domingo, 10 de enero de 2010

Lluvia de poca vergüenza


Cae finala lluvia. Qué pechá de agua. San Pedro ha jorobao la erizá, la ostioná y la escampá, prólogos del Carnaval gaditano, y la gente no ha podido ni hacer botellón, qué pena, penita, pena. Ya se sabe que en Cádiz hay mucha cultura (alcohólica) y que en la cuna de la libertad duermen los fantasmas del pasado la mona, amén. El viernes comienza el concurso de coplas en la cárcel de Guantánamo, digo en el teatro Falla, nunca Falla, tol año callaítos los súbditos y de pronto estalla la condicional de expresión, estaremos al loro de los cánticos libres y de los subvencionaos.
Llueve poca vergüenza. Hoy leímos en la Prensa, esa Prensa de colores a la que se le ve el plumero aunque no sea Carnaval, que Rajoy, si algún día gobierna con su niña al menos la comunidad de vecinos, estaría dispuesto a abaratar el despido con tal de favorecer la estabilidad, bla, bla, bla, que rima con flexibilidad, ja ja ja, y con no sé qué del irpf, las cotizaciones y su prestigiosa madre, todo ello en beneficio de sus amigotes, entre los que se encuentra el sensacional presidente empresarial, que no paga contratos, no paga seguridad social, no paga ni siquiera el pato, ni dimite ni ná. La sensacionalista del corasao publica también una portada del carajo: Letizia, la mujer del año, manda cojones, y la Belén Esteban, en segundo lugar, tómate algo, y una operada de todo resulta que se ha clasificado en primer lugar en la categoría del mejor cutis del año, con eñe. Menos mal que la gente demuestra una gran cultura (alcohólica) y no hace caso a estas cosas.
Por otro lado, José Coronado da en el clavo y lamenta el ridículo que hacen algunos mayores de 50 tacos, con todos los papeles extraviados, y aconseja vivir cada edad a su tiempo: la edad de piedra, la edad de hierro y la actual edad de oro. Caracartón no tiene ni pa coacola y compra zarzaparrilla hacendao, pero la ha regalao a su hijo un balón dorado carrefú, por aparentar. Dos patás en la cara le daba yo metafórica y estrambóticamente a su presunto rey mago esquizofrénico. Por cierto, el niñato esquía en su patinete, como si recorriese la pista de baqueira ya veré, y molesta al vecindario con las ínfulas de su puto progenitor, que mañana vuelve al currelo con la misma cara de siempre, mientras su pizpireta hija manda a tomar por saco la bijicleta porque no tiene la calidad suficiente, al tiempo que se quita las gafas ahumadas con un gesto de desdén y toa la tontería en lo alto. ¡Socorro!
La lluvia destapa las ideas, saca a relucir verdades y miserias, limpia y pone en guardia, y la realidad retorna a la cruda subrealidad, el pijo se hace jipi, el jipi se hace añicos, los snobs se miran al espejo, los cristales juegan al escondite y en el facebook tol mundo miente como loco. Hola, soy mi hermano, contesta alguien. Se marcharon sus vanidades los reyes magos y se quedaron sus vanidades.
Nada que ver, pero el mismo diario fullero, el de Pedrojota, rinde tributo a Elvis con un porquerioso reportaje sobre sus amantes, lo bajo que cae alguna gente con tal de subirse al carro, aquí el que no vuela corre las carreras de Asco.
Cae fina la lluvia. Nieva sobre mojado. Caracartón, ríndete.

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