jueves, 29 de enero de 2009

Pinceladas de amor no correspondido


Los comparsistas son los cantautores de Cádiz. O quizá los pintores de fino pincel. La otra noche se juntaron tres buenos. Aquello parecía el Pay Pay. El lienzo de los gustos sigue en blanco. Hay, en la incestuosa relación entre público y artista, quien se conforma con cuatro pinceladas magistrales; otros persiguen el placer y el dolor que causa un cuadro completo. Las cosas que hay que ver y oír en el Falla. Gente que cambia con las mareas, grupos que evolucionan por necesidad y autores que no aprenden. Tantos años y no hay manera de que algunos, más de la mitad de la media, no consigan crear emociones ni parar el tiempo. Fernández, Aragón y Quiñones, en el orden que sea, sí que lo logran, aunque las exigencias a veces supongan un hándicap, no todo van a ser ventajas para los que atesoran un nombre que defender. Y a veces, ya se sabe, la mejor defensa es un ataque. Incluso en el amor. Los comparsistas ya no se cantan al oido: se hablan en el Diario y luego largan fiestas en el Falla. No falla.
Con el alma arremangada, los comparsistas de Aragón elevan la autoestima del poeta, acaso hasta la torre de Preferencia, y bajan a la arena para cantar en primera persona de singulares sensaciones y plurales cantos de libertad. Curiosamente, la primera palabra del repertorio es "yo", como no podía ser menos en un mundo tan egocéntrico. Aragón, el del verbo fácil, endiña una pieza de amor no correspondido a Martínez Ares, por su pregón o quizá musical del pasado año. Nunca se debe beber de este agua no diré ni pío, o algo así, que hasta el Carnaval voltea refranes como norma, pero Aragón asegura que nunca aceptará ser pregonero si ello significa "tirar piedras sobre el tejado y arrojar por la borda a los compañeros". Por cierto, Ramoni ayudó a Martínez Ares en la tarea de "arrempujar" a artistas rivales. Gajes del oficio de cantar en tercera persona. A la postre, en el popurrí, Aragón cede la palabra a los suyos. Y por medio deja una definición del Carnaval gaditano: un amor a la medida, un estilo de vida, una religión.
Fernández, el de la fábrica de sueños imposibles, viene de momento más conciliador pero rubrica una ovacionada letra sobre el politiqueo en Madrid a cuenta de la presentación del Carnaval. Limosnas y falta de respeto a los comparsistas. No interesaba que sonase el popurrí del Dios Momo, todo un repaso a la verdadera realidad carnestolenda erenda; mejor sería presentar el Carnaval a los gaditanos que tuvieron que marcharse una vez que el viento se llevase las promesas. "¿Qué pinta en Madrid nuestra fiesta en manos del Ayuntamiento?". Juan Fernández, el indómito, siempre huyó del politiqueo, que rima con oscuros objetos del deseo. Otra historia de amor apenas correspondido. La pasión comparsista se asemeja al vaivén de las olas.
Como hay libertad de prensa, según parece, Joaquín Quiñones se embarca en una linotipia de igualdad y mucho arte gráfico, habla a las mujeres en sus pasodobles, no sin antes enfatizar, para vergüenza de algún paradójico patológico, que existen "coplas baratas dedicadas a las mujeres que luego el poeta maltrata en su propia casa". A la postre, canta a la madre y a la alcaldesa (de Jerez), a la peluca de Subiela y a la duquesa de Alba, quizá en uno de los cuplés más aplaudidos. Sin insultar. Los comparsistas de Quiñones entran en la absurda guerra con Jerez, yendo al trapo de la sonrisita que su alcaldesa mostró cuando el Submarino descendió al infierno, pero lo hacen con clase. Dibujan las excelencias de Cádiz ("isla dorada rodeada de castillitos, mucho más que la ciudad del sonreír, el flamenquito, el Carnaval o la que viste su estadio de amarillo. Cuna de todas las culturas. Recuerde el remite cuando cierre la carta: Cádiz)". Oh, Cádiz.

Enero 09, Carnaval, Diario de Cádiz

4 comentarios:

Charo Barrios dijo...

Enrique: te leo en el Diario y aquí. Al final, me sé de memoria tus frases, que siempre describen la realidad. Y continuaré....

Enrique Alcina Echeverría dijo...

Como cantaba la chirigota, "tampoco es pa ponerse ajín", jeje. Muchas gracias por tus palabras, se hace lo que se puede con la realidad, me gustan los juegos de palabras, la luz, la música, el habla de Cádiz, creo que casi todos coincidimos en estos gustos gaditanos, nos une el lenguaje, aunque nos separen otros aspectos de la vida, un saludoooo

Eterna aprendiz dijo...

Nos une el lenguaje que además es poético y no lo digo yo, lo afirman grandes poetas...el habla andaluza cumple las máximas de la poesía:
- EFECTIVIDAD en la PRECISIÓN
- ECONÓMICA en la SÍNTESIS ya que unimos muchas palabras en una sola...ah! se siente, Nebreda!

Una delicia leer tus escritos!

Saludos

Enrique Alcina Echeverría dijo...

toa la razón, Eterna, precisión y síntesis, y quizá un ritmo especial bañado por dos mares ... un saludoooo