miércoles, 8 de abril de 2009

Adiós a Mari Trini, rebelde con causa

Mari Trini no tenía "buena fama" en la encorsetada España que cambiaba de década pero no de color, a un lustro todavía de la libertad y la igualdad que ella, una chica murciana de voz desgarrada y carácter indomable, se había tomado al pie de la letra. En 1961, con sólo catorce años, quiso comerse el mundo, tras una larga enfermedad que le mantuvo postrada en cama durante su infancia, y conoció al cineasta Nicholas Ray, que le prometió un papel estelar en una película, y se marchó a Londres, donde la cosa no cuajó, y luego a París. Cinco años en el país vecino configuraron su voz desgarrada, honda y afrancesada, al abrigo de Brel y Brassens, que tanto le influyeron como cantautora. ¿Mujer y compositora? Ya en España, aún en minoría de edad y de género, Mari Trini grabó sus primeros discos, versiones de Aute, Calderón o Andión. Ya traía de París su legendario álbum de debut, "Amores", pero la discográfica de turno, Rca para más señas, bloqueó su creatividad, impuso sus reglas, consideraba que una mujer no podía componer sus canciones así como así. Ni fumar, ni hablar clarito, ni sentirse al mismo nivel que el hombre, ni otros muchos "detalles". Mari Trini fumaba como un carretero, cantaba alto y fuerte, escribía y vivía al margen de convencionalismos. Ella no era la típica niña mona, ni atesoraba una voz de ángel, ni se conformaba con las migajas.
La eclosión de los primeros cantautores pilló a Mari Trini en el lugar adecuado. El productor Rafael Trabuchelli y el músico Waldo de los Ríos, que revitalizaron la carrera de Miguel Ríos con el "Himno de la Alegría", dirigieron la grabación de "Amores" y Mari Trini ya no cesó de trabajar hasta 1987, cuando rompió con Hispavox. Casi a disco por año, sólo una enfermedad renal calló a la cantante, que se retiró en 2001, aunque retornase con fugacidad en 2005. En las últimas semanas de su vida, Mari Trini preparaba un espectáculo de despedida.
"Yo no soy esa", pieza emblemática de su trayectoria artística, perteneciente a su segundo disco, define a la perfección a la mujer y a la cantante: radical, luchadora, feminista, inasequible al agravio, rotunda y dicen que dura por fuera, tierna en su fuero interno. Las mujeres como Mari Trini no tenían "buena fama" en tiempos de sumisión que, no obstante, comenzaban a rebelarse contra el poder establecido, no sólo político. El hombre pisaba la Luna, la mujer salía de la cocina, Serrat encontraba a Machado, Brian Jones aparecía muerto en una piscina, Hendrix y Joplin corrían la misma suerte, nacía Puerto Banús, sonaban Mocedades y Nino Bravo, prohibían el biquini, se najaba El Lute del Penal de El Puerto, Pablo Neruda recibía el Nobel de Literatura y el mundo decía godbye a los Beatles y a una época que España apenas vivió. Los cantautores comían terreno a los melódicos, el primer disco de Mari Trini permaneció más de cincuenta semanas en las listas de ventas, pues todavía se vendían discos, precisamente los cantautores españoles de nuevo cuño despachaban un montón de copias, cantando entre líneas, como luego lo hicieron los trovadores chilenos. Todo ello en vida del dictador, cuya maquinaria represora apenas se enteraba de la mitad de la misa en cuestión musical. La censura aplicaba tijeras sin contemplaciones. "Yo no soy esa" fue prohibida durante semanas en la radio porque a los censores le parecía una canción "ambigüa". Hoy se antoja una letra más clara que el agua. La fama de Mari Trini iba por los derroteros de la ambigüedad, tampoco escaparon a las garras de los colgadores de fama otros cantautores como el propio Serrat, Víctor Manuel, Pablo Guerrero, Paxi Andión o Adolfo Celdrán. Por su parte, Mari Trini contra viento y marea, logró ubicarse en la vanguardia de la nueva canción de calidad con voz de mujer, junto a Cecilia, Vainica Doble o Rosa León. Mari Trini llegó más lejos que ninguna, con sus ojos felinos, y la voz inconfundible de su rebeldía con causa. Ella cantó en primera persona del femenino singular, cantó las cuarenta a la tiranía y, en cierto modo, abrió puertas y ventanas al mundo libre.
Si los cantautores como Mari Trini liberaron la mente de la gente, llegaron los rockeros para despojar de ataduras los cuerpos y, en los ochenta, Mari Trini actualizó su repertorio, vivió su segunda edad de oro y asistió a la ceremonia de la confusión posterior, de la euforia al desencanto, entre luces y sombras en la Piel de Toro de poetas y estafadores. Hoy no tiene mérito, pero en su época corría uno/a el peligro de perder la "buena fama", bastaba con alzar la voz y entonar la plegaria de un rapsoda de leyenda, o quizá realizar la mejor versiòn que se haya escuchado jamás de la mayor historia de amor escrita por Jacques Brel, "Ne me quitte pas". Mari Trini guardaba con amor la carta de admiración que le envió el mismísimo Brel. Nadie como ella puso voz al olvido.
Abril 09, Cultura, Diario de Cádiz

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Victor Manuel??sacar los pies del tiesto?
Anda ,enteraos de sus andanzas:

http://www.20minutos.es/noticia/206962/0/victor/manuel/franco/

Anónimo dijo...

VICTOR MANUEL,EL HEROE,LEED:


Era un rumor que circulaba desde hace años por los círculos del coleccionismo musical: Víctor Manuel había grabado en los sesenta una canción en honor a Franco.

Se había conseguido la portada del single Un gran hombre, como se titulaba la canción, e incluso un rastreador de rarezas localizó una grabación del tema de marras, pero el cantautor asturiano no acababa de confirmarlo.

Hasta ayer martes. El diario El Mundo publica hoy unas declaraciones del cantante, reconocido militante izquierdista, en las que confiesa que era su voz la que entonaba aquella canción: "Yo tenía 18 ó 19 años, era un crío que no sabía nada, estaba empezando, no estaba nada politizado, no sabía muy bien lo que decía... Mi padre no sabía ni quería saber nada de política. Iba a hacer un disco sobre personajes conocidos, y así salió la cosa".


Según el citado artículo, se llevaba años especulando sobre la posibilidad de que Víctor Manuel le hubiera dedicado una canción a Franco en el año 1966.

Incluso un editor reprodujo el tema en una recopilación pirata, pero cuando habló con la prensa no fueron publicadas sus declaraciones sobre la canción.



Al parecer, había quién no quería que ese desliz juvenil de la pareja de Ana Belén saliera a la luz.

Víctor Manuel sólo contaba con 19 años en el momento de grabarlo. Dicho single ni siquiera figura en la discografía oficial del cantante en su página web.








Esta es la letra íntegra de la canción Un gran hombre:

Hay un país
que la guerra marcó sin piedad.
Ese país
de cenizas logró resurgir.
Años costó
su tributo a la guerra pagar.
Hoy consiguió
que se admire y respete su paz.
No, no conocí
el azote de aquella invasión.
Vivo feliz
en la tierra que aquél levantó.
Gracias le doy
al gran hombre que supo alejar
esa invasión
que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán
que el camino no habrán de labrar.
Él lo labró,
a los otros les toca sembrar.
Otros vendrán,
el camino más limpio hallarán.
Deben seguir
por la senda que aquél nos marcó.
No han de ocultar,
hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración.
Y por favor pido siga esta paz

Charo Barrios dijo...

Alcina, vengo aquí tras leerte en el Diario. Efectivamente Mari Trini llegó a no tener "buena fama". ¡Qué tiempos aquellos! y ¡qué difícil era entonces ser mujer! o mejor dicho, ¡qué difícil era ser persona para una mujer!
Me ha encantado tu texto, da en la tecla de lo que fue esta señora.
Descanse en paz.

Enrique Alcina Echeverría dijo...

Gracias, Charo !! Mari Trini siempre será una gran mujer, y una voz única que jamás perteneció a nadie, sus canciones nunca causaban indiferencia, ahí quedan para seguir conmoviéndonos ... la recuerdo en la tele, diferente a todos, pues no era cantautora al uso ni melódica superficial ... y sólo hace treinta años del día en que un directivo discográfico le dijo que una mujer no podía componer sus canciones. No, qué va ... saludos !!!

Eterna aprendiz dijo...

Recuerdo las canciones de Mari Trini, me gustaban mucho, y su personalidad también.
Esa frase rompedora de "yo no soy esa que tú te imaginas, una señorita tranquila y sencilla" así dicho, da igual lo que luego añada o cuente, fue un guiño al conformismo/sumisión que se suponía debian tener las mujeres, y pobre de la que sacara los pies del plato, ja ja...Aunque sin duda alguna, las cosas han cambiado mucho, pero tampoco tanto como parece. Eso sí, más en la forma que en el fondo y según que ambiente.

Estupendo artículo, gracias.

Enrique Alcina Echeverría dijo...

gracias, Eterna, en verdad las cosas han cambiado pero no tanto ... la felicidad, como la igualdad, la libertad y demás hay que trabajárselas cada día, saludos !!!

Eterna aprendiz dijo...

Si señor, ya lo creo.
Hay que currárse todo lo que dices, a pesar de lo complicado y difícil que es muchas veces la libertad, ese segundo que media antes de pronunciar un sí ó no, la elección está en cada uno. Lo explicó muy bien la reclusa que trabajó en la peli "El Patio de mi casa".