el tiempo es como un aeroplano, y zarpan buques de guerra con misiones la mar de humanitarias. En fin, Gibrartá spañó, y Rota también. All you need is love.

martes, 21 de julio de 2009

Je$u$ito de mi vida

"Dios colocó el dinero en el Real Madrid para fichar a Kaká". ¿No fue Cajamadrid? La mujer del astro brasileño, que se ganó ayer el cielo con esta frase, cree un montón, así que va a montar en Madrid una sucursal de la iglesia evangélica, sección Los Hijos de Dios.
Vale jugar con las palabras, el ocio del pueblo, la religión del balón, el dinero del cepillo, la secta del mal, urbanizando la pretemporada de Cristo, operación triunfo, triplete divino, no desearás al futbolista del prójimo, el ladrillo protestante ... un crédito, por Dios ...

Una semana para ver al Boss en Sevilla

Qué emoción. Ya queda menos. Una semana para ver al Boss en el estadio de la Cartuja de Sevilla. Aún quedan entradas disponibles. Puede ser la última gira de Springsteen con la E Street Band. Hace unos días, Bruce arrasó en el festival de Glastonbury, ante casi 200.000 personas. Por exigencias del guión, no pudo cumplir su deseo de tocar durante tres horas, pero casi-casi. El Boss ha recuperado parte del tiempo perdido, curiosa paradoja, merced a sus dos últimos discos, plenos de poderío, energía y buenas canciones. Picoteando en su discografía me quedo con algunos pasajes:
Born to Run encumbró al artista con una extraordinaria colección de canciones; Darkness on the Edge of the Town le puso alma y corazón, amén de sombras y coraje; The River convirtió a Bruce en clásico; Nebraska lo devolvió a la tierra; Born in the Usa trazó una línea paralela entre el consumismo y la inspiracíón; Tunnel of Love lo lanzó de nuevo a la carretera; the Ghost of Tom Joad, Devils and Dust y The Rising retratan a su país, a su gente, en momentos personas y colectivos de alta tensión; Magic y Working on a dream marcan el antes y el después de una era política y social en el mundo. Sin olvidar los dos primeros discos, cuando Bruce aún no había perfilado su sello particular y realizaba sensacionales ejercicios de estilo: folk, rock, pop, soul, jazz, blues, country ... música profunda de América.
Springsteen actuó por vez primera en España en 1981, tres años antes que Dylan, en memorable concierto barcelonés, y desde entonces la ciudad condal venera al artista y viceversa. Lo trajo The River. Hubo que esperar hasta el 88 para vibrar con el Boss en Madrid, aunque algunos nos acercamos en autocar a Montpellier en el verano del 85, otra noche inolvidable. Pese a su irregularidad, y las ausencias de su banda, volvió en los noventa y ya en este siglo renovó su pasión celtibérica. Sólo ha cantado una vez en Andalucía, hace tres años en Granada, pero sin el apoyo de la Banda de la Calle E, uno de los grupos más poderosos de todos los tiempos.