viernes, 12 de junio de 2009

El Florentimo de las estampitas

Pipí, Kaká, Popó ... vuelve la mafia. En tiempos de presunta crisis, ahora que los bancos invierten lo sisado y siguen sin aflojar la manteca, la gente no da crédito. Tropecientos millones de una tacada, los mismos que años atrás cambiaron hasta la fisonomía de la pasarela humana, no tuvieron bastante con tal despliegue mercadotécnico, huyeron despavoridos cuando pintaron bastos, todos dijeron nunca jamás y aquí están de nuevo los blanqueadores del fútbol dominando la escena a golpe de talonario. Flaco favor. Adiós a la utopía del juego bonito, limpio, honesto y sencillo. Al carajo la modestia y las cuentas claras. Parece inmoral. Vuelve la mafia. Los telediarios la delatan: meses después de tanta extorsión, chantajes, mentiras a medias y acoso y derribo, cambio de estampitas al por mayor. Qué vergüenza. Un tipo marca tres goles, el locutor lacayo proclama que Míster Parné ya ha firmado el cheque. Los delanteros del equipo rival interesan, se pone en marcha la maquinaria, pregunten todos los días, machaquen every day, persigan al adversario hasta que venda. Siempre igual. Si no tuvimos bastante con la beckhamización de la moda juvenil, la instauración de la cultura del pelotazo, del fin justifica los medios y del nulo esfuerzo igual a victoria redonda, a las andadas. ¿No estábamos en crisis? ¿Nadie investiga el paradero? El desequlibrio crece, las distancias abruman, nunca como ahora había imperado la ley del más fuerte ($) con tamaño descaro, no hay lugar para los demás, ls mafia manda, sin sutilezas.

7 comentarios:

Juan dijo...

Y lo peor es eso precisamente, que ya lo hacen sin sutilezas. Una vez que dominan el Sistema ya no hay porqué disfrazarse detrás de un discurso centralista. Quién lo iba a decir, los pobres ayudando a la banca a llegar a fin de mes, a su final de mes mientras siguen haciendo ostentación del derroche. La historia se repite sin que aprendamos. Porca miseria. Pecata minuta.
Salud sin disimulos.

Eterna aprendiz dijo...

Qué pasada! Esto del fútbol nunca deja de sorprenderme, desde las sumas de vértigo, pasando por las histerias colectivas, hasta el tema de los ultras, anda que no encierra ná...

Anónimo dijo...

si no te gusta,pues al futbolin de Carranza.Las grandes ligas son para los grandes hombres,y eso esta por encima de vuestras estrechas mentes.

jose rasero dijo...

Vale, pues mi estrecha mente diminuta opina que qué tendrán que ver las churras con las merinas. Pero en fin, contra ocultos... no hay disgustos.
Pues sí, Enrique, de vergüenza ajena cantidad. Dan ganas de aficionarse a la petanca y montarse una champion de andar por casa y no olvidar que lo olvidé. Aun mantego mis esperanzas, qué iluso, de que por su propio peso caigan y acaben allí donde bien merecido tienen (llámese cuneta o la misma mierda, con perdón)
Saludos

Juan dijo...

Claro, los grandes hombres ven las mentes de los demás como estrechas. Lástima que los anónimos no sepan ir más allá de las diminutas mentes (CAI).
Llevas razón Eterna (again) si no fuera por una serie de referentes unidos a la pasión y los sentimientos el fútbol concebido como lo hacen hoy en día es deleznable. Me quedo con las alegrías compartidas que a ciertas personas nos provoca... a veces.
Salud.

Enrique Alcina Echeverría dijo...

saludos a todos, más allá de nuestras mentes diminutas, la realidad, la desazón y la esperanza, ponle tres en uno.
No aprendemos, Juan, nos siguen golpeando abajo, como canta el gran Charly García. Normal que Eterna se asombre con el espectáculo bochornoso de fútbol y parné, populismo y pamplineo. Pero aún quedan resquicios, Jose, y las alegrías de Cai (y de Jerez).
El comentario anónimo queda perfecto para ilustrar la prepotencia de estos días, muchas gracias, big man, abrazos a todos !!

Miguel Díaz dijo...

en su quitaesencia:
ara gobiennan sin sutilezas,
otros reinan con ellas
y el resto se deja

mushos no senteran
ni aunque quieran:
entre tontos y malos,
estamos apañaos!

ánimo en el empeño
y saluítos garrapateros

PD
de día a alcina:
vivan las alegrías compartías
entre la bahía y la campiña,
la una con retraso
y la otra con adelanto